
Temporada de huracanes 2026: menor actividad en el Atlántico y aumento en el Pacífico, según EE. UU.
La NOAA proyecta para 2026 una temporada de huracanes por debajo del promedio en el Atlántico, mientras que en el Pacífico se espera un aumento de ciclones debido al fenómeno de El Niño.
La Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) publicó recientemente su pronóstico para la temporada de huracanes 2026, anticipando diferencias significativas en la actividad ciclónica entre las cuencas del Atlántico y el Pacífico.
Pronóstico para la temporada en el Atlántico
Según la NOAA, la temporada de huracanes en el Atlántico para 2026 se prevé por debajo del promedio histórico. El organismo especializado estima la formación de entre 8 y 14 tormentas con nombre, de las cuales se proyectan entre 3 y 6 huracanes, incluidos de 1 a 3 huracanes mayores (categorías 3 a 5).
Este pronóstico representa aproximadamente un 55 % de probabilidad de que la temporada sea inferior a lo normal, un 35 % de que se mantenga cerca del promedio y un 10 % de que supere la actividad típica. La NOAA da a conocer estos datos meses antes del inicio oficial de la temporada, que comienza el 1 de junio.
Contexto y advertencias
El administrador de la NOAA enfatizó la importancia de mantener la vigilancia y preparación, pese a la expectativa de menor actividad. Recordó que la cantidad de huracanes no siempre refleja su potencial destructivo, por lo que las autoridades y la población deben continuar con las medidas de prevención y respuesta ante cualquier eventualidad.
Esta proyección toma en cuenta diversos factores climáticos, incluyendo la influencia de fenómenos atmosféricos y oceánicos que afectan la formación y evolución de ciclones tropicales.
Incremento en la actividad ciclónica en el Pacífico
En contraste con la situación del Atlántico, la NOAA anticipa un aumento significativo en la actividad ciclónica en las cuencas del Pacífico central y oriental. Para el Pacífico oriental, se prevén entre 15 y 22 tormentas nombradas, de las cuales podrían desarrollarse entre 9 y 14 huracanes y de 5 a 9 huracanes mayores. En el Pacífico central, la estimación es de entre 5 y 13 ciclones tropicales.
Este incremento se atribuye principalmente al fenómeno meteorológico de El Niño, que este año podría evolucionar a un evento conocido como “superniño” hacia finales de 2026. La presencia de El Niño suele elevar las temperaturas superficiales del océano Pacífico, condiciones que favorecen la formación y fortalecimiento de ciclones tropicales en esta región.
Implicaciones para Centroamérica y Guatemala
Guatemala, por su ubicación geográfica y su vulnerabilidad a eventos hidrometeorológicos, debe considerar estos pronósticos para fortalecer sus planes de gestión de riesgo y mitigación de desastres. Aunque la actividad ciclónica en el Pacífico aumentaría, la cercanía y trayectoria de las tormentas afectan directamente la incidencia de lluvias intensas, deslizamientos e inundaciones que pueden impactar al territorio guatemalteco.
El Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (Insivumeh) monitorea constantemente estas condiciones para emitir alertas tempranas y recomendaciones para la población. En años recientes, fenómenos asociados a El Niño han influido en la variabilidad climática, afectando la agricultura, los recursos hídricos y la seguridad alimentaria en la región.
Balance de la temporada anterior y perspectiva futura
La temporada 2025 fue particularmente notable por ser la primera en una década en la que ningún huracán impactó directamente en territorio estadounidense, salvo la tormenta tropical Chantal que causó daños y pérdidas humanas en Carolina del Norte. En total, ese año se reportaron 13 tormentas con nombre en el Atlántico, de las cuales cinco alcanzaron la categoría de huracán, cuatro de ellas consideradas mayores.
El pronóstico para 2026 sugiere una posible reducción en la frecuencia de estos fenómenos en el Atlántico, pero con una mayor actividad en el Pacífico, escenario que debe ser vigilado de cerca por las autoridades regionales y nacionales.
Recomendaciones para la población y autoridades
- Mantener actualizados los planes de emergencia a nivel local y nacional.
- Seguir las alertas oficiales emitidas por el Insivumeh y otros organismos de protección civil.
- Fortalecer la educación y capacitación sobre riesgos y medidas de prevención.
- Atender las recomendaciones de desplazamiento y refugio en caso de eventos extremos.
En suma, aunque la NOAA proyecta una temporada con menor actividad ciclónica en el Atlántico para 2026, el aumento esperado en el Pacífico y la presencia de fenómenos climáticos como El Niño constituyen un llamado para la vigilancia constante y la preparación adecuada. Guatemala, como país vulnerable a desastres naturales, deberá continuar fortaleciendo sus capacidades para enfrentar las posibles amenazas que esta temporada de huracanes y ciclones tropicales pueda representar.
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