¿Por qué el Hospital de Cobán vuelve a licitación y su construcción se aplaza hasta 2030?
El proyecto fue adjudicado en mayo, pero el contrato no llegó a firmarse. El nuevo atraso se suma a una espera que comenzó al menos en el 2017.
El nuevo Hospital de Cobán estuvo cerca de superar una espera de años. En mayo del 2026, el Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social (MSPAS) adjudicó su diseño, construcción, equipamiento y puesta en marcha por US$78 millones 920 mil. Faltaba suscribir el contrato.
Pero el contrato nunca se firmó. Cuatro meses después de la adjudicación, el proyecto tendrá que pasar de nuevo por una licitación y la fecha prevista para su finalización se desplaza hasta abril del 2030.
El nuevo atraso se suma a una historia que se remonta, al menos, al 2017, cuando ya se planteaba la necesidad de sustituir el actual Hospital Nacional de Cobán “Hellen Lossi de Laugerud”. Desde entonces, el proyecto obtuvo financiamiento internacional, estuvo cerca de ser trasladado a Petén, provocó una movilización para mantenerlo en Alta Verapaz y, finalmente, llegó a ser adjudicado.
Ahora, parte del proceso tendrá que comenzar de nuevo.
El contrato que no se firmó
La obra había sido adjudicada formalmente a APCA JILSAB mediante la Resolución Ministerial 0499-2026, del 12 de mayo del 2026, por US$78 millones 920 mil, con financiamiento del préstamo BCIE 2230.
Antes de esa resolución, el MSPAS había emitido el 17 de abril una carta de aceptación a APCA JILSAB por el mismo monto. El expediente señala que el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) había dado su no objeción al informe de evaluación económica el 23 de marzo del 2026.
La adjudicación colocó a APCA JILSAB entre las empresas con los contratos públicos de mayor monto adjudicados durante el primer semestre del 2026. Información del Ministerio de Finanzas consultada entonces por Prensa Libre situaba el proyecto en Q615 millones 576 mil.
Sin embargo, el MSPAS confirmó a Prensa Libre que recibió el 1 de septiembre del 2026 una notificación del BCIE que cambió el curso del proyecto.
La Resolución Ministerial 1274-2026, del 24 de septiembre, detalla que el banco informó sobre la inhabilitación provisional de Construcciones Efraín E. Boburg C., Sociedad Anónima, así como de su representante legal, Efraín Estuardo Boburg Castellanos. El documento identifica a Boburg Castellanos como representante legal de APCA JILSAB.
La resolución cita las normas del BCIE para prácticas prohibidas, según las cuales el banco no financiará gastos relacionados con un contrato cuando una persona natural o jurídica esté suspendida o inhabilitada. Con ese fundamento, Salud dio por terminada la negociación y dejó sin efecto la adjudicación a APCA JILSAB.
La Lista de Contrapartes Prohibidas del BCIE incluye tanto a Boburg Castellanos como a Construcciones Efraín E. Boburg C., S. A. bajo una suspensión temporal por presunto fraude, vigente desde el 1 de septiembre del 2026 hasta el 31 de agosto del 2027.
La referencia a presunto fraude corresponde a la clasificación publicada por el BCIE y no implica, por sí misma, una determinación definitiva de responsabilidad.
Se consultó a la empresa a través del número registrado en Guatecompras, pero no respondió a las llamadas. Se consignará si lo hacen.
La adjudicación quedó sin efecto el 28 de septiembre, según la publicación correspondiente en Guatecompras. Después, Salud comenzó a preparar los documentos para convocar un nuevo proceso. El MSPAS estima que la nueva convocatoria se publicará después del 15 de octubre del 2026.

Una empresa con contratos públicos
Construcciones Efraín E. Boburg C., Sociedad Anónima, está inscrita con el NIT 96611324. Información de la Superintendencia de Administración Tributaria (SAT), actualizada en Guatecompras el 24 de septiembre del 2026, identifica a Efraín Estuardo Boburg Castellanos como su representante legal.
