
Productores buscan alternativas para reducir la dependencia de fertilizantes importados
El aumento de precios, las restricciones a las exportaciones y los costos logísticos afectan el mercado de fertilizantes. El sector agrícola impulsa alternativas como compostajes, bioinsumos y agricultura de precisión.
En los últimos años, el precio de los fertilizantes ha aumentado en Guatemala debido a conflictos políticos en algunos de los principales países productores. Como consecuencia, los agricultores guatemaltecos, que dependen en gran medida de insumos importados, han buscado alternativas para mantener la productividad de sus cultivos.
Una de esas opciones es la elaboración de abonos orgánicos a partir de residuos agrícolas, como pulpa de café, frutas y verduras, combinados con estiércol de origen animal. Estos materiales permiten producir fertilizantes de forma natural que pueden utilizarse en distintas etapas del proceso agrícola. Sin embargo, no pueden sustituirse por completo.
No obstante, el aumento de costos continúa siendo una de las principales preocupaciones para el sector. De acuerdo con un sondeo regional efectuado por la Federación de Cámaras del Agro (Fedeagro) en seis países de Centroamérica y República Dominicana, los productores y las empresas agropecuarias reportan una presión creciente sobre sus costos de producción y operaciones.
“La presión sobre los costos ya no afecta a un solo cultivo o actividad; es un desafío regional para todo el agro. Cuando los productores reducen o retrasan la compra de fertilizantes, aumenta el riesgo de impactos directos en la producción y la productividad”, señala el informe.
Los resultados muestran que el 82% de los productores consultados reporta aumentos significativos en sus costos de producción agropecuaria. Entre los factores que más contribuyen al incremento, los fertilizantes ocupan el primer lugar, con 23%, seguidos de los combustibles, con 21%; la mano de obra, con 14%; otros insumos, con 11%, y el transporte, con 10%.
El estudio también refleja que el aumento de costos ya influye en las decisiones productivas. El 62% de los encuestados indicó que la situación afecta de forma importante la planificación de sus actividades agrícolas. Solo el 25% logró adquirir la totalidad de fertilizantes que requería para sus cultivos, mientras que el 51% compró únicamente una parte de lo necesario y el 58% no efectuó compras anticipadas.
Para Román Molina, director ejecutivo de Agrequima, el término que mejor describe el escenario actual es la incertidumbre. “Somos un país dependiente de importaciones. La coyuntura geopolítica ha provocado una disrupción total en la cadena de suministro de fertilizantes”, afirmó.
Dependencia internacional
A diferencia de otros países que cuentan con industrias dedicadas a la producción de fertilizantes, Guatemala mantiene una alta dependencia de proveedores externos para abastecer la demanda del sector agrícola.
Fernando Zuluaga, gerente de la División Agrícola de Agexport, explicó que durante el 2024 Guatemala importó fertilizantes por un valor aproximado de US$423 millones. Dentro de ese mercado destacan los fertilizantes nitrogenados, considerados entre los más utilizados por los productores.
“En el 2024 se importaron alrededor de 566 mil toneladas de fertilizantes nitrogenados. Uno de los principales productos fue el nitrato de amonio, que forma parte de los insumos más utilizados por la agricultura nacional”, indicó.
Según Zuluaga, pocos países abastecen a Guatemala. Rusia encabezó las exportaciones con US$172 millones durante el 2024, seguida de China, con cerca de US$68 millones; Canadá, con US$66.3 millones; Noruega, con US$27.2 millones, y Estados Unidos, con US$24.3 millones.
Añadió que, en el caso de los fertilizantes fosfatados, los principales proveedores son Israel, España, China y México. Estos insumos se utilizan en algunos de los sectores agrícolas más importantes del país, entre ellos la caña de azúcar, la palma africana, el banano, el café, el maíz y las hortalizas destinadas a la exportación.
Además, explicó que durante el 2025 se han emitido alrededor de 1,600 permisos de importación de insumos agrícolas, una cifra que refleja la importancia estratégica de estos productos para actividades vinculadas con el banano, el azúcar, el café, el aguacate, el brócoli, la arveja y el cebollín francés.
El directivo también señaló que la dependencia de fertilizantes está estrechamente relacionada con los requisitos que exigen los mercados internacionales. “Muchos cultivos de exportación requieren programas intensivos de nutrición vegetal para alcanzar los niveles de productividad, calidad e inocuidad exigidos por los compradores”, dijo.
