Presupuesto 2027: los bolsones que concentran más de Q15 mil millones y estarán bajo la lupa
El presupuesto 2027 concentra más de Q15 mil millones en bolsones destinados a vivienda, Puerto Quetzal, Banguat y Codedes, cuyo destino, ejecución y control estarán bajo la lupa, según el análisis compartido por la Asociación de Investigación y Estudi...
Un análisis técnico del proyecto de presupuesto de ingresos y egresos para 2027 permite identificar, nuevamente, asignaciones millonarias concentradas en distintos rubros de gasto. Esta práctica no es nueva, pero se ha mantenido entre 2024 y 2027 y, además, durante ese período se han creado nuevos fondos con características similares, explicó Érick Coyoy, investigador de Asies.
Solo para 2027, los montos concentrados en estos “bolsones” superan los Q15 mil millones. Una parte importante de esos recursos se destinará a los Consejos Departamentales de Desarrollo (Codedes), una asignación que adquiere particular relevancia porque se ejecutará en un año electoral.
La persistencia y el crecimiento de estas asignaciones representan una de las principales debilidades que se observan en el proyecto de presupuesto. El problema no radica únicamente en el volumen de recursos asignados, sino también en la capacidad de las instituciones para ejecutarlos y garantizar que sean utilizados para los programas y objetivos originalmente establecidos.
La experiencia de años anteriores demuestra que lo aprobado en el presupuesto no siempre se traduce en resultado concretos durante su ejecución. Por ello, la existencia de estos bolsones millonarios plantea interrogantes sobre la capacidad de ejecución, el destino final de los recursos y los mecanismos de seguimiento y control.
El reto para 2027 será, por tanto, evitar que el incremento de estas asignaciones se limite a ampliar la disponibilidad de recursos sin que exista una ejecución efectiva y vinculada con los propósitos para los cuales fueron presupuestados. La atención deberá concentrarse especialmente en los recursos destinados a los Codedes, debido al volumen de fondos que administrarán en un año marcado por el proceso electoral.
Millones para vivienda
Otro caso que merece atención es el del Crédito Hipotecario Nacional (CHN). En 2024 y 2025 se asignaron en el presupuesto del Estado Q500 millones cada año para crear y financiar el Fondo para Adquisición de Primera Vivienda (Faprivi).
Sin embargo, los registros del Sistema de Contabilidad Gubernamental (Sicoin) muestran que durante esos dos años se trasladaron al CHN Q1 mil 891 millones, una cifra que supera las asignaciones anuales inicialmente señaladas para ese propósito.
En su portal, el CHN reporta que, mediante el programa Mi Primera Casa, se han desembolsado 1 mil 601 créditos para financiar viviendas con recursos del Faprivi.
Si se toma como referencia un financiamiento promedio de Q600 mil por vivienda, los créditos representarían alrededor de Q960.6 millones. Se trata de una estimación, pero sirve para dimensionar la diferencia frente a los Q1 mil 891 millones trasladados al CHN durante 2024 y 2025.
En los tres años, se estarían trasladando cerca de Q3 mil millones al CHN para financiar este programa de vivienda.

Fondos para modernizar el puerto
Otra asignación relevante es la destinada a la Empresa Portuaria Quetzal (EPQ), por alrededor de Q4 mil 500 millones, para financiar la ampliación y modernización de su infraestructura.
El propósito de la inversión es importante y responde a una necesidad evidente de mejorar la infraestructura portuaria del país. Sin embargo, por la magnitud de los recursos involucrados, será indispensable conocer con precisión bajo qué condiciones serán trasladados y ejecutados los fondos, así como el avance del proyecto y los compromisos establecidos para llevarlo a cabo.
También habrá que establecer cuál es el alcance del convenio con el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de Estados Unidos y cómo se vincula con la ejecución de estos recursos. Lo fundamental será garantizar que los Q4 mil 500 millones efectivamente lleguen al destino para el cual fueron presupuestados y que puedan traducirse en obras concretas.
Lo ideal habría sido que el traslado de los fondos se realizara conforme avanzara la ejecución del proyecto y se cumplieran las distintas etapas previstas, en lugar de concentrar anticipadamente una cantidad tan elevada de recursos. En Guatemala, la experiencia obliga a mantener especial vigilancia sobre las asignaciones millonarias y sobre cualquier posibilidad de que los fondos terminen siendo reorientados hacia otros propósitos.
Otro caso que merece atención es el del Crédito Hipotecario Nacional (CHN). En 2024 y 2025 se asignaron en el presupuesto del Estado Q500 millones cada año para crear y financiar el Fondo para Adquisición de Primera Vivienda (Faprivi).
La modernización de Puerto Quetzal es una inversión necesaria para el país. Precisamente por eso, además de asegurar los recursos, habrá que exigir transparencia, seguimiento y resultados. La expectativa es que esta asignación se convierta efectivamente en infraestructura y no se quede únicamente como una cifra millonaria dentro del presupuesto.

