
Pastor evangélico es vinculado a femicidio ocurrido hace siete años en Amatitlán
Un pastor evangélico fue capturado y vinculado al femicidio de una mujer en Amatitlán ocurrido en 2019. La relación secreta con la víctima y evidencia tecnológica fueron clave para la detención.
La detención de un pastor evangélico señalado en un caso de femicidio ocurrido hace siete años en Amatitlán reavivó la investigación que permanecía estancada. Las autoridades lograron capturar al sospechoso durante un operativo en un puesto de control instalado en el marco del estado de Sitio, luego de que una orden de aprehensión vigente desde mayo de 2025 fuera ejecutada.
El detenido, identificado como Deliso Alberto Ramírez Cifuentes, es acusado por el Ministerio Público (MP) de haber participado en el asesinato de Paola Pérez Meza, cuyo cuerpo fue encontrado en 2019 en una aldea cercana a Amatitlán. Ramírez Cifuentes es pastor del Ministerio Rey de Gloria, una iglesia localizada en la colonia La Florida, zona 19 de la ciudad capital.
Antecedentes del caso y hallazgo del cuerpo
El delito se registró el 16 de mayo de 2019, cuando la desaparición de Paola Pérez Meza fue reportada. La familia activó la alerta Isabel Claudina para iniciar la búsqueda, que se extendió por varios días sin resultados inmediatos. La identificación del cuerpo se produjo cuando la madre de la víctima acudió al Instituto Nacional de Ciencias Forenses (Inacif) y reconoció unos aretes que le había regalado a su hija, confirmando así su fallecimiento.
El cadáver fue hallado en las cercanías de un cementerio en la aldea La Mesilla, Amatitlán. Las investigaciones establecen que la joven fue estrangulada y abandonada en el lugar. Al no portar documentos, inicialmente fue registrada como persona no identificada, lo que retrasó la confirmación oficial de su identidad.
Relación secreta y evidencias
La pesquisa reveló que la víctima y el pastor Ramírez Cifuentes mantenían una relación sentimental que fue ocultada durante años. Según el expediente, ambos se conocieron en 2012 en la iglesia donde el religioso ejercía su labor pastoral. Con el tiempo, la relación se consolidó, aunque permaneció en secreto incluso para la familia de la joven.
De acuerdo con la investigación, Paola apoyaba económicamente al pastor, solicitando préstamos y adquiriendo tres teléfonos celulares que, aunque registrados a su nombre, eran usados por Ramírez Cifuentes. Testimonios indican que la joven transmitía versiones contradictorias sobre su vínculo con el religioso; a unos les decía que era su padre y a otros que eran pareja.
Además, se reportaron episodios de maltrato. Un conocido de Paola manifestó haber escuchado conversaciones telefónicas donde el pastor la trataba de manera agresiva, provocando su llanto. Otra mujer, también involucrada sentimentalmente con Ramírez, declaró que cuando Paola descubrió esta situación, le reclamó al pastor y exigió la devolución del dinero prestado. Este conflicto habría desencadenado la discusión final que terminó en el femicidio.
Detención y proceso judicial
La captura del pastor se produjo tras la activación de la señal de un teléfono celular vinculado a él, detectada cerca del lugar donde fue encontrado el cuerpo de la víctima. Durante la audiencia, Ramírez Cifuentes se presentó bajo custodia policial con el rostro cubierto y no declaró ante la jueza de Amatitlán.
La defensa argumentó que no existe documentación que acredite la supuesta deuda ni evidencia directa que confirme la relación sentimental entre el pastor y la víctima. Sin embargo, la jueza consideró que los indicios presentados son suficientes para ligar a proceso al imputado por el delito de femicidio y ordenó su prisión preventiva mientras continúa la investigación.
Contexto social y repercusiones
El caso plantea un contraste entre la imagen pública del pastor, que durante años predicó valores de amor y sinceridad, y las acusaciones que pesan sobre él. Para la familia de Paola, la reapertura de este proceso judicial reaviva una herida que creían cerrada tras años de incertidumbre.
Este suceso también refleja los retos que enfrentan las autoridades guatemaltecas para resolver casos de violencia contra la mujer, un fenómeno que continúa siendo una problemática social significativa en el país. La activación de tecnología y la cooperación policial fueron determinantes para avanzar en un caso que, por años, permaneció sin resolverse.
La captura de Ramírez Cifuentes es un paso importante en la búsqueda de justicia para Paola Pérez Meza y un recordatorio de la necesidad de fortalecer los mecanismos de protección y atención a las víctimas de violencia de género en Guatemala.
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