
Artesanos de Yucuaiquín preparan palmas tradicionales para el Domingo de Ramos en San Salvador
Decenas de artesanos de Yucuaiquín trabajan desde la madrugada en la elaboración de palmas y adornos tradicionales para el Domingo de Ramos en la Parroquia El Calvario de San Salvador.
Con la llegada de la Semana Santa, la Parroquia El Calvario en San Salvador se convierte en un epicentro de fe y tradición, donde decenas de artesanos inician la preparación de las palmas que serán utilizadas durante la celebración del Domingo de Ramos.
Desde las primeras horas del miércoles, alrededor de 40 personas, en su mayoría familias provenientes de Yucuaiquín, La Unión, se instalaron en el parqueo de la parroquia para comenzar con la elaboración de los tradicionales ramitos. Algunos artesanos comenzaron su jornada desde la 1:00 a.m., con la meta de completar la producción en los días previos a la celebración.
En este espacio, los visitantes pueden encontrar una amplia variedad de productos elaborados manualmente, que incluyen palmas, cruces, flores y otros adornos típicos de la Semana Santa. Cada pieza refleja la dedicación y el trabajo minucioso de los artesanos, quienes emplean insumos preparados por ellos mismos, aplicando técnicas que se han transmitido de generación en generación.
La elaboración de estos arreglos requiere de gran destreza y paciencia. Muchos de los ramitos llevan añadidos elementos adicionales que enriquecen su valor simbólico y estético, manteniendo viva una tradición que forma parte integral de la identidad cultural y religiosa del país.
Entre los artesanos destaca Elena Amaya, quien ha dedicado gran parte de sus 56 años a este oficio. Ella comenta que “este es un trabajo que llevamos en la sangre”, reflejando el arraigo que esta labor tiene en su familia y comunidad. La experiencia de Amaya se suma a la de otros veteranos artesanos como Gloria Flores, de 80 años, quien comenzó en la elaboración de palmas desde los 15 años.
Para muchos de estos artesanos, la temporada de Semana Santa no solo es un momento de expresión religiosa, sino también una fuente importante de ingresos. Los precios de los ramitos son accesibles, comenzando desde un dólar, lo que facilita que fieles de distintas zonas del país puedan adquirirlos para sus celebraciones.
Otra artesana que forma parte de esta tradición es Dolores Sánchez, de 65 años, quien aprendió a elaborar palmitos desde los ocho años. Cada Semana Santa, regresa a San Salvador para continuar con esta labor que conecta a generaciones y fortalece las raíces culturales.
Además de los artesanos provenientes de Yucuaiquín, se espera la llegada de comerciantes de otras localidades reconocidas por su trabajo artesanal, como La Palma y Panchimalco. Estos lugares también contribuyen a enriquecer la variedad y calidad de los productos que se ofrecen durante esta temporada.
La preparación de las palmas en la Parroquia El Calvario marca el inicio de una de las celebraciones religiosas más importantes en El Salvador, donde la devoción popular se entrelaza con el arte artesanal para mantener vivas las tradiciones nacionales. Esta actividad no solo refleja la espiritualidad de los salvadoreños, sino que también promueve la preservación de técnicas artesanales ancestrales y el impulso económico en comunidades rurales.
En síntesis, la labor de estos artesanos es un testimonio vivo de la riqueza cultural salvadoreña durante la Semana Santa, que atrae tanto a feligreses como a turistas interesados en la autenticidad y profundidad de las expresiones religiosas y artísticas del país.
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