Recursos bajo incertidumbre
Otro fondo que genera preocupación por la incertidumbre sobre su destino final es la asignación de Q2 mil 600 millones para amortización de la deuda pública, recursos que estarían previstos para cubrir las pérdidas operativas del Banco de Guatemala (Banguat).
Sin embargo, desde hace varios años hemos visto que el Congreso de la República ha optado por no cumplir con esta obligación y ha reorientado esos recursos hacia otros propósitos. Por ello, más allá de lo que establezca inicialmente el proyecto de presupuesto, la pregunta es cuál será finalmente el destino de esos Q2 mil 600 millones.
En años anteriores, por ejemplo, recursos contemplados en este tipo de asignaciones han sido utilizados para financiar aportes extraordinarios a los Codedes.
Este antecedente obliga a prestar especial atención a lo que ocurra durante la discusión y aprobación del presupuesto. Una asignación de semejante magnitud no debería convertirse en una reserva de recursos susceptible de ser reorientada sin una explicación clara de su destino y de las razones que justifican el cambio.
Si los Q2 mil 600 millones están programados para atender una obligación con el Banco de Guatemala, lo que corresponde es definir desde el presupuesto si efectivamente se cumplirá con ese propósito. De lo contrario, se mantiene abierta la posibilidad de que una cantidad millonaria termine financiando gastos distintos de aquellos para los que originalmente fue contemplada.

Codedes: millones en año electoral
En el caso de los Codedes, el proyecto contempla el aporte ordinario proveniente del IVA-Paz, que ronda los Q5 mil millones. Sin embargo, esta podría no ser la única fuente de recursos que tendrán disponible el próximo año.
El Congreso de la República podría modificar e incrementar las asignaciones durante la discusión y aprobación del presupuesto, como ha ocurrido en años anteriores. Este año, por ejemplo, el aporte extraordinario alcanza los Q6 mil millones, por lo que no puede descartarse que nuevamente se decida aumentar los recursos destinados a los Codedes.
La pregunta será de dónde saldrá ese dinero. Una posibilidad es que el Congreso recurra a partidas que considere disponibles y las reoriente. Entre ellas podría estar la asignación prevista para atender las obligaciones relacionadas con las pérdidas operativas del Banco de Guatemala, como ya ha sucedido con recursos presupuestarios en años anteriores.
A esto se suma otro elemento que no debe perderse de vista: los Codedes podrán disponer el próximo año de los saldos que no ejecuten durante 2026.
Este año tienen asignados alrededor de Q15 mil millones y la estimación es que ejecutarán cerca del 50%. De cumplirse esa proyección, podrían trasladarse aproximadamente Q7 mil millones en saldos para 2027, que se sumarían a lo contemplado en el nuevo proyecto de presupuesto y a cualquier aporte extraordinario que eventualmente apruebe el Congreso.
Esto significa que, por tercer año consecutivo, los Codedes podrían manejar más de Q15 mil millones. En un año electoral, la magnitud de estos recursos hace todavía más importante vigilar su ejecución, establecer hacia dónde se dirigen y evaluar los resultados de las obras financiadas.
Finalmente, también habrá que revisar con detenimiento las asignaciones de los ministerios para determinar si durante la aprobación del presupuesto se producen nuevas reorientaciones de recursos hacia organizaciones no gubernamentales (ONG). Algunas de estas asignaciones requieren una justificación técnica clara que permita establecer por qué reciben fondos públicos y cuáles son los resultados que se espera obtener.
El problema, entonces, no es únicamente cuánto dinero se asigna. La discusión de fondo debe ser para qué se asigna, bajo qué criterios, cuánto puede ejecutarse y cómo se rendirán cuentas sobre su utilización.
Conclusión
El proyecto de presupuesto para 2027 vuelve a mostrar que el problema no es únicamente el crecimiento del gasto, sino la concentración de miles de millones de quetzales en asignaciones cuyo destino y capacidad de ejecución deben ser vigilados.
Los recursos para vivienda administrados por el CHN, la inversión prevista para Puerto Quetzal, los fondos destinados a las obligaciones con el Banco de Guatemala y, especialmente, las asignaciones para los Codedes representan cantidades significativas que requieren transparencia, seguimiento y rendición de cuentas.
No basta con incluir estos recursos en el presupuesto ni con justificar su asignación. Es necesario demostrar que existen las condiciones para ejecutarlos, que llegan al propósito para el cual fueron aprobados y que producen resultados concretos. De lo contrario, estos grandes bolsones pueden convertirse en espacios para reorientar recursos durante la aprobación o ejecución presupuestaria, alejándolos de sus objetivos originales.
Esta preocupación adquiere todavía mayor relevancia en 2027, por ser un año electoral, particularmente ante la cantidad de recursos que podrían quedar disponibles para los Codedes. Por eso, la discusión del presupuesto debería concentrarse no solo en cuánto dinero se aprueba, sino en quién lo administrará, para qué se utilizará, cuánto podrá ejecutarse y cómo se rendirán cuentas de cada quetzal.
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