10 castigos ejemplares para conducción peligrosa afuera de El Salvador ¿Cuál nos urge?
En otros países las sanciones contra la conducción peligrosa no se limitan a una multa, compartimos diez que te pondrán en qué pensar ¿Cuál urge a El Salvador?
No existe una definición jurídica mundial de “conductor temerario”. Cada país distribuye estas conductas entre exceso extremo de velocidad, carreras clandestinas, conducción agresiva, maniobras peligrosas, alcohol o abandono de un accidente.
Por ello, esta selección no compara exactamente el mismo delito en diez legislaciones. Reúne castigos especialmente poco comunes aplicados a comportamientos que las autoridades consideran de elevado riesgo vial.
Trabajar para la comunidad o pagar según cuánto se gana
1. Burkina Faso: trabajos de interés general por infracciones viales. Las autoridades burkinesas han incorporado trabajos comunitarios dentro de su ofensiva contra el denominado incivisme routier. En Bobo-Dioulasso, cerca de un centenar de infractores fueron enviados en mayo de 2025 a limpiar cunetas con palas, picos y carretillas.
Otros jóvenes sorprendidos realizando acrobacias en la vía pública o circulando en sentido contrario recibieron nueve días de trabajos de interés general. La política continuó en 2026: el ministro de Seguridad explicó que algunos infractores detectados mediante fiscalización electrónica pueden ser obligados a pagar la multa y, además, pasar por la brigada Laabal para cumplir trabajo comunitario.
El propio Servicio de Información del Gobierno describe a Laabal como una brigada destinada a combatir conductas incívicas y señala que las personas intervenidas pueden ser sometidas a trabajos de interés general. Lo documentado oficialmente habla de limpieza, saneamiento y obras públicas; no establece como regla general que el infractor tenga que construir una carretera completa.
2. España: el exceso extremo de velocidad puede terminar en trabajo comunitario. El Código Penal establece que superar en más de 60 km/h el límite de una vía urbana o en más de 80 km/h el de una carretera interurbana deja de ser una simple infracción administrativa y se convierte en delito.
El juez puede imponer entre tres y seis meses de prisión, una multa de seis a doce meses o entre 31 y 90 días de trabajos en beneficio de la comunidad. En cualquiera de esas alternativas, el conductor también pierde el derecho a conducir por un periodo superior a un año y de hasta cuatro.
3. Finlandia: cuanto más gana el infractor, más puede pagar. Finlandia utiliza el sistema de day fines o multas diarias para determinados delitos de tránsito. La Policía finlandesa explica que exceder el límite en más de 20 km/h puede entrar en este sistema y que el importe depende de los ingresos del conductor.
La unidad de multa equivale, de forma simplificada, a una fracción del ingreso neto mensual disponible. El portal judicial finlandés especifica que se calcula sobre aproximadamente una sexagésima parte de la renta mensual neta después de determinadas deducciones.
Eso produce una característica poco habitual: dos personas que cometen la misma infracción pueden recibir multas económicas muy diferentes. La gravedad determina cuántas unidades se imponen y la situación económica determina cuánto vale cada una.

Cuando el castigo se lleva también el automóvil
4. Dinamarca: pueden confiscar incluso un auto que no pertenece al conductor. Desde 2021, la legislación danesa utiliza la categoría vanvidskørsel, literalmente algo próximo a “conducción de locura”, para algunos de los comportamientos más extremos en carretera.
Incluye circular a 200 km/h o más, superar en más del 100 % el límite cuando se conduce por encima de 100 km/h, presentar una alcoholemia superior a 2.0 o conducir de manera especialmente imprudente. El vehículo puede ser incautado aunque su propietario sea otra persona.
La medida alcanza incluso automóviles alquilados o de empresa, aunque existen controles judiciales de proporcionalidad. En 2025, por ejemplo, la Policía danesa devolvió un autobús intervenido tras concluir que la compañía había tomado las medidas razonables para evitar que fuera utilizado de aquella forma.
5. Suiza: el automóvil puede terminar vendido o desguazado. La legislación de Via sicura contempla un tratamiento especialmente severo para los llamados Raser, conductores que alcanzan excesos extremos de velocidad o realizan otras conductas particularmente peligrosas.
El portal oficial suizo señala penas de prisión de uno a cuatro años, retirada del permiso durante al menos dos años y una evaluación psicológica antes de recuperarlo. Además, el automóvil puede ser confiscado y posteriormente vendido o enviado al desguace.
La legislación permite esa confiscación cuando resulte necesaria para evitar nuevas infracciones graves. Por tanto, no significa que cada vehículo utilizado en un exceso extremo sea destruido automáticamente.