La sociedad figura como proveedor precalificado en el Registro General de Adquisiciones del Estado (RGAE) y registra en Guatecompras seis adjudicaciones por concurso por Q115 millones 769 mil 960.91 entre el 2021 y el 2026.
A ello se suman 357 publicaciones sin concurso por Q6 millones 849 mil 152.75. En conjunto, el sistema registra 363 adjudicaciones y publicaciones por Q122 millones 619 mil 113.66.
La empresa ya había enfrentado un procedimiento sancionatorio relacionado con otra obra pública.
En marzo del 2024, el Ministerio de Cultura y Deportes resolvió un recurso de reposición relacionado con una sanción impuesta a la sociedad por atraso en el proyecto de construcción de instalaciones deportivas y recreativas del parque Bicentenario, colonia Bello Horizonte, zona 21 de Guatemala. La resolución estableció un atraso de 57 días hábiles.
Dos meses después, el 6 de mayo, la Dirección General del Deporte y la Recreación requirió a Boburg Castellanos el pago de la sanción pecuniaria y le otorgó 15 días hábiles para hacerlo. El oficio advertía que, en caso contrario, se procedería a la inhabilitación en Guatecompras, sin perjuicio de continuar el cobro por la vía judicial.
Ese procedimiento es distinto de la inhabilitación provisional comunicada por el BCIE en septiembre del 2026. Los documentos consultados no establecen relación entre ambos casos.
La sociedad continuó obteniendo contratos públicos después de aquel episodio. Documentos de la Municipalidad de Santa Catalina La Tinta, Alta Verapaz, muestran, por ejemplo, que en agosto del 2025 suscribió un contrato por Q12 millones 30 mil para el mejoramiento de un camino rural en la aldea Tampur. El acta de inicio fijó un plazo de 210 días calendario a partir del 3 de septiembre del 2025.
En el 2026, la misma municipalidad volvió a contratar a la sociedad para el mejoramiento de un camino rural en la aldea Sacsuhá. El contrato identifica nuevamente a Boburg Castellanos como administrador único y representante legal de la compañía.

Una espera que comenzó años atrás
La caída de la adjudicación agrega otro capítulo a un proyecto cuya necesidad se discute desde hace casi una década.
En el 2017 ya existía una solicitud ante el Congreso para construir un nuevo hospital en Cobán, según reconstruyó Prensa Libre en el 2022. Una evaluación de la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred), solicitada por la Procuraduría de los Derechos Humanos (PDH), había determinado que el Hospital Nacional de Cobán “Hellen Lossi de Laugerud” tenía áreas colapsadas y no era habitable. El edificio fue construido entre 1976 y 1978.
Los problemas del centro asistencial, sin embargo, habían quedado documentados desde antes. En el 2012, Prensa Libre reportó que sus cuatro esterilizadores estaban dañados debido a su antigüedad, por lo que material quirúrgico tenía que ser trasladado hasta Salamá, Baja Verapaz, para su esterilización.
En el 2019, médicos continuaban operando en áreas improvisadas después de una remodelación. Una verificación de la PDH determinó entonces que quirófanos recién inaugurados no podían utilizarse por distintos problemas, entre ellos deficiencias relacionadas con el sistema eléctrico.
El proyecto para sustituir el hospital recibió respaldo financiero en el 2020.
Ese año, el BCIE aprobó un préstamo de US$193.2 millones para el Programa de Inversión en Infraestructura y Equipamiento Hospitalario. Entre las obras contempladas estaba un nuevo hospital para Alta Verapaz.
Pero tener financiamiento tampoco garantizó que el proyecto avanzara.
Cuando el hospital casi se fue de Cobán
En julio del 2022, el entonces ministro de Salud, Francisco Coma, anunció que el nuevo hospital ya no se construiría en Alta Verapaz.
La explicación de Salud fue que no había encontrado un terreno que reuniera las condiciones requeridas. Entre los problemas mencionados estaban el riesgo de inundación y la inclinación de los terrenos evaluados. Para evitar perder el financiamiento internacional, la cartera planteó trasladar el proyecto a Petén.
