Sector agrícola plantea exonerar impuestos a fertilizantes para reducir costos de producción

Sector agrícola plantea exonerar impuestos a fertilizantes para reducir costos de producción

Los conflictos internacionales han impulsado el aumento de los precios de los fertilizantes. Productores agrícolas plantean exonerar de impuestos estos insumos para mitigar el impacto en los costos de producción.

17 junio 2026
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La volatilidad de los precios internacionales de los fertilizantes y otros insumos utilizados en la agricultura ha obligado a los productores locales a buscar alternativas que les permitan mantener la productividad de sus cosechas. Una de ellas es la implementación de abonos orgánicos elaborados con residuos de verduras, frutas y estiércol.

Sin embargo, los fertilizantes de origen orgánico no pueden sustituir por completo el uso de los químicos. Ante este escenario, representantes del sector agrícola plantearon medidas que permitan reducir los costos de producción para minimizar el impacto en la economía de los agricultores del país.

Entre ellas figura la posibilidad de exonerar de impuestos a los fertilizantes e insumos destinados a la agricultura primaria, una propuesta que, según el sector, podría ayudar a compensar parte de los incrementos registrados en los mercados internacionales.

El tema fue abordado durante La Charla, segmento de Guatemala No Se Detiene transmitido por Guatevisión, en el que participaron Enrique Tobar, jefe del Departamento de Cultivos Agroindustrializables del Viceministerio de Desarrollo Económico Rural (VIDER) del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación (MAGA),y Eduardo Solares, presidente de la Junta Sectorial Agrícola de Agexport.

Solares señaló que una de las acciones que podría contribuir a disminuir los costos para los productores es la eliminación de impuestos sobre los insumos agrícolas, una práctica que, según indicó, ya existe en otros países de la región.

“En muchos países, incluso vecinos nuestros, como Honduras y México, todos los insumos para la agricultura primaria están exentos. No pagan Impuesto al Valor Agregado (IVA),y eso pudiera ser algo que mitigue también este incremento de precios. Hoy nuestros vecinos sí lo tienen y Guatemala no”, afirmó.

De acuerdo con el representante de Agexport, Guatemala mantiene una condición de dependencia respecto de los fertilizantes importados, lo que expone a los productores a variaciones de precios generadas por factores externos. “Somos, al final, importadores de fertilizantes, y eso nos hace vulnerables a algo que no controlamos. La volatilidad de los precios es un asunto mundial”, señaló.

Menor dependencia de fertilizantes químicos

Además de plantear incentivos fiscales, los expertos destacaron la necesidad de reducir la dependencia de fertilizantes sintéticos mediante la incorporación de prácticas agrícolas que aprovechen recursos disponibles dentro de las propias unidades productivas.

Solares indicó que algunos agricultores ya han logrado disminuir significativamente el uso de fertilizantes químicos. “Existen productores que han logrado reducciones de hasta un 50% en el uso de fertilizantes sintéticos y, conforme avanzan en la aplicación de estas prácticas, esa reducción puede ser mayor”, afirmó.

Según explicó, una de las estrategias consiste en reincorporar al suelo los residuos generados por las cosechas para mejorar sus características físicas y biológicas. “Utilizar todos los residuos y reincorporarlos al suelo justamente ayuda a conservarlo, a permear el agua y a mejorar sus condiciones. Hay muchos impactos más allá de la productividad”, indicó.

Solares consideró que este tipo de prácticas recupera conocimientos utilizados históricamente en las actividades agrícolas. “El futuro del agro está en tradiciones ancestrales”, expresó.

En esa misma línea, Tobar también indicó que se deben recuperar y fortalecer las prácticas tradicionales. “Esto hace que el suelo responda de mejor manera y que produzca más”, mencionó.

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Tobar señaló que la adopción de estas prácticas requiere que los agricultores conozcan mejor las características de sus parcelas y las alternativas disponibles para manejar los cultivos. “Debe formarse en los agricultores. Debo empoderarme y conocer bien mi suelo, conocer bien el cultivo y conocer las alternativas porque los costos son muy variables”, afirmó.

El funcionario explicó que las fluctuaciones en los precios internacionales de los insumos representan un desafío constante para los productores. “La variabilidad de los insumos a nivel mundial viene muy fuerte y va a ser duro para el agricultor si tiene esa dependencia”, señaló.

Según Tobar, la implementación de prácticas como el aprovechamiento de rastrojos, la elaboración de abonos orgánicos, la construcción de barreras vivas, las acequias de ladera y los sistemas agroforestales puede contribuir a mejorar la productividad y la conservación de los recursos naturales.

