Yayoi Kusama: de sus obras con lunares y su enfermedad mental a convertirse en una de las artistas más populares del mundo

Yayoi Kusama: de sus obras con lunares y su enfermedad mental a convertirse en una de las artistas más populares del mundo

La artista japonesa Yayoi Kusama, fallecida a los 97 años, convirtió sus redes y habitaciones infinitas en elementos centrales de su obra mientras convivía con una enfermedad mental.

27 agosto 2026
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La artista japonesa Yayoi Kusama, conocida por sus coloridos diseños de lunares y patrones repetitivos, falleció a los 97 años, no sin antes convertirse en una de las figuras más relevantes del último siglo.

Según una publicación en su página web de este jueves 27 de agosto, Kusama “siguió pintando hasta sus últimos días, sin dejar nunca el pincel, y continuó explorando el amor eterno y el alma inmortal”.

A lo largo de su carrera expuso en museos de todo el mundo y recibió multitud de galardones, como la Orden de las Artes y las Letras de Japón o la Orden de Cultura japonesa. En el 2006 se convirtió en la primera mujer en obtener el Praemium Imperiale de la Asociación de Arte de Japón, uno de los premios internacionales de arte más prestigiosos del mundo.

Kusama fue una figura clave de la psicodelia. Nació en 1929 y comenzó a pintar a los 10 años. Usó como motivo la repetición obsesiva de lunares y patrones, como redes y arcos, que plasmó en acuarelas, pasteles y óleos.

En 1957 se mudó a Estados Unidos, donde unos meses después ya se había ganado un lugar en la vanguardia de Nueva York con sus enormes lienzos cubiertos de líneas y puntos de borde a borde, que fueron llamados Infinity Nets (Redes Infinitas), precursores de sus posteriores Infinity Rooms (Habitaciones Infinitas).

El 4 de junio de 1962, la Green Gallery de Nueva York inauguró una exposición colectiva con el artista pop Andy Warhol, el escultor Robert Morris y la artista Yayoi Kusama.

Sin embargo, ni la obra serigrafiada de Warhol con billetes de dólar ni la losa gris y lisa de Morris pudieron llamar tanto la atención de los medios de comunicación como el sofá creado por Kusama y cubierto de lo que la prensa llamó “miles de salchichas blanqueadas”, el cual acaparó los titulares.

En 1965, una revista japonesa la describió como una experimentalista dedicada que se había arrojado al “vértigo de las actividades vanguardistas de Nueva York”. Posteriormente, conquistó también el mercado europeo y, en 1970, regresó a Tokio.

En ese entonces sufrió una recaída de la enfermedad mental que siempre había padecido, por lo que se internó voluntariamente en un sanatorio privado, donde vivió alrededor de 15 años.

La artista reapareció en 1989, ahora como Kusama 2.0. Siguió haciendo arte con puntos sobre objetos, incluidas elaboradas esculturas de calabazas y flores, y despertó de nuevo el interés de los medios de comunicación y de los críticos de arte.

En la década de 1990, la propia enfermedad mental amplió el atractivo de sus obras y, en los últimos años de su vida, sus exposiciones itinerantes atrajeron a millones de visitantes. Así, se convirtió en una de las artistas vivas más populares del mundo.

Fuente original: Prensa Libre

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