La decisión generó oposición en Alta Verapaz.
Sectores empresariales, médicos, comunitarios y otras organizaciones se movilizaron para exigir que el hospital permaneciera en el departamento. En menos de 48 horas se reunieron más de 10 mil firmas en respaldo del proyecto, según documentó Prensa Libre entonces.
El Gobierno dio marcha atrás.
En agosto del 2022, una mesa multisectorial ya discutía la ruta para mantener el hospital en Cobán y resolver la situación del terreno de la Escuela de Formación Agrícola, adscrita al Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación. Representantes locales todavía pedían certeza documental de que la obra permanecería en Alta Verapaz.
El proyecto continuó, aunque los años siguieron acumulándose.
En septiembre del 2025, el ministro de Salud, Joaquín Barnoya, todavía reportaba que los hospitales de Cobán, Mazatenango y Jutiapa se encontraban en proceso de licitación.
Para junio del 2026, el programa hospitalario financiado con el préstamo del BCIE acumulaba atrasos y Salud planteaba la necesidad de solicitar una prórroga del financiamiento, cuyo plazo vencía el 31 de diciembre del 2026. Cobán figuraba entre los proyectos que apenas comenzaban la etapa de adjudicación.
Unas semanas antes, el hospital finalmente había sido adjudicado. Ahora esa adjudicación quedó sin efecto.
Otra fecha: abril del 2030
La repetición del proceso modifica nuevamente los plazos.
La ficha del Sistema Nacional de Inversión Pública (SNIP), emitida el 28 de septiembre, establecía una duración de 57 meses, del 21 de septiembre del 2024 al 29 de junio del 2029, para una obra de 21 mil 263 metros cuadrados y un costo total de Q567.8 millones.
El MSPAS confirmó que ese cronograma tendrá que cambiar.
Según la nueva estimación de la cartera, la etapa de preinversión comenzaría en mayo del 2027 y la finalización del proyecto se prevé para abril del 2030.
La nueva fecha representa un desplazamiento de aproximadamente diez meses respecto de la finalización que todavía aparecía registrada en el SNIP.
También significa que, si el nuevo cronograma se cumple, habrán transcurrido alrededor de 13 años desde aquella solicitud para construir un nuevo hospital que ya se documentaba en el 2017.
Al 28 de septiembre, la ficha oficial mostraba 0% de avance financiero y 0% de avance físico en el resumen de movimientos financieros del proyecto.
La supervisión sigue
No todo el procedimiento comenzará desde cero.
Aunque deberá convocarse de nuevo la contratación para diseñar, construir, equipar y poner en marcha el hospital, el concurso para seleccionar a la empresa que supervisará la construcción continuará.
Ese proceso recibió ofertas económicas de tres grupos en marzo del 2026. El MSPAS informó que la negociación sigue en etapa de evaluación y que las ofertas permanecen vigentes.
El hospital de Cobán forma parte del programa financiado con el préstamo del BCIE que también contempla proyectos hospitalarios en Sololá, Chiquimula, Mazatenango y Jutiapa.
Según los datos proporcionados ahora por Salud, Sololá registra 93.30% de ejecución física y Chiquimula, 67.11%. En junio pasado, Prensa Libre había documentado que los atrasos del programa podían obligar al Estado a aportar entre Q800 millones y Q900 millones adicionales para completar los cinco proyectos. Esa estimación correspondía al programa hospitalario en conjunto y no específicamente al hospital de Cobán.
Mientras el proceso para el nuevo hospital vuelve a la licitación, el centro asistencial que se busca sustituir seguirá funcionando.
El MSPAS indicó que el Hospital Nacional de Cobán “Hellen Lossi de Laugerud” continuará atendiendo a la población y que se brindará apoyo técnico y financiero si se requieren mejoras específicas en sus instalaciones.
Es el mismo hospital cuya sustitución se planteaba desde el 2017. Y, según el cronograma que Salud calcula ahora, el nuevo podría estar terminado en abril del 2030.
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