“Si conoce este tipo de prácticas y aprovecha la diversificación, el uso de los rastrojos y la producción de sus propios abonos orgánicos, puede obtener mejores resultados”, indicó.

Añadió que el objetivo es fortalecer la capacidad productiva de los suelos a mediano y largo plazo. “Hacer del suelo algo maravilloso que les permita obtener los recursos económicos necesarios para desarrollar a sus familias”, expresó.

Cosechar con prácticas tradicionales

Tobar también hizo referencia a la importancia de rescatar prácticas agrícolas tradicionales utilizadas históricamente por las comunidades rurales.“Desarrollar esos conocimientos y volver quizás a labrar la tierra como lo hacíamos antes de forma manual, incorporando materias orgánicas y produciendo bioabonos a partir de los residuos de la cosecha”, señaló.

Indicó que estas prácticas deben acompañarse de una diversificación de cultivos que permita fortalecer la seguridad alimentaria de las familias. “Hay que pensar en asociar en nuestra parcela un sistema que antes se llamaba milpa, donde existía un cultivo principal, pero a la par había otros cultivos que sustentaban la alimentación de las familias”, explicó.

Aunque los conocimientos ancestrales podrían ayudar a los agricultores a reducir costos en sus cultivos, estos deben complementarse con herramientas tecnológicas para generar mayor rendimiento en las cosechas. “Hay que coexistir en ambos mundos. No podemos hacer todo orgánico y ancestral porque la productividad también es un reto”, afirmó Solares.

Según explicó, Agexport trabaja con pequeños productores para promover nuevas prácticas agrícolas, procesos de mecanización y variedades de cultivos que permitan incrementar los rendimientos. “Desde Agexport se les está capacitando siempre en nuevas prácticas agrícolas, en mecanización y en todo lo que podamos hacer para mejorar la productividad”, indicó.

Agregó que es necesario llevar la tecnología a los pequeños agricultores para que puedan producir más y generar mayores ingresos. “Con esto evitamos que migren o vendan su pequeña parcela para lotificar”, comentó.

¿Una nueva ley?

Solares señaló que Guatemala enfrenta limitaciones para acceder a determinadas variedades agrícolas desarrolladas en otros países debido a la falta de una ley que proteja las obtenciones vegetales. “Hay asuntos en los que el país tiene algunas limitaciones para importar variedades innovadoras. No tenemos una ley que proteja esas variedades y eso nos limita para traer lo último en agricultura”, afirmó.

Según explicó, la aprobación de la Ley para la Protección de Obtenciones Vegetales (UPOV) facilitaría el ingreso de nuevos materiales vegetales al país. Aclaró que se trata de variedades mejoradas y no de organismos genéticamente modificados.

“La ley permitiría importar variedades innovadoras que no son genéticamente modificadas, pero que sí representan innovaciones capaces de incrementar la productividad”, indicó.

Como ejemplo, señaló que algunas variedades podrían aumentar significativamente los rendimientos sin necesidad de ampliar las áreas cultivadas ni incrementar la mano de obra. “Podemos pasar de una productividad de 20 mil libras por manzana a 30 mil libras por manzana. En el mismo espacio y con la misma mano de obra podemos ser altamente productivos”, expresó.

Solares añadió que, a su criterio, es necesario impulsar la aprobación de este tipo de normas para facilitar el acceso a nuevos materiales vegetales y ampliar las opciones tecnológicas disponibles para los productores agrícolas.

Coordinación entre Estado y sector privado

Durante la conversación también se destacó la importancia de fortalecer la coordinación entre las instituciones públicas y el sector privado para impulsar la transferencia de conocimientos hacia los agricultores.

Solares mencionó el potencial de la biotecnología para desarrollar microorganismos capaces de fijar nitrógeno o mejorar la disponibilidad de nutrientes en los suelos. “Este es un esfuerzo en el que la iniciativa privada tiene que llevar tecnología al campo de la mano del Estado”, afirmó.

Asimismo, destacó que Guatemala mantiene niveles elevados de productividad en varios cultivos de exportación. “La productividad en Guatemala de banano, caña de azúcar, palma africana y melón es un ejemplo. Ahora tenemos que llevar esa tecnología al pequeño productor”, señaló.

Solares consideró necesario fortalecer los programas de capacitación dirigidos a los agricultores. “Creo que se necesita un programa de divulgación inmediato para que todas estas prácticas lleguen a la gente”, afirmó.

Indicó que las cooperativas pueden desempeñar un papel importante en la transmisión de conocimientos debido a que muchos pequeños productores ya se encuentran organizados en estas estructuras. “Uno no puede llegar a todos, pero puede llegar a la cooperativa y desde ahí maximizar el cambio”, explicó.

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Fuente original:Prensa Libre

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