Trump guardó silencio en las elecciones de Brasil y eso pudo beneficiar a su aliado

Trump guardó silencio en las elecciones de Brasil y eso pudo beneficiar a su aliado

Flávio Bolsonaro llegó a la segunda vuelta como favorito, mientras la Casa Blanca busca evitar acciones que puedan favorecer políticamente a Luiz Inácio Lula da Silva.

7 octubre 2026
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Internacional
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El equipo de Flávio Bolsonaro, que visitó la Casa Blanca en mayo, tenía un plan. Aunque se postulaba a la presidencia de Brasil, no le pediría su apoyo al presidente Donald Trump, su aliado político y amigo de la familia.

Así pues, cuando el hijo mayor del expresidente brasileño Jair Bolsonaro se reunió con Trump en el Despacho Oval, evitó hablar de su candidatura, según un asesor de Bolsonaro presente en la reunión. Y Trump, por su parte, no ofreció su apoyo al hijo de su “gran amigo”.

El presidente estadounidense, que no ha dudado en involucrarse en elecciones extranjeras, mantuvo un silencio inusual durante la primera vuelta de las elecciones brasileñas del domingo.

“Podría haber ayudado, y no lo hizo”, dijo Paulo Figueiredo, asesor de Bolsonaro.

Según un asesor de la Casa Blanca, la inusual reticencia fue una decisión estratégica, condicionada por la dinámica de la tumultuosa campaña electoral de Brasil.

“La idea era simplemente guardar silencio”, dijo el asesor, quien habló bajo condición de anonimato para comentar la postura del Gobierno.

“Si un respaldo va a ser contraproducente, mejor no darlo”.

La estrategia dio sus frutos. Bolsonaro superó las expectativas de las encuestas y lideró la contienda con el 47% de los votos, frente al 45% del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, en medio de una tendencia hacia la derecha en todo el país. De cara a la segunda vuelta de las elecciones a finales de este mes, Bolsonaro es considerado el favorito.

El asesor de la Casa Blanca predijo que la administración Trump no querrá hacer nada para frenar su impulso.

“Que la carrera siga su curso”, dijo.

“Queremos minimizar cualquier apariencia o dar fundamento al argumento de que Estados Unidos está interfiriendo”.

La Casa Blanca, al ser consultada al respecto, remitió a las declaraciones del lunes del secretario de Estado, Marco Rubio, quien se mostró cauto: “Habrá una segunda vuelta, y creo que todos lo esperaban. Así que veremos cómo se desarrolla la situación”.

Trump y la política latinoamericana

Trump se ha inmiscuido con vehemencia en la política interna de países de todo el mundo, pero con especial fuerza en Latinoamérica. Respaldó al presidente colombiano Abelardo de la Espriella y al presidente hondureño Nasry Asfura. El año pasado, condicionó un rescate financiero de US$20 mil millones para Argentina al apoyo de los votantes al partido del presidente Javier Milei en las elecciones legislativas de medio término.

No ha tenido reparos en intervenir en la política del país más grande de Latinoamérica. Trump y sus aliados, incluido el multimillonario Elon Musk, han criticado abiertamente a los funcionarios brasileños por sus esfuerzos para imponer restricciones a la libertad de expresión en las redes sociales y por el procesamiento de Jair Bolsonaro el año pasado.

En un intento por presionar a Brasil para que retirara la acusación, la administración Trump impuso aranceles al país, sancionó al magistrado más poderoso de su Tribunal Supremo y revocó las visas de varios altos funcionarios.

No funcionó. El año pasado, el Tribunal Supremo declaró culpable a Bolsonaro de intentar un violento golpe militar para mantenerse en el poder tras su derrota electoral en el 2022 y lo condenó a más de 27 años de prisión.

Pero este esfuerzo le permitió a Lula presentarse como defensor de la soberanía brasileña. Ha condenado repetidamente la “injerencia” extranjera en los asuntos del país, incluso el mes pasado en su discurso de apertura ante la Asamblea General de la ONU. Comenzó a usar una gorra con la inscripción “Brasil es para los brasileños” e hizo de la soberanía un tema central de su campaña.

En un país que desde hace tiempo desconfía de la intervención extranjera, la retórica pareció calar hondo. El índice de aprobación de Lula aumentó el año pasado cuando Trump impuso un arancel del 50% a la mayoría de los productos brasileños. Una encuesta reveló que el 46% de los brasileños responsabilizaba a los Bolsonaro.

Trump derogó esos aranceles, pero impuso otros más en julio, de nuevo en detrimento de Bolsonaro.

“Eso perjudicó a Flávio en las encuestas en un momento muy delicado”, dijo Figueiredo.

El silencio como estrategia

Entonces Trump hizo algo inusual: guardó silencio, incluso en medio de una disputa diplomática en julio, cuando su administración planeaba enviar altos funcionarios a Brasil, supuestamente para cuestionar la integridad de las elecciones. La administración de Lula les negó las visas y el Departamento de Estado canceló la visa del embajador brasileño en represalia. Pero Trump nunca se pronunció al respecto.

“Se podía ver en los datos”, dijo el asesor de la Casa Blanca. “Cada vez que Lula usaba a Trump para decir: ‘Estados Unidos está tratando de abusar de nosotros y aprovecharse de nosotros’, eso resonaba en la opinión pública. Pero cada vez que se daba un paso atrás y se dejaba que la campaña girara en torno a Brasil y los asuntos internos brasileños”, el impulso parecía cambiar.

Alexandre Bandeira, analista político en Brasilia, afirmó que el intento de Lula de centrar su campaña en la defensa de la soberanía nacional fue inusual desde el principio. Las elecciones en Brasil suelen decidirse por la política interna. El silencio de Trump debilitó aún más este argumento.

“La fecha de caducidad de esta cuestión de soberanía llegó durante la campaña electoral”, dijo.

“Al final, no resultó ser un factor importante”.

Según Bandeira, Lula intentó provocar a Trump para que lo atacara, publicando en redes sociales que Brasil “no era el patio trasero de nadie” y difundiendo un anuncio que advertía del “peligro” que representaban Bolsonaro y Trump. Pero Trump no cayó en la trampa.

“Lula intentó volver a encender una parrilla que se estaba apagando”, dijo, “y el presidente norteamericano no respondió”.

Trump sí se refirió a las elecciones el domingo por la noche, pero solo para comentar la rapidez con la que se contaron los votos, en una publicación cuyo objetivo era, una vez más, presentar el proceso electoral estadounidense como corrupto, sin aportar pruebas. No mencionó a ninguno de los candidatos.

Según un asesor de la Casa Blanca, durante las próximas tres semanas, los brasileños pueden esperar que continúe el silencio.

Bolsonaro “no necesita nuestra ayuda”, dijo el asesor.

“Intentar ayudar de forma proactiva solo beneficia a Lula”.

Fuente original: Prensa Libre

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