Préstamo aeroportuario pondrá a prueba capacidad de Guatemala para atraer más vuelos
Fondos del Banco Mundial por US$250 millones deberá acompañarse de mejoras operativas, reformas legales y demanda suficiente para traducirse en nuevas rutas aéreas, según representantes del sector aeroportuario.
El préstamo de US$250 millones aprobado por el Banco Mundial (BM) para modernizar la aviación civil de Guatemala plantea un desafío que va más allá de mejorar pistas, terminales y equipos de navegación: lograr que las inversiones permitan atraer nuevas aerolíneas, ampliar las rutas comerciales y conectar regiones que actualmente tienen pocas opciones de transporte aéreo.
El financiamiento, aprobado el 8 de septiembre del 2026, contempla intervenciones en cinco instalaciones: los aeropuertos internacionales La Aurora y Mundo Maya, así como los aeródromos de Puerto Barrios, Quetzaltenango y Huehuetenango. El Programa de Recuperación de la Aviación Civil, cuya ejecución está prevista hasta el 2033, también busca fortalecer las capacidades técnicas e institucionales del sector.
Sin embargo, representantes de Volaris y TAG Airlines coinciden en que disponer de mejor infraestructura no garantiza, por sí solo, la apertura de rutas. Las condiciones de seguridad operacional, la capacidad de las instalaciones, los costos de operación y la demanda de pasajeros serán determinantes para que las compañías consideren ampliar sus servicios.
El reto también alcanza a las instituciones responsables de administrar y supervisar los aeropuertos. Ronny Rodríguez, Director de Sostenibilidad y Desarrollo Corporativo de Volaris, considera que la inversión respaldada por el Banco Mundial constituye una oportunidad para mejorar la competitividad del país, pero advierte que los resultados dependerán de la continuidad de las mejoras y de la capacidad para sostenerlas.
“La responsabilidad sobre mantener competitivo el aeropuerto o los aeropuertos no se acaba con el Banco Mundial y más bien recién comienza”, afirmó.
¿Qué se financiará con los US$250 millones?
El Programa de Recuperación de la Aviación Civil contempla US$221.8 millones destinados a infraestructura, seguridad y resiliencia aeroportuaria; US$21 millones para fortalecimiento institucional y capacidades técnicas; y US$7.2 millones para apoyar la gestión y ejecución del proyecto.
Entre las intervenciones previstas se encuentran la rehabilitación de pistas y plataformas, la construcción y el mejoramiento de drenajes, la instalación de iluminación y sistemas de navegación y vigilancia, la rehabilitación de torres de control y la adquisición de equipos para atender emergencias.
Estas obras buscan mejorar las condiciones de seguridad y operación de las terminales, además de fortalecer su capacidad para responder a las necesidades de pasajeros y aerolíneas. El Banco Mundial estima que el programa beneficiará a más de ocho millones de usuarios.
La Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC) figura como entidad ejecutora del programa. No obstante, todavía es necesario establecer cómo se desarrollará el calendario de intervenciones, qué obras específicas se ejecutarán en cada instalación y cuáles serán los resultados esperados en términos de capacidad operativa.
Para conocer estos aspectos, se solicitó información a la DGAC y al Ministerio de Comunicaciones, Infraestructura y Vivienda (CIV), pero al cierre de la nota no se había recibido respuesta.
Desde la perspectiva de Volaris, las inversiones anunciadas responden a necesidades que el país debe atender para mantener operaciones aéreas seguras y competitivas.
“Las inversiones proyectadas por el Banco Mundial son acertadas (…) Había que invertir en el aeropuerto, había que invertir en seguridad, había que invertir en las pistas del aeropuerto”, explicó su representante.
También reconoció que las condiciones del Aeropuerto Internacional La Aurora han mejorado respecto de años anteriores, cuando las interrupciones de energía eléctrica, inundaciones y otras deficiencias afectaban la continuidad de las operaciones.
