Población en 10 departamentos está en crisis de inseguridad alimentaria y cifra podría aumentar por condiciones de El Niño
La población en fases de crisis y emergencia de inseguridad alimentaria se concentra en 10 departamentos.
Actualmente, en Guatemala hay 3.2 millones de personas con serias brechas para alimentarse, lo que puede llevar al aumento de casos de desnutrición aguda. Es un escenario provocado por condiciones de sequía debido al fenómeno de El Niño, que afecta la producción agrícola; pero también se reconocen otros factores como el incremento en los precios de los alimentos y del transporte.
Es decir, el 17% de los guatemaltecos está en inseguridad alimentaria aguda, según la proyección de la Clasificación Integrada de la Seguridad Alimentaria por Fases (CIF), presentada este viernes 7 de agosto por la Secretaría de Seguridad Alimentaria y Nutricional (Sesán).
Son 700 mil personas más con dificultad para alimentarse en comparación con el cálculo realizado para el período de abril a junio pasado, cuando Sesán señaló que eran 2.5 millones.
La CIF llega con meses de atraso, y esta vez no se contó con resultados de la Evaluación Nacional de Seguridad Alimentaria (ESA) 2026, que desarrolla el Programa Mundial de Alimentos, por lo que para realizar esta proyección se utilizaron los datos del 2025.
Situación actual
Entre los afectados hay 2 millones 981 personas que están en una fase de crisis, que es cuando los hogares logran cubrir sus necesidades alimentarias agotando activos esenciales para su sustento, mientras que 197 mil estarían en una fase más aguda, de emergencia, en la que sufren grandes carencias de alimentos, pérdida acelerada de recursos vitales y desnutrición alta.
De acuerdo con el análisis, la cantidad de población en inseguridad alimentaria se mantendrá para septiembre en 10 departamentos: Alta Verapaz, Zacapa, Jalapa, Jutiapa, Quiché, Chimaltenango, Suchitepéquez, Retalhuleu, Huehuetenango y Totonicapán.
No se descarta que el número de afectados y departamentos aumente por las actuales condiciones climáticas y las que se avecinan.
El Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (Insivumeh) pronosticó una temporada de lluvia mermada por la transición al fenómeno de El Niño, con un impacto drástico entre julio y agosto por la canícula extendida.
La previsión era una reducción de las precipitaciones de hasta un tercio; sin embargo, un análisis de Agua Consulta señala que durante julio hubo un déficit de lluvia del 35% en la mayoría del país, que llegó al 75% en cinco departamentos. La disminución se mantendrá para el resto del año y las repercusiones se extenderán al 2027.
Por dicha situación, las autoridades del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación (Maga), han advertido que la primera cosecha de maíz y frijol está comprometida. Esto representa un golpe para los hogares que subsisten de la agricultura y almacenan el grano para los siguientes meses.
Debido al impacto de la sequía, el alza de precios de los alimentos y los combustibles, que afectan actualmente a la población, Mireya Palmieri, titular de la Sesán, indicó que la proyección de población en inseguridad alimentaria se actualizará en septiembre, por lo que el dato de personas en fase de crisis y de emergencia cambiará y lo más probable es que aumente.
Palmieri agregó que la información fue presentada en junio al Consejo Nacional de Seguridad Alimentaria y Nutricional (Conasán), lo que ha permitido atender a la población vulnerable. El Ministerio de Desarrollo Social ha entregado el bono social y abrió comedores sociales; el Maga ha entregado raciones de alimentos; se han implementado protocolos para el abordaje de la desnutrición aguda y el hambre estacional.

El caso: Alta Verapaz
La CIF presenta una proyección de los guatemaltecos que durante abril y junio enfrentaron inseguridad alimentaria. La cantidad fue de 2.5 millones y se concentró principalmente en Alta Verapaz, que desde el 2024 está en la lista de departamentos donde la población no alcanza los niveles mínimos aceptables de consumo de alimentos.
Para el período de julio a septiembre, el departamento vuelve a figurar entre los afectados y la situación no mejora para la previsión de octubre a febrero del 2027, pues es el único que permanece en fase de crisis. En este último período, a nivel nacional se prevé que 2.6 millones de personas estén en inseguridad alimentaria. La disminución estaría relacionada con la primera salida de granos básicos, el incremento estacional de la mano de obra agrícola temporal y el ingreso de remesas.
El análisis señala que, además de las condiciones climáticas que enfrenta Guatemala, en Alta Verapaz persisten factores estructurales que mantienen a su población con dificultades para llevar un plato de comida a su mesa: pobreza persistente —seis de cada 10 personas viven en pobreza extrema—, alta dependencia de la agricultura de subsistencia, limitada diversificación de ingresos y acceso restringido a servicios básicos.
La proyección de la CIF se presenta cada año y en el 2025 la última fue para el período marzo-mayo, momento en el que se preveía que 2 millones 828 mil 186 personas tenían serias brechas en el consumo de alimentos: el 2% estaba en una fase de emergencia y el 14%, en crisis.
Chiquimula, Huehuetenango, Sololá, Totonicapán, Alta Verapaz y Chimaltenango estaban en una fase de crisis, pero, del grupo, los dos últimos se mantuvieron en esa condición desde septiembre del 2024.
Para ese tiempo, se hablaba de una tendencia en la carestía de los alimentos como producto del incremento en el precio de los combustibles y de los fertilizantes, que agravó la disminución de las reservas de granos básicos en los hogares que se dedican a la agricultura. Dichas condiciones persisten en el país este 2026.
Jorge Pernillo, catedrático de la Escuela de Nutrición de la Universidad Panamericana, considera que la proyección de la CIF “es muy conservadora y peligrosa”, debido al atraso en realizar la clasificación y a que no se contó con el estudio anual de la ESA.
Por otro lado, indica que las pérdidas agrícolas, la baja del trabajo estacional, la inflación y el aumento de enfermedades comunes son variables que afectarán a más población y amplificarán la severidad de la inseguridad alimentaria en comparación con los mismos meses del 2025.
Agrega que la información que arroja la CIF debería ser uno de los principales umbrales para activar sistemas de alerta o solicitar ayuda internacional, pues el Estado no tiene capacidad para proteger con asistencia alimentaria y servicios de salud a toda la población vulnerable.
Desnutrición infantil
De acuerdo con el análisis de la Sesán, las poblaciones en fases de crisis y emergencia están en mayor riesgo de presentar desnutrición aguda, con lo que los casos podrían aumentar entre los niños.
El Ministerio de Salud reporta que del 19 al 25 de julio se identificaron 12 mil 974 casos de desnutrición aguda en menores de cinco años y 21 fallecidos, de los que siete ocurrieron en Alta Verapaz; cinco, en San Marcos; cinco, en Huehuetenango; uno, en Chiquimula; uno, en Escuintla, y dos, en Petén. Hay 38 casos pendientes de análisis.
Comentarios (0)
Sé el primero en comentar este artículo.
Debes iniciar sesión para poder comentar.
Iniciar sesión