Presupuesto 2027: intereses preelectorales marcarán la negociación entre los diputados
La próxima semana se espera que el Organismo Ejecutivo envíe al Congreso el presupuesto nacional para el último año de gobierno de Bernardo Arévalo.
El primer mes del segundo periodo ordinario de sesiones del Congreso quedó marcado por el desinterés de los diputados en impulsar un subsidio u otras alternativas para mitigar el alto costo de los combustibles.
Esa pasividad puede cambiar, según analistas, ahora que el Organismo Ejecutivo está por presentar el presupuesto nacional del 2027, que puede generar interés en las distintas bancadas.
Los expertos adelantan que, a diferencia del subsidio, el presupuesto nacional sí puede movilizar a los diputados, ya que muchos están pensando en su reelección y necesitan impulsar proyectos para su futura campaña política.
Para generar obras regionales necesitan que los Consejos Departamentales de Desarrollo (Codedes) tengan dinero. Para eso, el proyecto de presupuesto puede ser su herramienta, apuntan las fuentes.
La iniciativa de ley que presentará el Ministerio de Finanzas busca dotar de los recursos al gobierno del presidente Bernardo Arévalo en su último año de gestión.
La actual administración comenzó en el 2024 en medio de un pulso legal y político con las antiguas autoridades del Ministerio Público (MP), pero eso no le impidió conseguir aprobaciones en el Congreso.

La alianza oficialista que antes impulsó el diputado Samuel Pérez, ahora disidente, logró tres presidencias consecutivas de la Junta Directiva del Congreso.
Las primeras dos colocaron a Nery Ramos, diputado del bloque Azul, quien ahora impulsa su propio proyecto político.

La tercera, que se encuentra en desarrollo, está bajo el mando de Luis Contreras, del partido Compromiso Renovación y Orden (Creo), quien deberá buscar los consensos para la futura discusión del presupuesto.
Pero analistas ven dos escenarios para este presupuesto. El primero, con una difícil, casi nula, aprobación; y el segundo, con un presupuesto aprobado. En ambos escenarios, el trasfondo serán los intereses electorales de los diputados.
Primer escenario
Para el analista Francisco Quezada, del Centro de Investigaciones Económicas Nacionales (Cien), es complejo que la alianza oficialista, que se ha ido debilitando, consiga un presupuesto para el 2027.
“Creo que por la recta final y de cara a las elecciones, donde las alianzas se van reconfigurando porque cada partido quiere llevar electores, ya no hay un consenso para el presupuesto, se comienza a subdividir para intereses particulares”, apuntó el experto.
Un ejemplo de esa fragmentación se observa en algunas bancadas que comenzaron fuertes en la décima legislatura: Movimiento Semilla, que terminó siendo cancelado, y la bancada Vamos, la antigua oficialista.
La primera agrupación fue perdiendo fuerza a medida que avanzó el gobierno de Arévalo, a tal punto que sus principales figuras optaron por crear un nuevo partido político.
La segunda agrupación se perfilaba como un bloque de oposición sólido para la gestión de Arévalo, pero, a medida que avanzó la décima legislatura, la bancada se fue fragmentando.
La expresidenta del Congreso Shirley Rivera optó por crear su propio partido y otros diputados de Vamos se han ido colocando con partidos ya existentes, entre ellos Comunidad Elefante.

“El Congreso en el último plazo ha generado decretos muy polémicos y antitécnicos, por ejemplo, la reforma a la Ley del IUSI, una ley que tiene serios, serios vicios; también está en segunda lectura el teletrabajo, independientemente de las ventajas, tiene un vicio enorme”, cuestiona Quezada.
Las debilidades en la forma de legislar, más la competencia electoral del 2027, según él, harán complejo y casi imposible que el Ejecutivo consiga un nuevo presupuesto nacional.
“Pasan de aliados a rivales, esto complica un presupuesto, los futuros rivales no quieren que el Ejecutivo use recursos para atraer votos, y el Ejecutivo tampoco querrá dejarle a los rivales dinero para atraer votos”, indica.
Finalmente, el experto considera que esta futura discusión medirá cuánto apoyo real tiene la alianza oficialista y cuántos aliados tan solo acuerparon sus decisiones por coyuntura y beneficios.
Segundo escenario
Para César Vega, analista de la organización Acción Ciudadana, el escenario será completamente opuesto, pues visualiza que los diputados no tendrán mayores problemas para repartir el erario nacional del 2027.
“Este Congreso nos ha mostrado que es altamente transaccional, ya le ha tomado al Ejecutivo la medida, principalmente en temas de presupuesto por los Codedes”, dijo el experto.
Destaca que, si bien hay asuntos que han generado debate en el Congreso y que no han sido impulsados con agilidad, hablar de dinero es algo que siempre suele reunir los acuerdos necesarios entre los políticos.
“Yo no veo posible que se entrampe el presupuesto, puede que existan grandes consensos para inflar ciertas áreas, y a partir de eso se le va a aprobar un presupuesto que les convenga, es dinero y se van a poner de acuerdo”, dijo.
El Tribunal Supremo Electoral (TSE) planea convocar a elecciones generales el 22 de enero del 2027, pero las organizaciones políticas están comenzando a buscar desde ya la mejor estrategia que les asegure votos.

Si bien el TSE cuenta con unidades encargadas de velar por que no se utilicen fondos públicos para campaña, esta es una denuncia recurrente en cada año electoral.
“Hay que ponerle atención al presupuesto y la asignación a los Codedes porque el riesgo de corrupción que vemos, que han advertido grandes sectores, es que ese rubro es el que se usará de manera electoral del 2027, es su caja chica”, concluyó.
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