
¿Y después de Messi? Así prepara Argentina la transición hacia una nueva generación
El miércoles 15 de julio, Argentina disputa ante Inglaterra una de las semifinales de la Copa del Mundo 2026. El partido podría ser el penúltimo —o incluso el último— de Lionel Messi en una cita mundialista.
Si la Albiceleste avanza, el capitán Lionel Messi tendrá una oportunidad más para disputar una final. Si no alcanza ese objetivo, el encuentro en el MetLife Stadium podría convertirse en su despedida de las Copas del Mundo.
Sin importar el resultado, el torneo ya instaló una pregunta que marcará el futuro de la selección argentina: ¿qué pasará con la Albiceleste cuando el mejor futbolista de su historia ya no esté?
La respuesta no consiste en encontrar un nuevo Messi. Tampoco en buscar a un jugador capaz de reproducir una carrera irrepetible. Argentina afronta un escenario distinto: no se prepara para una reconstrucción, sino para dar continuidad a un proyecto deportivo que Lionel Scaloni comenzó a consolidar hace ocho años y que ya produjo la etapa más exitosa del fútbol argentino en lo que va del siglo.
La mayor fortaleza está en el banquillo
La principal ventaja de Argentina para afrontar la transición posterior a Messi no está dentro de la cancha. Está en el banco.
Desde que asumió como seleccionador en el 2018, Lionel Scaloni construyó una identidad de juego, consolidó un grupo competitivo y condujo a la Albiceleste a conquistar la Copa América 2021, la Finalissima, el Mundial de Catar 2022 y la Copa América 2024.
A diferencia de otros cambios generacionales, el técnico comenzó a incorporar nuevos futbolistas antes del posible adiós de su capitán. Esa planificación permite que la transición se produzca con una base consolidada, sin la necesidad de empezar un nuevo proyecto desde cero.
El liderazgo ya no será de uno solo
Durante casi dos décadas, Argentina tuvo un líder futbolístico indiscutible. La próxima selección probablemente no lo tenga.
El liderazgo pasará a distribuirse entre varios campeones del mundo que crecieron alrededor de Messi y que hoy atraviesan el mejor momento de sus carreras.
Julián Álvarez aparece como uno de los principales referentes del nuevo ciclo. A sus 26 años, el delantero ya se consolidó como titular gracias a su movilidad, intensidad para presionar y capacidad para responder en partidos decisivos.
Junto con él continuará Lautaro Martínez, uno de los máximos goleadores del ciclo Scaloni y uno de los futbolistas con mayor experiencia dentro del plantel.
En el mediocampo, Alexis Mac Allister y Enzo Fernández representan la continuidad del modelo futbolístico de la selección. Ambos asumieron responsabilidades en la generación del juego incluso con Messi sobre el terreno y están llamados a convertirse en el eje del equipo durante los próximos años.
Más que un nuevo número 10, Argentina parece encaminada hacia un liderazgo compartido.
La siguiente generación ya comenzó a llegar
Mientras la base campeona mantiene el protagonismo, otra camada de futbolistas empezó a incorporarse al proyecto de Scaloni.
Nico Paz es uno de los jugadores que más expectativas genera por su capacidad para conducir el juego y asociarse en espacios reducidos.
Franco Mastantuono, considerado una de las mayores promesas del fútbol argentino, ya debutó con la selección absoluta y, aunque no integró la lista definitiva para el Mundial 2026, forma parte del recambio que proyecta el cuerpo técnico para los próximos años.
Alejandro Garnacho, Thiago Almada y Claudio Echeverri también aparecen entre los futbolistas llamados a ampliar la competencia interna en el siguiente ciclo mundialista.
Otros jóvenes continúan bajo seguimiento del cuerpo técnico, lo que amplía el margen de renovación de una selección que comenzó a preparar el relevo antes de que terminara la era de Messi.
Una transición distinta
La historia reciente demuestra que Argentina no siempre llegó preparada para despedir a sus grandes referentes.
Tras Diego Maradona, la selección atravesó años de búsqueda antes de consolidar una nueva identidad. Algo similar ocurrió después del retiro de varios integrantes de la generación encabezada por Javier Mascherano.
Esta vez el contexto es diferente.
La columna vertebral del equipo permanece unida, el entrenador continúa al frente del proyecto y buena parte de los futbolistas que deberán asumir el liderazgo ya acumulan experiencia en partidos de máxima exigencia.
La transición, por tanto, no comienza cuando Messi deje de vestir la camiseta albiceleste. Comenzó hace varios años, mientras el capitán seguía siendo el principal referente del equipo.
Mucho más que una despedida
El partido frente a Inglaterra puede representar un nuevo paso hacia otra final mundialista o convertirse en el último encuentro de Lionel Messi en una Copa del Mundo.
Pero la verdadera historia trasciende el resultado de una semifinal.
Durante casi veinte años, Argentina construyó buena parte de su identidad futbolística alrededor de Lionel Messi. El próximo desafío será demostrar que esa identidad puede sobrevivir a su ausencia.
Más que encontrar un nuevo número 10, la Albiceleste intentará confirmar que el proyecto colectivo construido por Lionel Scaloni es lo suficientemente sólido para seguir compitiendo por los títulos cuando el mejor futbolista de su historia ya no esté sobre el césped.
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