Qué es una red de pagos compartida, la propuesta que busca impulsar las finanzas digitales en el país

Qué es una red de pagos compartida, la propuesta que busca impulsar las finanzas digitales en el país

Aunque la industria continúa expandiéndose, representantes del sector plantean que un sistema de pagos compartido, similar al de Brasil y México, podría facilitar la llegada de nuevas inversiones y ampliar el acceso a servicios financieros.

9 julio 2026
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El ecosistema de tecnologías financieras, conocidas como fintech, continúa expandiéndose en Guatemala. En cuatro años, el país pasó de registrar 47 empresas del sector en el 2021 a 119 en el 2025. Este crecimiento se debe principalmente al desarrollo de soluciones digitales para pagos electrónicos, créditos, ahorro e inversión, seguros y administración de finanzas personales.

Estas empresas se diferencian de la banca tradicional por el uso intensivo de tecnología para ofrecer servicios financieros, mediante aplicaciones móviles, plataformas web, servicios en la nube e inteligencia artificial, que simplifican procesos que antes requerían visitas presenciales y trámites más extensos.

“Una fintech es una empresa o un proyecto que une lo mejor de dos mundos: la tecnología y el mundo financiero. Lo que trata de hacer es llevar estas nuevas tendencias a algo tradicional, como son los bancos y el sistema financiero”, explicó Mario Aguiluz, cofundador y director general de Soft Money.

Amílcar de León, director de Estrategia y Rendimiento de Operaciones de Devel Group, señaló que este tipo de empresas busca ofrecer servicios financieros de una forma más ágil a los usuarios. “Puede ser considerado como un equivalente a una empresa bancaria, pero normalmente la diferencia está en la agilidad con la que se entregan los servicios”, comentó.

Como ejemplo, explicó que actualmente un usuario puede solicitar un préstamo desde una aplicación móvil y obtener una respuesta en cuestión de minutos, sin necesidad de haber sido cliente previamente.

De acuerdo con la Asociación Fintech de Guatemala, el país ocupa el segundo lugar entre este grupo, con 119 empresas, únicamente detrás de Perú, que registra 346. Más atrás aparecen República Dominicana (115),Ecuador (83),Costa Rica (66) y Uruguay (63).

Entre los factores que han favorecido este crecimiento figura la composición demográfica del país. Según la Asociación, el 59.7% de la población tiene entre 0 y 29 años. A ello se suma una penetración telefónica equivalente a 1.13 líneas por habitante y que el 56% de la población tiene acceso a internet.

Para Sergio Morales, vicepresidente de Cobranza de Vana, este crecimiento responde al objetivo de ampliar la inclusión financiera. “El sector fintech está buscando mayor inclusión financiera en la región y lo ha logrado de forma muy exitosa, no solamente con una mayor penetración de clientes, sino a través de la innovación. Guatemala es un buen ejemplo de cómo el sector ha logrado incorporar a miles de personas al sistema financiero mediante productos ágiles y de fácil acceso”, afirmó.

El modelo que Guatemala podría replicar

Para el cofundador de Soft Money, uno de los principales retos para que el ecosistema continúe creciendo consiste en modernizar la infraestructura sobre la que operan los servicios financieros.

Como referencia mencionó los casos de Brasil y México, países que implementaron un riel tecnológico unificado: un sistema que permite que bancos, fintech y otras entidades financieras se conecten a una misma infraestructura, siempre que cumplan reglas previamente establecidas.

En el caso brasileño, el sistema denominado Pix permitió que más de 140 millones de personas se incorporaran a la plataforma en apenas dos años, equivalente al 80% de la población adulta del país. Además, el sistema avanza hacia representar alrededor del 23% del producto interno bruto (PIB) brasileño y favoreció la creación de miles de empresas fintech, además de atraer más de US$1 mil 500 millones en inversión, explicó Aguiluz.

El empresario señaló que una experiencia similar ocurrió en México con la implementación de un sistema de pagos unificado, lo que también impulsó el crecimiento del ecosistema tecnológico y financiero.