6. Nueva Zelanda: una tercera carrera clandestina puede costar el automóvil para siempre. La Sentencing Act contiene una disposición expresamente denominada “confiscation and destruction after third illegal street racing offence”.
A septiembre de 2026, la norma permite que un tribunal ordene confiscar y destruir un vehículo cuando el conductor acumula una tercera infracción de determinadas modalidades de carreras ilegales, con dos condenas anteriores dentro de los cuatro años previos.
Nueva Zelanda ya aprobó en julio una reforma más amplia contra el uso antisocial de las carreteras, pero esa nueva legislación no entrará en vigor hasta el 9 de enero de 2027. Por eso, la disposición anterior sigue siendo la referencia vigente en este momento.
7. Australia: los “hoons” pueden perder el auto, aunque sea prestado. En el estado de Victoria, las denominadas hoon laws persiguen conductas como carreras ilegales, derrapes deliberados, conducción especialmente peligrosa o determinados excesos extremos de velocidad.
Transport Victoria confirma que la Policía puede inmovilizar inmediatamente durante 30 días un vehículo sospechoso de haber participado en una infracción de alto riesgo, peligrosa o considerada hoon driving.
Con reincidencia, la consecuencia puede aumentar. Victoria Legal Aid explica que, después de múltiples infracciones dentro de seis años, un juez puede ordenar que el automóvil pase al Estado para ser vendido o destruido.
La peculiaridad vuelve a estar en la propiedad. Si alguien utiliza el automóvil de un amigo para cometer la infracción, el vehículo también puede quedar sujeto al proceso; el propietario tendrá que plantear ante el tribunal las circunstancias y posibles perjuicios excepcionales.
Perder la licencia durante años o no volver a conducir nunca
8. Japón: acosar a otro automovilista puede retirar el permiso aunque no haya accidente. Japón creó una figura específica para el aori unten, conocida legalmente como conducción obstructiva o de hostigamiento.
Comprende acciones como pegarse deliberadamente al vehículo precedente, efectuar frenazos para intimidar, cerrarle el paso, cambiar peligrosamente de carril, utilizar insistentemente el claxon o incluso obligarlo a detenerse en una autopista.
La modalidad básica puede significar hasta tres años de prisión o una multa de 500,000 yenes y cancelación del permiso de conducir. Si se crea un peligro grave, la pena puede alcanzar cinco años y un millón de yenes, también con retirada inmediata de la licencia.
Lo particular es que no hace falta producir un choque para perder el permiso: la propia conducta intimidatoria puede bastar. El Gobierno japonés establece periodos de inhabilitación que parten de dos o tres años y pueden ser mayores según los antecedentes.
9. Brasil: reincidir en carreras o maniobras peligrosas obliga a empezar de nuevo. El Código de Tránsito Brasileño considera infracciones gravísimas disputar carreras, organizar o participar en competiciones no autorizadas y utilizar un vehículo para exhibir maniobras peligrosas como derrapes o frenadas con arrastre de neumáticos.
La reincidencia dentro de 12 meses en esas conductas figura entre los supuestos que permiten cassação da CNH, es decir, la cancelación del documento de habilitación. No se trata simplemente de esperar a que termine una suspensión.
El Código establece que, después de la cancelación, el infractor debe esperar dos años antes de solicitar la rehabilitación y someterse nuevamente a todos los exámenes exigidos para habilitarse. En la práctica, tiene que recorrer otra vez el procedimiento para recuperar el derecho a conducir.
10. China: abandonar un accidente puede significar no volver a obtener licencia en toda la vida. La Ley de Seguridad Vial de la República Popular China establece una de las prohibiciones más duras de esta recopilación.
El artículo 101 dispone que quien provoque un accidente de tránsito y huya pierde el permiso y no podrá obtener nuevamente una licencia de conducción durante el resto de su vida. La versión revisada de la legislación mantiene esa disposición.
La Policía de Qingdao explica oficialmente el concepto como una prohibición vitalicia: la persona no puede volver a presentarse para obtener una licencia y, por tanto, no puede conducir legalmente otro vehículo de motor.
Las diez medidas muestran enfoques muy distintos. Algunos sistemas intentan que la sanción tenga relación con la capacidad económica del infractor; otros buscan modificar su comportamiento mediante trabajo comunitario, mientras países como Dinamarca, Suiza, Australia y Nueva Zelanda convierten al propio automóvil en parte del castigo.
Y existe una tercera filosofía: sacar al conductor peligroso de la carretera durante mucho tiempo. Japón utiliza la cancelación inmediata frente al hostigamiento vial, Brasil obliga a rehacer el proceso de habilitación tras determinadas reincidencias y China contempla incluso la imposibilidad de volver a conducir legalmente de por vida.
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