Agregó que reducir la cantidad de abono aplicado puede repercutir en las exportaciones, puesto que los productos no superan los parámetros internacionales. “Hay que tener mucho cuidado con los límites máximos de residuos. Si no se ajustan adecuadamente las dosis de fertilización y se superan los parámetros establecidos por los mercados internacionales, las exportaciones pueden ser rechazadas”, indicó.
Afecta la productividad
El aumento de los precios de los fertilizantes no solo tiene implicaciones en los costos de producción, sino también en la productividad. De acuerdo con Zuluaga, cuando los precios suben, algunos productores optan por reducir la cantidad de fertilizante aplicada para disminuir gastos, una decisión que puede repercutir directamente en los rendimientos por hectárea.
“El fertilizante es uno de los principales componentes de los costos de producción. Cuando aumentan los precios, algunos productores reducen las dosis recomendadas o realizan aplicaciones incompletas, y eso termina afectando la productividad”, afirmó.
El impacto también alcanza las inversiones tecnológicas asociadas con la producción agrícola. Los programas de fertilización suelen formar parte de paquetes tecnológicos que incluyen análisis de suelo, selección de variedades, sistemas de riego, control fitosanitario y prácticas agronómicas diseñadas para optimizar la producción.
Según el representante de Agexport, cuando los costos aumentan, los productores tienden a priorizar los gastos esenciales, lo que puede limitar la inversión en nuevas tecnologías o en mejoras del manejo agronómico. “Muchas veces disminuye la inversión en innovación y tecnología porque el productor busca equilibrar sus costos. Eso repercute en la eficiencia de los sistemas productivos”, explicó.
Factores internacionales agravan la crisis
El comportamiento de los precios de los fertilizantes está relacionado con diversos factores que afectan la producción, disponibilidad y transporte de materias primas utilizadas para su fabricación. Molina explicó que algunos de los países involucrados en conflictos armados tienen un papel relevante en la cadena global de suministro de insumos para fertilizantes.
“Uno de los principales factores es el daño a la infraestructura que se ha provocado en países que están en guerra. Irán es uno de los principales productores de gas natural, una de las materias primas utilizadas para la fabricación de fertilizantes nitrogenados, que son los más usados”, indicó.
Según Molina, también se han registrado daños en la producción de otras materias primas utilizadas por la industria de fertilizantes. “Se ha visto afectada la producción de azufre. Algunos países que producían otras formulaciones de fertilizantes han tenido dificultades porque no cuentan con las materias primas o la energía para mantener su ritmo normal de producción”, afirmó.
El director de Agrequima señaló que, además de los factores relacionados con la producción, existen elementos vinculados al transporte marítimo que pueden influir en los tiempos y costos de importación. “A esto se suma el factor climático, que puede afectar el Canal de Panamá. Eso podría generar retrasos y costos adicionales para las importaciones de productos hacia Guatemala”, indicó.
Zuluaga señaló que el mercado internacional de fertilizantes mantiene una relación directa con los precios de la energía, particularmente en el caso de los fertilizantes nitrogenados. “La producción mundial de fertilizantes nitrogenados depende directamente del gas natural. Cuando aumenta el precio del gas, también sube el costo de producción de fertilizantes como la urea”, explicó.
Zuluaga agregó que los conflictos internacionales también han tenido efectos en las cadenas de suministro vinculadas con materias primas y transporte. “Rusia y Ucrania han tenido limitaciones importantes relacionadas con estos asuntos. Cuando se registran incrementos en los precios del gas natural, los fertilizantes también experimentan aumentos en sus costos de producción”, señaló.
A los costos de producción se suman los del transporte marítimo. Según Zuluaga, las condiciones actuales del comercio internacional han incidido en los costos logísticos asociados con la movilización de fertilizantes. “El costo del transporte marítimo se ha elevado y eso también ha impactado el traslado de fertilizantes. Todo esto repercute en los importadores y, posteriormente, en los costos que asumen los productores”, afirmó.
Nuevas alternativas
Ante el aumento de los costos y las dificultades de abastecimiento de fertilizantes, han cobrado relevancia nuevas alternativas. Entre ellas destacan los compostajes, los bioinsumos y otras herramientas de economía circular, utilizadas para complementar los programas de fertilización.
Molina, director ejecutivo de Agrequima, explicó que estas opciones no sustituyen a los fertilizantes convencionales, pero pueden integrarse en los sistemas productivos siempre que exista certeza sobre su calidad, composición y forma de aplicación. “Son tecnologías complementarias; no son sustitutas entre sí. Pueden utilizarse siempre que exista la certeza de que los productos elaborados cumplen con los estándares necesarios y que se conozca la forma correcta y sostenible de utilizarlos en los cultivos”, señaló.
