Santa Sede niega participación en Consejo de Paz impulsado por Donald Trump

Santa Sede niega participación en Consejo de Paz impulsado por Donald Trump

El Vaticano confirmó que no formará parte del Consejo de Paz creado por Donald Trump para supervisar conflictos y reconstrucción en Gaza. Italia opta por un rol de observador, mientras crecen incertidumbres sobre el alcance del organismo.

18 febrero 2026
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El pasado 18 de febrero, la Santa Sede anunció que no participará en la Junta de Paz impulsada por el expresidente estadounidense Donald Trump, que busca supervisar la tregua y reconstrucción en la Franja de Gaza tras el conflicto entre Hamás e Israel. Esta decisión reafirma el compromiso del Vaticano con las instituciones multilaterales tradicionales, principalmente la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

Originalmente concebida para actuar en la Franja de Gaza, la Junta de Paz ha ampliado su mandato para abordar diversos conflictos internacionales, generando inquietudes sobre su propósito y el riesgo de convertirse en un organismo paralelo a la ONU. La propuesta fue presentada inicialmente en septiembre de 2025 y formalizada en enero de 2026 durante el Foro de Davos, en Suiza, donde 26 países ya se han unido al Consejo.

Posición del Vaticano frente al Consejo de Paz

El secretario de Estado de la Santa Sede, el cardenal Pietro Parolin, emitió un comunicado oficial tras reunirse con autoridades italianas, en el que aclaró que el Vaticano, debido a su naturaleza única como entidad espiritual y no estatal, no integrará el Consejo de Paz. Parolin enfatizó que, en su opinión, la ONU debe mantener el protagonismo en la gestión de crisis internacionales y la búsqueda de soluciones pacíficas.

“Para nosotros, hay algunas cuestiones críticas que deberían resolverse”, señaló Parolin, sin precisar detalles, pero reiterando la primacía de la ONU en estos procesos. Su declaración se produce en un contexto donde al menos 19 países han firmado la carta fundacional del Consejo de Paz, aunque algunas grandes potencias europeas como Francia, Alemania y Reino Unido han expresado su negativa a participar.

Italia en una posición delicada

La postura del Vaticano coloca a Italia en una situación compleja, dado que mantiene relaciones estrechas tanto con Estados Unidos, su aliado tradicional, como con la Santa Sede, su socio espiritual. El ministro de Asuntos Exteriores italiano, Antonio Tajani, defendió la participación de Italia en calidad de observador, argumentando que la ausencia en debates sobre paz, seguridad y estabilidad internacional sería políticamente incoherente y contraria al espíritu de la Constitución italiana.

Por su parte, la primera ministra Giorgia Meloni rechazó la invitación directa para sumarse al Consejo de Paz, pero dejó abierta la posibilidad de que Italia asista como observadora, señalando que existen temas y responsabilidades que aún requieren clarificación sobre el alcance y funciones del nuevo organismo.

Antecedentes y funciones del Consejo de Paz

El Consejo de Paz fue concebido por Donald Trump en septiembre de 2025 con el objetivo inicial de supervisar el alto al fuego en la Franja de Gaza y facilitar la reconstrucción tras la guerra entre Israel y Hamás. Sin embargo, el alcance de este organismo ha evolucionado para abarcar conflictos globales, lo que ha suscitado preocupaciones sobre su legitimidad y coordinación con otros organismos internacionales.

La Junta tiene previsto celebrar su primera reunión oficial el 19 de febrero en Washington D.C., en la que se espera discutir estrategias para la reconstrucción de Gaza y, posiblemente, otros temas de paz y seguridad global. Hasta el momento, la carta fundacional del Consejo ha sido firmada por 26 países, aunque la participación de potencias europeas y actores clave sigue siendo limitada o en calidad de observadores.

Implicaciones internacionales y regionales

La creación de este Consejo de Paz refleja un cambio en la dinámica internacional, donde Estados Unidos busca reforzar su papel en la mediación de conflictos, en ocasiones con mecanismos alternativos a la ONU. La postura del Vaticano y de otros países europeos evidencia la preocupación por la fragmentación de los esfuerzos multilaterales en la búsqueda de la paz.

Para Guatemala y la región centroamericana, el desarrollo de estos organismos internacionales es relevante, dado el interés en promover soluciones pacíficas y la reconstrucción post-conflicto en distintas zonas del mundo. La alineación con las instituciones tradicionales como la ONU sigue siendo fundamental para garantizar la legitimidad y efectividad de los procesos de paz.

Conclusiones

La negativa del Vaticano a participar en el Consejo de Paz promovido por Donald Trump marca una clara defensa de las estructuras multilaterales establecidas para la gestión de conflictos. Mientras tanto, Italia evalúa una posición intermedia, optando por la observación y la cautela ante un organismo cuyo mandato y estructura aún generan dudas.

Este escenario internacional pone de relieve la complejidad de las relaciones diplomáticas y la importancia de mantener canales de diálogo abiertos para la resolución pacífica de conflictos, especialmente en regiones sensibles como Medio Oriente. La comunidad internacional observa atentamente el desarrollo del Consejo de Paz y su capacidad para contribuir de manera efectiva y coordinada a la estabilidad global.

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