Estas situaciones, señaló, representan riesgos para las aerolíneas, que necesitan garantizar que sus aeronaves puedan operar con seguridad y sin interrupciones.
“Las condiciones del aeropuerto internacional desde el que vas a operar es indispensable que estén en operación continua, permanente y buena”, sostuvo.
Para Rodríguez, el financiamiento debe entenderse como parte de un proceso de modernización permanente, debido a que el crecimiento de pasajeros exigirá nuevas inversiones en el futuro.
“La responsabilidad sobre mantener competitivo el aeropuerto o los aeropuertos no se acaba con el Banco Mundial y más bien recién comienza”.
Ronny Rodríguez, Director de Sostenibilidad y Desarrollo Corporativo.
De la infraestructura a las nuevas rutas
La posibilidad de ampliar las conexiones comerciales dependerá de que los aeródromos cumplan los requisitos técnicos de las aeronaves que utilizan las compañías.
Francisco Pahul, director comercial de TAG Airlines, explicó que la aerolínea opera actualmente vuelos nacionales entre la capital y Flores y Puerto Barrios, e identificó las condiciones de los aeródromos como una de las principales limitaciones para ampliar sus operaciones hacia otras regiones.
Pahul explicó que sus aeronaves ATR 72, con capacidad para 72 pasajeros, requieren instalaciones con pistas pavimentadas de dimensiones y resistencia adecuadas, calles de rodaje, plataformas, seguridad perimetral, sistemas de comunicaciones, servicios de navegación y equipos de rescate y extinción de incendios.
Mientras esas condiciones no estén disponibles, la aerolínea enfrenta restricciones para utilizar sus aviones en determinados aeródromos.
“Si no hay una garantía de seguridad y la pista no reúne las condiciones de largo, ancho, las calles de rodaje (…) y que la plataforma comercial tenga la suficiente capacidad para soportar un avión (…) pues para nosotros va a ser muy complicado iniciar operaciones en este tipo de aeródromos”, explicó.
Por ello, considera que parte del financiamiento del Banco Mundial debería concentrarse en resolver estas limitaciones, de manera que las instalaciones puedan recibir vuelos comerciales regulares.
El caso del aeródromo Los Altos, en Quetzaltenango, muestra cómo las condiciones técnicas y la demanda pueden determinar la continuidad de una ruta.
TAG operó anteriormente vuelos entre la capital y Quetzaltenango con aeronaves de 12 pasajeros, pero suspendió el servicio debido a que la demanda no fue suficiente para sostener la operación durante todo el año.
La compañía utiliza actualmente una flota unificada de aeronaves de 72 pasajeros. Sin embargo, Pahul explicó que las condiciones de elevación, temperatura y longitud de pista en Los Altos limitan la cantidad de pasajeros que podría transportar con ese tipo de avión.
Según Pahul, las restricciones podrían reducir la capacidad efectiva de algunos vuelos a aproximadamente 12 o 15 pasajeros, lo que incrementaría considerablemente el precio necesario para sostener la operación.
La experiencia de Puerto Barrios muestra una situación diferente. TAG explicó que sustituir una aeronave de 12 pasajeros por otra de 72 permitió reducir las tarifas en 48% y alcanzar niveles de ocupación cercanos al 90%, según los datos proporcionados por Pahul.
La demanda comercial también debe mantenerse durante todo el año. Para evaluar una nueva ruta, la empresa analiza tanto el número de pasajeros que viajarían desde la capital hacia el destino como el flujo en sentido contrario, además de los costos operativos.
“Nosotros lo que buscamos es que nuestras operaciones sean constantes a lo largo de un año, o más”, explicó Pahul.
La aerolínea también identifica oportunidades de crecimiento en Cobán y Retalhuleu, aunque considera necesario mejorar las condiciones de infraestructura y evaluar la demanda de cada mercado antes de iniciar operaciones.
