Sequía golpea el maíz: estudio documenta graves pérdidas en 36 mil hogares del corredor seco

Sequía golpea el maíz: estudio documenta graves pérdidas en 36 mil hogares del corredor seco

Informe de Oxfam señala que las pérdidas en los cultivos de maíz de los hogares guatemaltecos del corredor seco agravarán la crisis alimentaria en los próximos meses.

1 septiembre 2026
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En el corredor seco guatemalteco, 36 mil 431 hogares reportan serios daños en sus cosechas de maíz, según una evaluación de Oxfam, organizaciones socias y Acción contra el Hambre. De ese total, ocho de cada 10 perdieron entre tres cuartas partes y la totalidad de los cultivos, lo que agudiza la crisis alimentaria en la zona.

La sequía que atraviesa Guatemala no solo provoca la pérdida generalizada de los cultivos, sino que también ocasiona la caída severa de los jornales, lo que limita la posibilidad de obtener ingresos para comprar alimentos y subsistir en los meses siguientes.

Hay 51 mil 88 hogares en 157 comunidades de Alta Verapaz, Baja Verapaz, Chiquimula, Huehuetenango, Jalapa y Quiché en alta vulnerabilidad alimentaria, según el informe La sequía, los cultivos y el corredor seco centroamericano, elaborado por Oxfam, organizaciones socias y Acción contra el Hambre, que también analizó poblaciones rurales de Honduras y El Salvador.

En el corredor seco, las familias dependen principalmente de la agricultura, pero, sin sistemas de riego, la lluvia es indispensable para que los cultivos de maíz y frijol crezcan. El fenómeno El Niño ha reducido esa posibilidad con el retraso de las lluvias y la canícula prolongada.

Los informes de Agua Consulta señalan que julio ha sido el mes más seco del 2026. En Chiquimula, por ejemplo, el déficit llegó al 75%. Mientras tanto, el Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (Insivumeh) señala que durante la temporada la lluvia se ha reducido 33.33%, lo que lleva a suelos secos: la humedad oscila entre el 10% y el 20%, según la profundidad del terreno. La situación se prolongará hasta el 2027.

Con estas condiciones, 36 mil 431 de los hogares tuvieron una merma drástica durante la primera cosecha, de acuerdo con el estudio. El impacto más severo está en Chiquimula y Jalapa, donde menos del 3% de las plantaciones se lograron.

La esperanza de una segunda siembra es incierta para muchas familias del corredor seco, no solo de maíz, sino también de frijol. La pérdida de este grano afectó a 7 mil 116 hogares en los departamentos analizados.

Menos recursos

El informe indica que la alta dependencia de la agricultura por parte de los hogares de la zona tendrá un impacto negativo en la seguridad alimentaria por la insuficiente reserva de granos básicos para cubrir el período de hambre estacional. Esto incrementará la necesidad de comprar alimentos en un mercado con alza de precios.

Entre julio y agosto, el maíz subió 11.9% en promedio nacional en el monitoreo realizado para el estudio. Sin embargo, hay incrementos mayores cuando se analiza cada departamento: Quiché, 95.84%; Huehuetenango, 91.87%, y Chiquimula, 77.99%, que aparecen entre los más afectados.

Una fuente complementaria de ingresos para las familias que no poseen tierra o tienen parcelas insuficientes es el empleo rural. Sin embargo, cuando faltan las cosechas, esa posibilidad se reduce: la demanda de mano de obra local se contrae y los salarios suelen ser más bajos.

Perder las siembras y no tener la posibilidad de un trabajo agrícola temporal representa una doble afectación para las familias y un detonante más para la inseguridad alimentaria, porque se eliminan de manera simultánea dos fuentes de ingreso, según el análisis. En Jalapa, el 54.2% de los hogares será afectado por la disminución de jornales; en Chiquimula, el 66.2%.

“Para estos hogares, no existe una válvula de escape de ingresos disponible en el corto plazo, reforzando la necesidad de asistencia (alimentaria) directa mientras se espera la temporada de corte” de azúcar o café, indica el informe de Oxfam.

La Clasificación Integrada de la Seguridad Alimentaria en Fases (CIF) indica que para septiembre habrá 3.1 millones de guatemaltecos en inseguridad alimentaria, y el escenario planteado en el informe aumenta el riesgo de que más personas tengan dificultad para tener un plato de comida en la mesa en los próximos meses.

“Existe una ventana de tiempo muy limitada para actuar. Sin una respuesta adecuada, la crisis podría extenderse al próximo ciclo agrícola y provocar un deterioro aún mayor de la seguridad alimentaria en la región”.

Iván Aguilar, gerente humanitario para Oxfam en Centroamérica

Otras pérdidas

La sequía también afectó los activos pecuarios de los hogares en el corredor seco. Estos son considerados un mecanismo tradicional de ahorro y de amortiguación de choques para las familias.

Las aves de corral, por ejemplo, permiten tener al alcance huevos y carne para alimentarse, pero también para vender, lo que permite obtener un ingreso ante cualquier emergencia. Sin embargo, la escasez de alimento y agua pone en riesgo a los animales, y el estrés térmico puede llevarlos a la muerte. Lo mismo ocurre con el ganado.

En los municipios analizados en el corredor seco centroamericano, se perdió el 37% de las aves de corral. En Guatemala, la merma de estos ejemplares afectó al 65.9% de los hogares.

Tener agua segura para el consumo humano es otra de las limitaciones, y el 42.8% de los hogares que dependen de la red domiciliar reportaron reducción del acceso al vital líquido en el corredor seco guatemalteco.

Hay variaciones por territorio, y Huehuetenango es el caso extremo: el 90.4% de los hogares evaluados que dependen de la red domiciliar tiene dificultades de acceso al servicio. En Alta Verapaz es el 52.4%; Baja Verapaz, 49.3%; Jalapa, 48.1%, y Chiquimula, 26.3%.

En la región

El estudio de Oxfam evaluó 354 comunidades distribuidas en 58 municipios y 15 departamentos de Guatemala, Honduras y El Salvador, e incorporó información de 4 mil 260 participantes, representativos de aproximadamente 91 mil 121 hogares.

A criterio de Aguilar, la muestra proporciona una sólida base de evidencia para comprender la magnitud, distribución y severidad de los impactos en la región.

Entre las similitudes que señala el informe en los tres países está que la sequía es la causa principal de la pérdida de cosechas y que el maíz es el cultivo más afectado. Además, hay un aumento generalizado de los precios de los alimentos desde el año pasado.

Entre las diferencias, se muestra una mayor afectación en Honduras, donde las pérdidas llegan al 84% y la reducción de disponibilidad de agua en los hogares es del 74.6%, por encima de Guatemala (42.8%) y El Salvador (25.4%).

Una de las conclusiones del informe de Oxfam es que la cobertura humanitaria en los distintos países es insuficiente frente a la magnitud de la crisis en el corredor seco y que, sin una respuesta oportuna en los próximos tres meses, la inseguridad alimentaria escalará a una “fase más severa”.

Fuente original: Prensa Libre

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