Presidente del Banguat: Cacif pide al presidente Arévalo elegir un perfil técnico y con experiencia
El sector privado organizado está a la expectativa del nuevo nombramiento para la presidencia del Banguat y de la Junta Monetaria, por lo que solicita la designación de una persona con perfil técnico y amplia experiencia en la institución para dirigir...
El presidente Bernardo Arévalo podría retomar esta semana el proceso de designación para la presidencia del Banco de Guatemala (Banguat) y de la Junta Monetaria (JM), luego del fallo de la Corte de Constitucionalidad (CC) que dejó sin efecto el nombramiento del ministro de Finanzas, Jonathan Menkos, por considerar que tiene un impedimento legal debido a su condición de diputado electo.
Sergio de la Torre, coordinador de la Comisión Económica del Comité Coordinador de Asociaciones Agrícolas, Comerciales, Industriales y Financieras (Cacif), expuso la postura del sector privado organizado sobre el nuevo nombramiento y las expectativas en torno a esta decisión.
De la Torre destacó la importancia del Banguat para la estabilidad macroeconómica del país y subrayó la necesidad de preservar su independencia, fortalecer sus capacidades técnicas y garantizar la continuidad de una gestión basada en criterios profesionales.
¿Qué piensa el sector privado organizado sobre el nuevo nombramiento que deberá hacerse en los próximos días?
Tuve la oportunidad de integrar la Junta Monetaria (JM) durante casi 11 años, por lo que soy testigo presencial de cómo se ha manejado esta institución, respetando a sus cuadros técnicos.
Con toda tranquilidad y conocimiento puedo afirmar que es la institución más estable, transparente y sólida de Guatemala, precisamente porque se ha apostado por la capacitación, el respeto al escalafón, la institucionalidad y las capacidades técnicas.
Esto ha permitido que el país mantenga una estabilidad macroeconómica envidiable, no solo en Latinoamérica, sino también a escala mundial.
¿Por ejemplo?
Tenemos una macroeconomía muy estable, con una inflación controlada y un tipo de cambio del dólar que se ha mantenido estable durante más de 20 años. Esto es resultado del buen manejo macroeconómico.
En este escenario, ¿qué es lo que más preocupa?
Vemos con mucha preocupación que se siga politizando la institución, que no se respeten los escalafones técnicos y que no se realice una elección técnicamente confiable.
Les pedimos y exigimos a las autoridades que mantengan ese respeto a la institucionalidad, porque las decisiones que se tomen hoy las vamos a pagar o a disfrutar los guatemaltecos durante muchos años.
Aunque el nombramiento es por cuatro años, si no se hace una buena gestión, podríamos enfrentar problemas o una desestabilización macroeconómica durante mucho tiempo.
Enfatizamos que la estabilidad macroeconómica es como la salud: cuando se tiene, no se valora lo suficiente, pero, cuando se pierde, recuperarla puede ser muy difícil.

¿Qué han analizado hasta el momento?
Observamos una actuación política durante los pocos días en que el ministro de Finanzas, Jonathan Menkos, estuvo como presidente del Banco de Guatemala, cuando se hicieron cambios importantes en los mandos medios de la noche a la mañana. Se trataba de profesionales que llevaban entre 20 y 30 años en la banca central.
Ahora bien, no podemos hablar sobre especulaciones. No sabemos exactamente qué están pensando las autoridades. Hemos escuchado algunas cosas, pero no podemos mencionar nombres.
Lo que sí podemos afirmar es que estamos muy preocupados por la posibilidad de que se mantenga esa misma línea de politización de la institución.
Le pedimos y exigimos al mandatario, como guatemaltecos, sector empresarial y analistas económicos, que deje un buen legado. No puede poner en riesgo lo que nos ha costado más de 30 años construir.
No puede dejar como legado el debilitamiento de la joya de la corona, que es la estabilidad macroeconómica del país.
¿Qué podría esperarse en los próximos días? ¿Temen que continúe la politización?
Ese es precisamente el temor. Por eso le demandamos al presidente que haga un nombramiento técnico, de una persona que reúna las calidades necesarias, que haya pasado por el escalafón institucional —desde una dirección hasta las gerencias, la Gerencia General y luego la Presidencia— o que cuente con todas las capacidades técnicas para desempeñar el cargo.
Tenemos una macroeconomía muy estable, con una inflación controlada y un tipo de cambio del dólar que se ha mantenido estable durante más de 20 años. Esto es resultado del buen manejo macroeconómico.
El puesto de presidente del Banco de Guatemala es sumamente importante.
Lo que esperaríamos es que el mandatario haga una reflexión profunda y comprenda el desgaste que ya tuvo con el primer nombramiento, así como el riesgo de que esta situación pueda generar algún tipo de desestabilización macroeconómica en el país.
¿Ya le expresaron al presidente la postura del sector privado de que el nombramiento debe responder a un perfil técnico y apolítico?
Sí. Se lo hemos dicho al mandatario en varias ocasiones. Se lo hemos pedido, se lo hemos planteado y le hemos presentado todos los argumentos correspondientes.
Como sector privado, lo único que queremos es que se preserve una institución que nos permita seguir disfrutando de esta estabilidad económica que, como explicaba, llevamos 30 años construyendo.
Esto no se construye de la noche a la mañana, pero sí se puede destruir de la noche a la mañana.
Se lo hemos manifestado en numerosas ocasiones y esperamos que el gobernante tome la decisión adecuada.
El presidente es una persona inteligente y consecuente. Estamos seguros de que quiere lo mejor para el país, y esta decisión forma parte del legado que debe dejar.

¿Por qué es tan importante este nombramiento desde el punto de vista económico?
La estabilidad macroeconómica, para explicarlo de una forma relativamente sencilla, implica mantener la estabilidad del tipo de cambio y de la inflación, así como contar con una opinión técnica sobre el endeudamiento del país que permita actuar con prudencia en el manejo de la deuda.
Porque el endeudamiento puede ser, como se dice popularmente, pan para hoy y hambre para mañana.
La deuda pública la tendrán que pagar nuestros hijos y nuestros nietos.
Por lo tanto, no es un tema coyuntural ni algo que deba analizarse únicamente desde la perspectiva actual. Es un proceso que debe seguir construyéndose.
Como decía antes, la inflación es el impuesto más cruel que existe, porque afecta principalmente a los sectores sociales más necesitados.
Hemos visto en Latinoamérica episodios de inflación e hiperinflación que pueden afectar gravemente la salud financiera y económica de toda la población, pero sus efectos golpean con mayor fuerza a los estratos de menores ingresos.
Por eso insisto en que la estabilidad macroeconómica se construye durante muchos años, incluso décadas, pero puede destruirse en muy poco tiempo.
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