En Quetzaltenango, el sector empresarial comparte estas inquietudes. Jorge Horacio García Ochoa, presidente de la Cámara de Comercio de Guatemala, Filial Quetzaltenango (CCGXela), cuestionó que las mejoras previstas para Los Altos puedan resultar insuficientes si no permiten recibir aeronaves de mayor capacidad.
Según explicó, la pista tiene aproximadamente 2,200 metros de longitud y presenta limitaciones físicas para ampliarse. También identificó la necesidad de contar con una terminal de pasajeros más amplia, mejores servicios de emergencia y sistemas de navegación.
García Ochoa señaló que, de acuerdo con la información que conoce sobre las intervenciones proyectadas hacia el 2029, existe preocupación de que el aeródromo continúe limitado a aeronaves de alrededor de 19 pasajeros, una capacidad que considera insuficiente para impulsar la conectividad que necesita la región.
“Teníamos que hacer con una visión mucho más amplia, un aeropuerto con capacidad para poder generar, no solo la conectividad, sino generar una actividad económica más rica”, expresó.
García Ochoa destacó que la conectividad aérea podría beneficiar especialmente al turismo corporativo, al turismo médico y al transporte de mercancías, incluidos productos perecederos que actualmente deben trasladarse primero hacia la capital para continuar hacia otros destinos.
“Teníamos que hacer con una visión mucho más amplia, un aeropuerto con capacidad para poder generar, no solo la conectividad, sino generar una actividad económica más rica”.
Jorge Horacio García Ochoa, presidente de la Cámara de Comercio de Guatemala, Filial Quetzaltenango (CCGXela)
Reformas y demanda para sostener la inversión
Además de las obras físicas, Rodríguez considera necesario avanzar en cambios institucionales para mejorar la supervisión de las operaciones aéreas y la administración de los aeropuertos.
Rodríguez identificó entre las prioridades recuperar una categoría de seguridad aérea favorable ante la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA), implementar el Acuerdo Centroamericano para la Facilitación de las Operaciones Aéreas y avanzar en la separación de las funciones de regulación y administración aeroportuaria.
Explicó, además, que Volaris tiene interés en establecer una aerolínea de bandera guatemalteca, lo que permitiría originar y finalizar vuelos en el país, aunque señaló que existen condiciones regulatorias que deben resolverse antes de considerar esa posibilidad.
“Quisiéramos ser una aerolínea guatemalteca. Quisiéramos ser Volaris Guatemala, pero deben suceder algunas cosas para que esto pueda ocurrir”, afirmó.
Rodríguez también respaldó las propuestas de reforma institucional encaminadas a crear una entidad especializada en administrar aeropuertos y fortalecer la autonomía de la autoridad responsable de supervisar las operaciones aéreas.
A su criterio, esta separación permitiría concentrar las funciones de vigilancia y supervisión en una institución especializada, mientras otra se encargaría de la operación y administración de las instalaciones.
Otro de los desafíos es garantizar suficiente demanda de pasajeros para mantener las rutas abiertas. Rodríguez considera que Guatemala tiene oportunidades para atraer más visitantes internacionales, particularmente desde Estados Unidos y Centroamérica, pero estima indispensable acompañar las conexiones aéreas con promoción turística.
La compañía anunció dos nuevas rutas directas desde Guatemala hacia Guadalajara y Orlando para diciembre del 2026, que, según su representante, responden a la identificación de oportunidades comerciales y al trabajo de coordinación con el Instituto Guatemalteco de Turismo (Inguat).
Explicó que el éxito de las rutas depende de mantener un flujo constante de pasajeros y no únicamente de anunciar su apertura.
“El problema de una nueva ruta no es abrirla, no es inaugurarla (…) el tema aquí es cómo llenar los vuelos diarios”, sostuvo.
Por su parte, TAG Airlines considera que la promoción turística y el desarrollo de destinos deben acompañar las inversiones en infraestructura aeroportuaria. La compañía señaló que trabaja con actores del sector turístico para ampliar la demanda de pasajeros y facilitar las conexiones entre vuelos internacionales y nacionales.
