Así era ir a CONSUMA en las Fiestas Agostinas de los 90 y 2000
Hubo una época en la que las vacaciones agostinas en San Salvador parecían tener una cita obligatoria: la Feria CONSUMA. Desde 1988 hasta 2019, el Centro Internacional de Ferias y Convenciones (CIFCO) recibía a cientos de miles de visitantes que buscab...
Hubo una época en la que las vacaciones agostinas en San Salvador parecían tener una cita obligatoria: la Feria CONSUMA. Desde 1988 hasta 2019, el Centro Internacional de Ferias y Convenciones (CIFCO) recibía a cientos de miles de visitantes que buscaban diversión, espectáculos, gastronomía y un ambiente familiar que se convirtió en tradición para varias generaciones.
Cada año, del 1 al 6 de agosto, el recinto se transformaba por completo. Los pabellones y parqueos de CIFCO daban paso a una ciudad de entretenimiento donde convivían empresarios, artesanos, restaurantes, emprendedores y las esperadas "ruedas", como popularmente se conoce en El Salvador a los juegos mecánicos.
Las fotografías del archivo de elsalvador.com muestran pasillos completamente llenos, largas filas para subir a las atracciones y familias enteras recorriendo la feria en busca de alguna novedad o de un recuerdo para llevar a casa a finales de los noventas e inicio de los dosmil.

Las "ruedas" en CONSUMA, el corazón de la feria
Entre los juegos mecánicos destacaban el tagadá, los carros chocones, el Gusanito, la Chicago, el Tornado, el Martillo, el Disko, los carruseles y la montaña rusa, que durante años fueron parte de la experiencia de quienes visitaban la feria.

Con el paso de los años también se incorporaron nuevas atracciones. En la edición de 2004, por ejemplo, Playland Park instaló juegos acuáticos que ampliaron la oferta de entretenimiento para quienes buscaban una experiencia diferente durante las vacaciones.

Compras y gastronomía en un solo recorrido
Pero CONSUMA no era únicamente una feria de diversiones. También era una de las vitrinas comerciales más importantes del país.
En la edición de 2002 participaron alrededor de 325 expositores nacionales y extranjeros, mientras que en otros años la cifra llegó a unos 350 empresarios y artesanos distribuidos en más de 15 mil metros cuadrados de exhibición.
Los visitantes encontraban desde electrodomésticos y muebles hasta artesanías, ropa, calzado y productos elaborados por pequeños emprendedores. Otro destino era la zona gastronómica. Allí era imposible resistirse a un elote loco, unas papas fritas, un plato de comida típica o los tradicionales churros españoles.

Noches de conciertos y espectáculos
Cuando caía la tarde, el ambiente cambiaba, pero la feria seguía llena. Los escenarios comenzaban a recibir agrupaciones nacionales, orquestas, cantantes, grupos de baile y espectáculos folclóricos que mantenían entretenidos a los asistentes hasta la noche.
Las cachiporras, los desfiles y las presentaciones culturales complementaban una agenda pensada para que cada integrante de la familia encontrara una actividad de su interés.
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