“Eso permitió que muchas fintech crecieran y que esta industria se volviera un polo para atraer inversión. Definitivamente podríamos traer ese modelo a Guatemala”, sostuvo.

¿Qué tendría que cambiar Guatemala?

A juicio de Aguiluz, uno de los principales cambios que podría impulsar el crecimiento del ecosistema fintech en Guatemala sería la creación de un riel unificado, una infraestructura tecnológica que permita que bancos, fintech y otras entidades financieras operen bajo las mismas reglas y se conecten directamente al sistema de pagos.

Actualmente, explicó, una empresa fintech que desea ofrecer servicios financieros debe hacerlo por medio de una entidad bancaria, ya que no tiene acceso directo a la Cámara de Compensación Automatizada (ACH),situación que también enfrentan otros actores del sistema financiero, como las cooperativas.

“Creo que hay que aprender de estas otras economías y decir: ¿qué pasa si hacemos reglas claras para este riel unificado y permitimos que existan otras empresas que puedan competir y traer mejoras al servicio? Eso es lo que le hace falta a Guatemala”, afirmó.

Según el empresario, la creación de una infraestructura compartida no solo facilitaría la participación de nuevos actores, sino que también incentivaría la innovación en las instituciones financieras ya establecidas.

“A Guatemala le hace falta replantearse el ideal del mundo financiero y preguntarse si quiere atraer inversión nueva, nueva competencia e incentivar que las instituciones existentes innoven mucho más. Si creamos las bases correctas, Guatemala tendría la posibilidad de ser otro Brasil u otro México”, agregó.

Para Aguiluz, el reto no se limita a construir infraestructura tecnológica, sino también a facilitar el acceso de la población a estos servicios. Como ejemplo mencionó el caso de un banco brasileño que opera completamente por medio de WhatsApp, sin agencias físicas.

“Lo que tenemos que pensar es cómo acercamos esas experiencias a los usuarios. Con inteligencia artificial, un agente de servicio al cliente podría incluso atender en cualquiera de las lenguas mayas presentes en Guatemala. La tecnología tiene la capacidad de llevar los servicios a la persona y no obligarla a desplazarse hasta una agencia”, indicó.

Demanda de talento

Mientras el número de empresas fintech continúa aumentando, también crece la demanda de profesionales especializados. Según la Asociación Fintech de Guatemala, el ecosistema genera actualmente más de 2 mil 100 empleos y proyecta crear otros 570 puestos de trabajo durante los próximos 12 meses, equivalente a un crecimiento del 26%.

Sin embargo, el sector enfrenta dificultades para encontrar talento especializado. Galdámez explicó que una de cada dos empresas fintech contrata personal fuera del país, principalmente para cubrir puestos relacionados con desarrollo de software y perfiles técnicos.

Luis Linares, consultor en temas laborales, consideró que este crecimiento puede abrir nuevas oportunidades de empleo, tanto por la expansión de empresas locales como por el establecimiento de compañías extranjeras que buscan instalar operaciones donde exista personal calificado. “Es posible que alguna empresa extranjera, o que presta servicios hacia el extranjero, se ubique en un país donde encuentre el personal capacitado para desempeñarse en este tipo de empresas”, explicó.

No obstante, señaló que la escasez de talento no es un fenómeno exclusivo de la industria financiera digital. “Las empresas constructoras, las de tecnología de la información y las de mecánica también enfrentan dificultades para encontrar personal capacitado. Muchas veces deben invertir recursos en capacitar a sus trabajadores, con el riesgo de que, eventualmente, se marchen a otra empresa”, indicó.

Morales señaló que las fintech buscan principalmente ingenieros de software, científicos de datos y especialistas en inteligencia de negocios. “Siempre estamos en búsqueda de ingenieros de software, científicos de datos, analistas de inteligencia de negocios y perfiles técnicos que nos permitan seguir desarrollando productos”, comentó.