Entre las iniciativas mencionó la posibilidad de establecer acuerdos interlineales con otras aerolíneas para que los visitantes extranjeros puedan trasladarse hacia destinos como Flores y Puerto Barrios mediante una misma reserva.
“Lo ideal (…) es que nosotros podamos hacer acuerdos interlineales con estas aerolíneas para que el pasajero en un solo boleto tenga tanto el vuelo (…) que venga de un Madrid a Guatemala y pueda conectar de manera fácil (…) con un vuelo nacional, en este caso Flores o Puerto Barrios”, explicó el representante de TAG Airlines.
Añadió que la compañía ya trabaja en esta posibilidad con Iberia y busca replicar el modelo con otras aerolíneas que operen en Guatemala.
Advirtió, además, que la apertura de nuevas rutas depende de los costos operativos y de contar con una demanda de pasajeros suficiente para garantizar su sostenibilidad.
Desde una perspectiva de infraestructura y planificación territorial, Juan Carlos Méndez, miembro de la Comisión de Infraestructura del Colegio de Ingenieros de Guatemala (CIG), señaló que los aeródromos también cumplen una función estratégica que no debe limitarse al transporte comercial.
Explicó que Guatemala enfrenta riesgos sísmicos y climáticos, por lo que contar con instalaciones aéreas distribuidas en distintas regiones puede facilitar el traslado de personal y ayuda durante emergencias.
“El desarrollo estratégico de los diferentes aeródromos también está enfocado a ese tema, que el país pueda responder rápidamente por la vía aérea para poder atender la vulnerabilidad que el país representa en esos términos”, indicó.
Méndez también destacó que las instalaciones deben contar con accesos terrestres, servicios complementarios y condiciones apropiadas para atender a los pasajeros.
De esa manera, la infraestructura aeroportuaria deberá responder tanto a las oportunidades económicas de las regiones como a las necesidades de seguridad, movilidad y atención de emergencias.
“Que se prevea, adicionalmente, todas las áreas de servicio que deben ser colindantes a un aeropuerto, que no solo es el aeropuerto, de servicios de estacionamiento para el aeropuerto. (…) Si tiene un buen acceso para que también pueda ser servido por otro tipo de transporte público”.
¿En qué consiste el préstamo del Banco Mundial?
En septiembre del 2026, el Banco Mundial aprobó un préstamo de US$250 millones para el Programa de Recuperación de la Aviación Civil Nacional de Guatemala, cuya ejecución está prevista hasta el 2033. El objetivo es modernizar la infraestructura aeroportuaria, fortalecer la seguridad operacional y mejorar las capacidades institucionales del sector.
Del financiamiento, US$221.8 millones se destinarán a infraestructura, seguridad y resiliencia aeroportuaria; US$21 millones, al fortalecimiento institucional y técnico; y US$7.2 millones, a la gestión y ejecución del programa.
Las inversiones contemplan cinco instalaciones:
- Aeropuerto Internacional La Aurora: mejoras en seguridad, pistas, drenajes, iluminación y capacidad operativa.
- Aeropuerto Internacional Mundo Maya, Petén: modernización de infraestructura, equipos y sistemas de seguridad.
- Aeródromo de Puerto Barrios, Izabal: mejoras en la terminal, torre de control y servicios de emergencia.
- Aeródromo Los Altos, Quetzaltenango: ampliación de terminal, nueva torre de control y equipamiento, con la proyección de alcanzar la certificación internacional en 2029.
- Aeródromo de Huehuetenango: mejoras de infraestructura y servicios para la atención de pasajeros.
El programa busca mejorar las condiciones para las operaciones aéreas y fortalecer la conectividad regional. Sin embargo, la aprobación del préstamo no significa que las obras ya estén ejecutadas, por lo que su implementación dependerá de los procedimientos y plazos correspondientes.
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