
ONU enfrenta riesgo de colapso financiero por impagos de Estados miembros
La ONU advierte sobre un colapso financiero inminente provocada por la falta de pago de cuotas de países miembros. Estados Unidos lidera la lista de morosos con miles de millones en deuda.
Las Naciones Unidas atraviesan una crisis financiera sin precedentes, amenazando con un posible colapso en sus operaciones debido al incumplimiento de varios Estados miembros en el pago de sus cuotas obligatorias. Así lo informó el Secretario General de la organización, António Guterres, en una misiva enviada recientemente a los 193 embajadores de la ONU.
En la carta, Guterres advirtió que la situación actual es “completamente diferente” a crisis financieras anteriores, subrayando la gravedad del panorama y la insostenibilidad del modelo financiero vigente. Esta advertencia se produce en un contexto donde el atraso en las contribuciones está afectando directamente el presupuesto operativo regular de la ONU, que para 2026 asciende a 3,450 millones de dólares.
Estados Unidos, principal deudor y su impacto en la ONU
El mayor deudor es Estados Unidos, que acumula una deuda cercana a los 2,200 millones de dólares correspondiente a cuotas atrasadas y actuales desde finales de 2024. Esta cifra incluye también cientos de millones en fondos destinados a programas específicos dentro de la organización. Según el sistema de contribuciones basado en una fórmula que toma en cuenta el ingreso nacional bruto, la población y la deuda de cada país, Estados Unidos es responsable del 22% del presupuesto ordinario de la ONU.
China ocupa el segundo lugar en aportaciones, con un 20% del presupuesto, y ha mantenido sus pagos al día hasta principios de 2026. Venezuela también presenta una mora considerable, con un atraso estimado en 38 millones de dólares, lo que llevó a la suspensión de su derecho a voto en la Asamblea General, conforme a la normativa de la organización para estados morosos en sus contribuciones por más de dos años.
Contexto político y financiero detrás de la crisis
Históricamente, la ONU ha enfrentado periodos de impagos por parte de sus miembros, sin embargo, la crisis actual se distingue por su magnitud y persistencia. La administración estadounidense, especialmente bajo gobiernos republicanos, ha cuestionado la financiación de la organización alegando despilfarro y falta de efectividad. Durante la administración anterior, se suspendieron pagos parciales y no se informó oficialmente sobre la intención de cubrir cuotas atrasadas.
El gobierno actual ingresó al 2026 con cuotas correspondientes al segundo semestre de 2024 sin saldar, reflejando la continuidad de esta problemática. La misión estadounidense ante la ONU, liderada por un ex asesor de seguridad nacional, no ha emitido declaraciones oficiales respecto al presupuesto ni sobre la situación financiera.
Iniciativas paralelas y desafíos a la estructura de la ONU
Adicionalmente, el exmandatario estadounidense ha impulsado la retirada de Estados Unidos de 66 entidades internacionales, casi la mitad vinculadas a la ONU, argumentando que estas socavan la independencia nacional y malgastan recursos públicos. Entre estas decisiones se incluye la desvinculación de la Organización Mundial de la Salud y programas voluntarios humanitarios, aunque recientemente se prometieron 2,000 millones de dólares para ayuda en situaciones de refugiados y desastres, cifra menor a aportes anteriores.
Más allá de los impagos, la propuesta de una nueva Junta de Paz estadounidense, promovida por el mismo exmandatario, ha generado inquietudes sobre un posible reemplazo o competencia directa a la ONU en materia de resolución de conflictos globales. Esta junta cuenta con un liderazgo exclusivo y control casi total sobre sus decisiones, lo que ha sido cuestionado por el Secretario General de la ONU, quien reafirmó que la responsabilidad en la paz y seguridad internacionales recae exclusivamente en la organización y su Consejo de Seguridad.
Problemas estructurales del sistema financiero de la ONU
Un problema adicional señalado en la comunicación de Guterres es el sistema mediante el cual los fondos no gastados al final del año se deben devolver a los Estados miembros, independientemente de si estos han pagado o no sus cuotas. Esto genera un círculo vicioso donde se deben regresar recursos que la ONU nunca recibió, agravando la escasez de fondos disponibles para sus operaciones.
Los expertos dentro de la organización han alertado que, sin una solución adecuada, estos déficits podrían expandirse significativamente para 2027, poniendo en riesgo la liquidez institucional y la capacidad de la ONU para cumplir sus funciones. Algunos cálculos indican que la organización podría quedarse sin efectivo ya en julio de este año si no se toman medidas inmediatas.
Medidas de austeridad y ajustes presupuestarios
En respuesta, el Secretario General propuso recortes significativos en el presupuesto operativo ordinario, incluyendo reducción de personal, racionalización de procesos, venta de inmuebles y traslado de oficinas desde ciudades costosas como Ginebra a regiones más accesibles. La Asamblea General aprobó un presupuesto para 2026 con una reducción del 7.6% respecto al año anterior, aunque esto representa un ajuste menor frente a las propuestas iniciales.
El representante estadounidense ante la ONU ha destacado que Estados Unidos ha logrado impulsar recortes reales sin precedentes en la historia moderna de la organización y promueve una modernización de los sistemas de pensiones y compensaciones. Sin embargo, ha enfatizado que, pese a las críticas, la ONU sigue siendo un foro indispensable para la diplomacia internacional y que Estados Unidos desea mantener su liderazgo en este espacio.
Implicaciones para Guatemala y la comunidad internacional
Para Guatemala y otros países miembros, la crisis financiera de la ONU representa un desafío importante, ya que limita la capacidad de la organización para implementar programas de desarrollo, asistencia humanitaria y mantenimiento de la paz en regiones vulnerables. La reducción de recursos y la incertidumbre presupuestaria podrían afectar proyectos en áreas clave como derechos humanos, medio ambiente y ayuda a refugiados, ámbitos donde Guatemala ha mantenido una participación activa.
En este contexto, la comunidad internacional enfrenta la necesidad de revisar y reformar los mecanismos de financiamiento y gobernanza de la ONU para garantizar su estabilidad y eficacia en un mundo cada vez más complejo y multipolar.
La crisis financiera de la ONU subraya la importancia de la cooperación multilateral y el cumplimiento de compromisos por parte de todos sus Estados miembros para asegurar que la organización pueda continuar desempeñando su papel fundamental en la promoción de la paz, la seguridad y el desarrollo global.
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