Añadió que, aunque Guatemala continúa siendo un mercado atractivo para contratar profesionales, el crecimiento de la empresa los ha llevado a buscar talento en otros países. “Derivado del crecimiento, hemos tenido que salir a buscar fuera de nuestras fronteras”, afirmó.

Desde la perspectiva de De León, además del conocimiento técnico, las empresas buscan profesionales capaces de comunicarse con la alta dirección y traducir aspectos tecnológicos en decisiones de negocio.

“Las empresas necesitan profesionales que entiendan de estrategia de ciberseguridad y que puedan conversar con la alta dirección en términos de retorno de inversión. En el aspecto técnico siguen siendo muy demandados los perfiles de seguridad ofensiva, hacking ético y seguridad defensiva”, explicó.

Certificaciones: ¿una solución?

Para De León, las certificaciones especializadas y la experiencia práctica tienen un peso importante durante los procesos de contratación. “No nos fijamos tanto en la universidad de donde vienen. Queremos saber qué han hecho en materia de fintech. Nos interesan personas curiosas, autodidactas y que piensen fuera de la caja”, indicó.

Añadió que, en áreas tecnológicas, cursos especializados de pocos meses pueden responder con mayor rapidez a las necesidades del mercado que programas académicos de varios años.

Morales compartió una visión similar. “Mucho del conocimiento que he adquirido en los últimos años ha sido mediante certificaciones. Necesitamos aprendizaje rápido y actualización constante, porque todo cambia muy rápido”, comentó.

En cuanto a las habilidades más demandadas, De León mencionó el desarrollo de software, el análisis de datos, la inteligencia artificial y big data, aunque subrayó que las habilidades blandas continúan siendo un elemento diferenciador. “La parte técnica se puede aprender. Lo que hace a un buen profesional es la curiosidad, la capacidad para resolver problemas complejos y el criterio para aplicar ese conocimiento”, afirmó.

Linares coincidió en que los programas técnicos y las certificaciones de corta duración pueden facilitar una incorporación más rápida al mercado laboral, aunque señaló que esto requiere fortalecer instituciones como el Intecap. “El Estado tiene que aumentar la capacidad de cobertura del Intecap, asignándole más recursos para que pueda cumplir esa función”, afirmó.

El futuro de las fintech

Para Aguiluz, el crecimiento del sector no debería limitarse al mercado guatemalteco. Consideró que, por el tamaño de su economía y su posición en Centroamérica, Guatemala tiene condiciones para convertirse en un centro regional de innovación financiera. “Guatemala debería pensar en el mundo fintech no solo como Guatemala, sino como un hub regional”, afirmó.

Explicó que, si Centroamérica lograra avanzar hacia estándares tecnológicos y regulatorios comunes, el mercado regional adquiriría una escala suficiente para atraer mayor inversión y desarrollar empresas de alcance internacional.

“Unifiquemos una base regulatoria, una base tecnológica y un proceso estándar. Incentivemos la innovación y traigamos inversión. Si realmente nos planteáramos un proyecto regional, podríamos ver empresas valoradas en más de mil millones de dólares y Guatemala tendría la posibilidad de liderar ese proceso”, dijo.

Linares consideró que el desarrollo de industrias intensivas en tecnología también puede convertirse en una oportunidad para ampliar las opciones de empleo de los jóvenes guatemaltecos, en un contexto donde una parte importante permanece fuera del mercado laboral.

“En Guatemala uno de cada cuatro jóvenes de entre 15 y 30 años no estudia ni trabaja. El reto es identificar formas de ofrecer oportunidades para todos, de manera que no sea la migración el único camino que encuentren”, afirmó.

Añadió que el primer paso consiste en identificar los sectores con mayor potencial de crecimiento y, a partir de ello, diseñar programas de formación e intermediación laboral que faciliten la incorporación de las personas al mercado de trabajo. “Las políticas activas de empleo tienen dos grandes componentes: la formación y la intermediación para favorecer la incorporación laboral, especialmente de los jóvenes”, explicó.

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Fuente original:Prensa Libre

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