
Teatro Lux cumple 90 años: la historia del edificio que transformó el Centro Histórico de Guatemala
El Teatro Lux, uno de los edificios más emblemáticos del Centro Histórico de Guatemala, celebra 90 años de historia. Es considerado una joya de la arquitectura art déco.
En 2026 existe una parada importante para visitar en Guatemala, ya sea para admirar su estructura física o para vivir de cerca las múltiples actividades de arte y cultura programadas: el Teatro Lux.
El edificio, que destaca en el Paseo de la Sexta, en la 11 calle de la zona 1, cumple 90 años en 2026. Patricia Rosenberg, directora general del Teatro Lux, comenta que en abril se celebró oficialmente el aniversario con el concierto de Daniel Cano: una sinfónica de 30 músicos interpretó música de Frank Sinatra, de los años 40 y otras actividades.
Además, durante el año, la cartelera incluye múltiples actividades vinculadas con el aniversario, explica Rosenberg. Entres las planificaciones están en julio el esperado Beatlefest Guatemala en la que se integran diferentes grupos para celebrar la música de Los Beatles y en agosto la obra, El último día de mi vida.
Historia del edificio
La construcción estuvo a cargo de la familia Engel. En Guatemala todavía no existía la capacidad para producir tanto cemento, así que Cementos Novella, que estaba a cargo de la obra, tuvo que importar una máquina especial para producir la cantidad necesaria, dice Rosenberg, quien ha investigado la historia del lugar.
El libro Art déco – edificios, una investigación de Arturo Portillo publicada en el 2023, expone parte de los edificios emblemáticos de Guatemala construidos con el estilo art déco, el cual también fue aplicado a casas particulares, negocios y otras obras que se mantienen a la vista de los transeúntes. Entre estas edificaciones se encuentra el imponente Teatro Lux, inaugurado en 1936.
En una entrevista, Portillo describe que este edificio impresionó a los guatemaltecos por su curvatura y por contar con un vestíbulo de dos o tres niveles de altura, en una ciudad donde predominaban las construcciones de un nivel y techos de teja.
“Ver el Lux era como ver un platillo volador. Era como ver algo completamente traído del futuro. Contrastaba con cualquier otra construcción”, agrega.

Otra de las cualidades que describe Portillo son sus pisos de granito con diseños geométricos.
“En ese momento la mayoría de casas tenía pisos con alfombras llenas de flores y muchísimos colores. Entonces el contraste de lo tradicional de esa época con el último grito de la moda era un cambio muy fuerte”, menciona.
¿Qué ha marcado la historia del Lux?
Películas, obras, zarzuelas y la presencia de artistas famosos han sido parte de su historia. Entre los artistas nacionales destacan Carlos Peña, Fabiola Roudha, los grupos Easy Easy, Bohemia Suburbana y Alux Nahual por mencionar algunos. En los internacionale se recuerda a Jorge Drexler, Los Amigos Invisibles, Daniela Spalla, entre otros.
También se realizaban allí las veladas de la Huelga de Dolores, por lo que era un lugar importante para las celebraciones de la Universidad de San Carlos de Guatemala.
Antes funcionaba como cine-teatro. Luego, en los años 80, se convirtió únicamente en cine. En esa época se cubrieron el primer y segundo balcones para crear cinco salas de cine.
Así funcionó durante mucho tiempo, hasta que llegó el proyecto del Paseo de la Sexta.
“Nosotros teníamos alquilado el teatro para la exhibición de cine y posteriormente retomamos el espacio en 2012 para remozarlo dentro de este nuevo proyecto urbano y reabrirlo como teatro”, destaca Rosenberg.
Desde entonces comenzamos a producir musicales junto con Saravandah, producciones de nivel internacional como Mamma Mia!, Chicago, Moulin Rouge, Grease y muchas más.
Poco a poco empezó a regresar el público que había dejado de asistir al teatro. También habíamos perdido muchos espectadores de cine debido al impacto de la piratería en los años noventa, pero ahora vemos nuevamente a las personas regresar a la sala, lo cual nos da mucha felicidad”, agrega Rosenberg.

“Nosotros somos patrimonio cultural tipo A, que es la categoría más alta. Eso significa que no se puede modificar ni el uso ni muchos aspectos del espacio. Seguiremos funcionando como hasta ahora, pero queremos realizar mejoras. Aunque es un edificio antiguo, seguimos invirtiendo en él”, agrega la directora.
Se ha invertido en sonido y se tiene planificado avanzar en el sistema de aire acondicionado, así como en la conservación de la madera y el mantenimiento de las butacas originales.
Además, Rosenberg asegura que buscan alianzas tanto con entidades gubernamentales como con el sector privado para obtener apoyo en estos proyectos, ya que representan inversiones significativas para un espacio cultural.
“Muchas veces la gente dice que Guatemala es aburrida o que no hay nada que hacer, pero realmente hay muchísimo que hacer: actividades culturales, gastronómicas, de entretenimiento y mucho más. Solo hay que buscar la información y animarse a ver algo distinto”, dice Rosenberg.
También reflexiona que la asistencia a los teatros está aumentando. “Existe una especie de fatiga digital en varias generaciones y eso está provocando un resurgimiento del interés por las experiencias en vivo”, concluye.
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