Sismo de 5.4 volvió a evidenciar el “efecto de sitio” en San Marcos: ¿qué es y cómo influye?
El “efecto de sitio” explica por qué el sismo se sintió más fuerte en San Marcos, que la región donde tuvo su epicentro.
El sismo de magnitud 5.4 registrado frente a las costas del Pacífico de México dejó algo más que un temblor perceptible en el occidente de Guatemala.
También dejó una explicación sobre cómo las características del terreno pueden cambiar la forma en que se siente un terremoto.
Aunque Ocós era el municipio guatemalteco más cercano al epicentro, el movimiento fue más intenso en Malacatán y la cabecera departamental de San Marcos. La explicación podría estar en un fenómeno conocido como efecto de sitio.
En el occidente del país, habitantes de San Marcos, Quetzaltenango, Retalhuleu y Suchitepéquez reportaron haber sentido el movimiento.
Víctor Tzorin, del Servicio Sismológico de Guatemala (SSG) de la Universidad Mariano Gálvez, explicó que el efecto de sitio es un fenómeno mediante el cual las características geológicas del terreno influyen en la propagación de las ondas sísmicas.
“Aunque el epicentro estuvo frente a las costas del Pacífico mexicano, las ondas de un sismo se extienden en todas direcciones y pueden sentirse incluso a cientos de kilómetros”, explicó el investigador.
Según el especialista, algunos tipos de suelo pueden amplificar el movimiento del terreno, haciendo que un sismo se perciba con mayor intensidad que en otras zonas asentadas sobre roca firme.
“Sí llama la atención que Ocós, ubicado a unos 63 kilómetros del epicentro, registró una intensidad IV, que es menor, mientras que Malacatán y San Marcos, aunque estaban más lejos, alcanzaron intensidades cercanas a V”, indicó Tzorin, es decir, un movimiento moderado y claramente perceptible.
“La posible explicación es el llamado efecto de sitio. Esto significa que ciertos tipos de suelo pueden hacer que el movimiento se sienta con mayor fuerza, de manera similar a como una superficie blanda puede vibrar más que una superficie firme”, añadió.
La literatura especializada en sismología coincide en que las condiciones del subsuelo pueden modificar la intensidad, la amplitud e incluso la duración de las ondas sísmicas. Por ello, la cercanía al epicentro no siempre determina dónde se percibirá con mayor fuerza un temblor.
Aunque la diferencia entre una intensidad IV y V en la escala de Mercalli puede parecer pequeña, no se trata de una escala lineal.
Mientras que una intensidad IV suele percibirse principalmente en el interior de las edificaciones y provoca una sacudida ligera, una intensidad V representa un movimiento moderado, claramente perceptible para la mayoría de las personas, capaz de hacer oscilar objetos colgantes y desplazar objetos pequeños.
Tzorin recordó que este comportamiento ya había sido documentado en San Marcos tras el terremoto de 2012, cuando estudios realizados en esa región identificaron la influencia del tipo de suelo en la amplificación del movimiento sísmico.
“Que el movimiento se haya registrado con mayor intensidad en esa zona coincide con lo observado en estudios anteriores”, afirmó.
En las horas posteriores también se registraron otros movimientos sísmicos en la región, entre ellos uno de magnitud 4.5 frente a Puerto Madero, Chiapas (México). No obstante, el SSG aclaró que este ocurrió en una zona distinta y relativamente alejada del epicentro del sismo de magnitud 5.4.
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