
Aerocables en Latinoamérica: cómo funcionan y el avance de la apuesta salvadoreña
El Salvador se suma al mapa latinoamericano de ciudades que apuestan por sistemas de transporte por cable para mejorar la movilidad urbana en zonas de alta densidad, tráfico o topografía compleja. Aunque en cada país recibe distintos nombres —aerocable...
El Salvador se suma al mapa latinoamericano de ciudades que apuestan por sistemas de transporte por cable para mejorar la movilidad urbana en zonas de alta densidad, tráfico o topografía compleja.
Aunque en cada país recibe distintos nombres —aerocable, metrocable, teleférico urbano, Cablebús, Aerovía o Mi Teleférico— la idea central es similar: mover pasajeros en cabinas suspendidas por cables, conectando sectores donde el transporte tradicional suele ser más lento o limitado.
En el caso salvadoreño, el proyecto se construye en el Área Metropolitana de San Salvador y contempla una primera línea entre Zacamil, en Mejicanos, y el Centro Histórico. Según la información del proyecto, tendrá 3.55 kilómetros, cuatro estaciones, 23 torres y 153 cabinas. También se proyecta que pueda movilizar hasta 7,000 pasajeros por hora y unas 40,000 personas al día.
El recorrido pasará por cuatro estaciones: Zacamil, Universidad de El Salvador, Centro de Gobierno y Centro Histórico. La obra busca reducir el viaje entre Mejicanos y el centro capitalino de cerca de una hora a unos 14 minutos.
Pero El Salvador no parte de cero. En la región hay varios ejemplos que muestran cómo estos sistemas han sido integrados al transporte público.

Bolivia: Mi Teleférico, la red más extensa
Uno de los casos más conocidos es Mi Teleférico, en Bolivia. El sistema conecta La Paz con El Alto y otras zonas internas, en una ciudad marcada por grandes pendientes y diferencias de altura.
La red es considerada una de las más extensas del mundo en transporte urbano por cable. Cuenta con más de 31 kilómetros y 10 líneas operativas, según la información recopilada sobre el sistema. Además, opera en zonas que superan los 4,000 metros sobre el nivel del mar.
Mi Teleférico se inauguró en 2014 y se ha convertido en una pieza clave de la movilidad diaria para miles de usuarios. Su impacto principal ha sido conectar áreas altas y bajas de una ciudad donde el tráfico y la geografía complican los desplazamientos.

Colombia: Medellín y el Metrocable pionero
Medellín es una referencia mundial en este tipo de transporte. Su Metrocable fue inaugurado en 2004 y es reconocido como el primer sistema de cable aéreo integrado a una red de transporte masivo.
El modelo colombiano conectó barrios de ladera con el metro, facilitando el acceso de comunidades que antes dependían de viajes largos y complejos. En Medellín, las líneas K, J, L, H, M y P forman parte de una red que supera los 14 kilómetros.
El caso también es citado por su impacto urbano y social. Además de mejorar la movilidad, el Metrocable ayudó a fortalecer el turismo en zonas como la Comuna 13 y se convirtió en un ejemplo de integración entre transporte e inclusión urbana.
Colombia también tiene otros sistemas similares, como TransMiCable en Bogotá, MIO Cable en Cali, Megacable en Pereira y teleféricos urbanos en Manizales.

México: Cablebús y Mexicable
Ciudad de México desarrolló el Cablebús como una alternativa de transporte para zonas altas, densas y con problemas de conectividad. Sus líneas operan en sectores como Iztapalapa y Gustavo A. Madero.
El sistema cuenta con cabinas modernas, capacidad para 10 personas y una tarifa fija de 7 pesos mexicanos, según la información disponible. Uno de sus principales objetivos es reducir tiempos de viaje en rutas donde los traslados terrestres podían tomar hasta dos horas.
En el Estado de México también opera Mexicable, especialmente en Ecatepec, otro sistema de transporte por cable pensado para conectar zonas de alta demanda.

Ecuador: Aerovía entre Guayaquil y Durán
Ecuador cuenta con la Aerovía, un sistema que conecta Guayaquil con Durán cruzando el río Daule. Fue inaugurado en diciembre de 2020 y tiene alrededor de 4 kilómetros de longitud.
La Aerovía cuenta con cinco estaciones y 154 cabinas para 10 pasajeros. Su recorrido toma unos 17 minutos, frente a trayectos terrestres que podían superar los 45 minutos.
El sistema fue diseñado para movilizar hasta 40,000 pasajeros diarios y se presenta como una conexión aérea masiva entre dos ciudades con alto flujo de personas.

Venezuela: Metrocable de Caracas
En Caracas, el Metrocable se desarrolló como complemento del Metro de Caracas. Sus líneas fueron pensadas para conectar barrios ubicados en zonas de ladera con estaciones del sistema principal.
El modelo venezolano se inspiró en experiencias como la de Medellín y buscó acercar servicios a comunidades con difícil acceso. Algunas estaciones también fueron diseñadas con espacios sociales, como bibliotecas o áreas comunitarias.
De acuerdo con la información disponible, algunas líneas han enfrentado limitaciones operativas o necesidades de mantenimiento en años recientes.

República Dominicana: teleféricos urbanos en el Caribe
República Dominicana fue uno de los primeros países del Caribe en desarrollar un sistema urbano de transporte por cable. El Teleférico de Santo Domingo cuenta con dos líneas principales y más de 9 kilómetros en total.
Este sistema conecta zonas densamente pobladas de la capital dominicana y funciona como complemento de otros modos de transporte. También se suma el Teleférico de Santiago de los Caballeros, inaugurado más recientemente.
Estos proyectos reflejan cómo el transporte por cable ha ganado espacio en ciudades donde se buscan alternativas para reducir tiempos de viaje y mejorar el acceso a zonas urbanas complejas.

Guatemala: AeroMetro en construcción
Guatemala también avanza con su proyecto AeroMetro. La primera fase conectará Plaza España con El Trébol, mientras una segunda línea continuará hacia Mixco.
Según información recopilada sobre el proyecto, la Estación 4, ubicada en El Trébol, será un punto estratégico porque funcionará como centro de conexión entre dos líneas. La Municipalidad de Guatemala proyectó que esa estación podría estar transformada en unos 90 días, según una actualización reciente.
El sistema está diseñado para conectar la ciudad de Guatemala con Mixco mediante transporte por cable eléctrico, con estaciones distribuidas a lo largo de ambas líneas.
Brasil y Chile: otros modelos en la región
Brasil también ha tenido experiencias con teleféricos urbanos, como el Teleférico do Alemão y el da Providência, en Río de Janeiro. Estos sistemas fueron enfocados en comunidades y favelas, aunque han enfrentado periodos de cierre o funcionamiento limitado.
Chile, por su parte, avanza con el Teleférico Bicentenario en Santiago, un proyecto que se encuentra en construcción y que busca convertirse en un nuevo sistema de transporte público urbano.
El Salvador entra a una tendencia regional
El aerocable salvadoreño se construye en un contexto donde varias ciudades latinoamericanas ya han usado este tipo de sistemas para conectar zonas con dificultades de movilidad.
Su primera línea tendrá cuatro estaciones: Zacamil, Universidad de El Salvador, Centro de Gobierno y Centro Histórico. El sistema contempla 23 torres, 153 cabinas y un recorrido de 3.55 kilómetros.
La promesa principal es reducir tiempos de traslado y ofrecer una alternativa distinta para miles de personas que se movilizan entre Mejicanos y San Salvador. La experiencia regional muestra que estos sistemas funcionan mejor cuando se integran con otros medios de transporte y responden a necesidades reales de movilidad diaria.
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