
¿Qué pasa con el estanque reflectante? Lo acontecido tras las remodelaciones previstas
La renovación ordenada por el presidente Donald Trump ha resultado un fiasco y se buscan culpables.
Entre las renovaciones que la administración del presidente estadounidense, Donald Trump, ha realizado en Washington D. C., el estanque reflectante es uno de los pocos proyectos terminados. Y ha resultado ser un desastre. Los costos se dispararon, hay una proliferación masiva de algas, la pintura nueva se está descascarando y el fin de semana recién pasado se encontraron patos muertos dentro y cerca del agua. Probablemente habrá que vaciar toda la piscina. Una feria para conmemorar el 250 aniversario de la independencia de EE. UU., que contará con la presencia de Trump como figura principal, tiene previsto inaugurarse esta semana cerca del cuerpo de agua. Esto es lo que está pasando.
Cómo empezó todo esto
El estanque reflectante es un elemento emblemático la capital estadounidense. Esta piscina poco profunda de 610 metros de largo se extiende entre los monumentos del National Mall.
Su mantenimiento ha sido complicado durante mucho tiempo, con constantes filtraciones. Tiene más de cien años. La última renovación antes de la de Trump se efectuó en el 2012. Trump dijo que lo arreglaría en menos de una semana, para lo que citó su experiencia en la construcción de piscinas para complejos turísticos y prometió agua limpia que “podría durar cien años”.
Dijo que se inspiró, para emprender este proyecto, después de que un amigo que lo visitase desde Europa le comentó sobre el agua, y eligió una pintura “azul bandera estadounidense” para cubrir el fondo de piedra original después de renovarlo. El proyecto duró seis semanas y costó aproximadamente US$15 millones, una cifra superior a los US$2 millones calculados por Trump. Aun así, todo avanzó con rapidez. Los defensores del patrimonio demandaron para detener la renovación, amparándose en una ley que exige la intervención del Congreso en las modificaciones de sitios históricos, pero la construcción finalizó antes de que un juez pudiera pronunciarse al respecto.
Existe preocupación de que algo similar esté ocurriendo con el salón de baile que Trump planea construir en la Casa Blanca. “Estoy muy orgulloso de ello”, dijo Trump a principios de este mes, cuando declaró terminado el proyecto del estanque reflectante. “Soy muy bueno construyendo cosas”, dijo. Casi de inmediato, el intenso calor y la humedad del verano contribuyeron a que la piscina se cubriera de algas, y posteriormente surgieron más problemas, como la desconchadura de la pintura y las filtraciones.
La administración Trump adjudicó las reparaciones a un solo contratista a un precio elevado
Trump ha declarado que quiere rediseñar y embellecer Washington antes de las celebraciones del 250 aniversario de la Nación este verano, aunque algunos proyectos tienen plazos más largos.
Está trabajando contra el tiempo para construir un enorme salón de baile en la Casa Blanca, un imponente arco y un jardín de estatuas, entre otros proyectos. En ocasiones, parece estar pasando por alto las regulaciones diseñadas para proteger los sitios históricos. En el caso del estanque reflectante, las reparaciones se adjudicaron a un contratista sin permitir que otros presentaran ofertas.
Dicho contratista obtuvo un margen de beneficio inflado y tuvo dificultades para reparar las filtraciones, según informó The New York Times. El Times también informó que una empresa integrada por exempleados de Trump recibe regularmente contratos de la administración de Trump, incluso para eventos con motivo de la celebración de Independencia. Haciéndose eco de las opiniones de otros demócratas, el senador Richard Blumenthal, de Connecticut, afirmó recientemente que los proyectos de embellecimiento de la administración de Trump han revelado “preocupantes patrones de despilfarro, fraude y abuso”.
“El público está presenciando ahora lo que sucede cuando, en cambio, las agencias siguen adelante con planes mal concebidos de manera apresurada para cumplir con un plazo arbitrario impuesto por la Casa Blanca”, escribió la Fundación del Paisaje Cultural, una organización educativa y de defensa que interpuso una demanda para detener el proyecto, en un nuevo documento presentado en un tribunal para impedir que Trump intente solucionar los problemas.
Ahora, la gente está siendo arrestada
A medida que los problemas de la piscina se han hecho más evidentes en los últimos días, Trump ha culpado a todo el mundo, incluidos expresidentes y vándalos. Señaló, con razón, que el expresidente Barack Obama intentó arreglar la piscina y tuvo dificultades. Con escasas pruebas, Trump ha acusado a vándalos de arrojar fertilizante a la piscina para crear algas, destruir el césped cercano y usar un cuchillo para hacer una grieta de 91 metros en el fondo de la piscina.
La Policía está investigando quién hizo grabados gigantes de números que podrían interpretarse como violencia política contra Trump en el césped de otra sección del National Mall.
“Entraron ahí con el cuchillo”, dijo Trump en el Despacho Oval el lunes último, en referencia a la piscina. “¿Quién iba a pensar que alguien entraría a una piscina, tomaría un cuchillo y comenzaría a cortarla?”. Miembros de la Guardia Nacional y la Policía de Parques patrullan la zona.
Las autoridades advirtieron a un reportero de The Washington Post de que no fotografiara la pintura, a pesar de estar en terreno público. Un ciclista fue detenido por vandalismo tras afirmar que había metido la mano y tocado la pintura. La administración de Trump afirma que al menos cinco personas fueron arrestadas por vandalismo y otras cinco recibieron multas. Periodistas conservadores han recorrido la zona con sus teléfonos en mano y han difundido en las redes sociales vídeos de presuntos infractores.
Comentarios (0)
Sé el primero en comentar este artículo.
Debes iniciar sesión para poder comentar.
Iniciar sesión