Según Molina, la economía circular puede contribuir al aprovechamiento de residuos agrícolas y pecuarios para la elaboración de fertilizantes orgánicos. Sin embargo, indicó que la adopción de estas prácticas requiere procesos de capacitación y transferencia tecnológica para los productores.
“Ahí es donde entidades como el Instituto de Ciencia y Tecnología Agrícolas (ICTA),el programa de extensionismo del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación (MAGA) y nosotros mismos podemos apoyar para que estos productos se utilicen de forma correcta”, afirmó.
Por su parte, Zuluaga indicó que las alternativas asociadas con la economía circular han adquirido mayor presencia en las discusiones sobre nutrición vegetal y manejo de suelos, en parte por los requerimientos de los mercados internacionales.
“Hoy empieza a cobrar relevancia el uso de alternativas más sostenibles dentro de lo que se conoce como economía circular. Los mercados internacionales cada vez buscan una menor huella ambiental, y eso también influye en los esquemas de fertilización que utilizan los productores”, explicó.
Entre estas alternativas figuran los biofertilizantes, microorganismos benéficos, fijadores biológicos de nitrógeno y solubilizadores de fósforo, entre otros insumos que buscan complementar el aporte de nutrientes a los cultivos.
“Empieza a hablarse mucho de los biofertilizantes, los microorganismos benéficos, los fijadores de nitrógeno y los solubilizadores de fósforo. Todo esto forma parte de un esquema que también integra la agricultura digital y la agricultura inteligente”, indicó Zuluaga.
El representante de Agexport señaló que otro componente de estos sistemas es el aprovechamiento de residuos agrícolas y subproductos agroindustriales que pueden reincorporarse a los procesos productivos.
“Se trata de aprovechar residuos agrícolas, subproductos agroindustriales y biomasa que puede transformarse en compost. Por ejemplo, residuos de cultivos como la caña pueden utilizarse como mejoradores de suelo y complementar los programas de fertilización”, afirmó.
Hacia dónde avanzar
Una de las medidas planteadas por el sector consiste en diversificar los países de origen de los fertilizantes para reducir la dependencia de determinados mercados internacionales. “La estrategia tendría que consistir en diversificar cada vez más los orígenes y los países que pueden convertirse en aliados estratégicos para proveer estos productos”, señaló Molina.
Además de ampliar las opciones de abastecimiento, Molina considera necesario impulsar tecnologías que permitan utilizar los fertilizantes de manera más eficiente. Entre ellas mencionó la agricultura de precisión y los análisis de suelo, herramientas que permiten determinar qué nutrientes requiere cada cultivo y en qué cantidad deben aplicarse.
“Un productor puede hacer un análisis de suelo para aplicar únicamente lo que necesita. De esa manera puede ser más eficiente en el uso de los productos y mejorar sus resultados en el campo”, explicó.
El directivo agregó que el uso de tecnologías complementarias podría ampliarse entre pequeños, medianos y grandes productores. A su juicio, la aplicación de dosis ajustadas a las necesidades de cada cultivo puede contribuir a mejorar el aprovechamiento de los insumos y reducir costos innecesarios.
Para Zuluaga, la productividad agrícola también depende del acceso a nuevas tecnologías, semillas mejoradas y material vegetal adaptado a las condiciones de producción. “Necesitamos tener acceso a semillas y plántulas de última generación que, junto con un buen manejo de los fertilizantes y de las prácticas agrícolas, permitan mejorar la productividad y la calidad de los productos”, afirmó.
Zuluaga señaló que Guatemala cuenta con una amplia diversidad de condiciones agroclimáticas que permiten producir una gran variedad de cultivos. Sin embargo, considera que cada producto requiere un manejo específico y un paquete tecnológico acorde con las características de la zona donde se cultiva.
“Cada cultivo tiene requerimientos distintos. No es lo mismo producir aguacate, banano, café, ornamentales u hortalizas. Cada uno necesita tecnologías y prácticas adaptadas a sus condiciones agroclimáticas”, explicó.
El representante de Agexport añadió que el fortalecimiento del sector también pasa por la investigación, la innovación y el acceso a financiamiento. Asimismo, mencionó la importancia de abrir nuevos mercados y avanzar en los procesos de admisibilidad que exigen los países compradores.
“El sector agrícola requiere investigación, innovación, financiamiento accesible y la búsqueda de nuevos mercados. También necesita coordinación entre los sectores público y privado para atender los requisitos que exigen los mercados internacionales”, señaló.
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