Ataque israelí en Líbano deja más de 360 muertos en 10 minutos de bombardeos

Ataque israelí en Líbano deja más de 360 muertos en 10 minutos de bombardeos

En solo 10 minutos, Israel atacó más de 100 objetivos en Líbano, principalmente en Beirut y el sur, causando 361 muertos y más de 1,000 heridos, con un alto impacto civil.

7 mayo 2026
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El pasado 8 de abril, el vecindario de Hay el Sellom, ubicado en los suburbios del sur de Beirut, Líbano, sufrió uno de los ataques más devastadores en la reciente escalada bélica entre Israel y Hezbolá. En apenas 10 minutos, las fuerzas israelíes lanzaron más de 100 bombas que impactaron simultáneamente a lo largo del territorio libanés, dejando un saldo trágico de al menos 361 muertos y más de 1,000 heridos, según datos oficiales del Ministerio de Salud del país levantino.

Hay el Sellom, que hasta ese momento había permanecido en relativa calma pese a los ataques previos en otros sectores del sur de Beirut, quedó irreconocible. Las casas que antes formaban una comunidad densamente poblada fueron reducidas a escombros, con estructuras derrumbadas, metal retorcido y cables expuestos. Las calles estrechas y congestionadas dificultaron los esfuerzos de rescate y amplificaron la tragedia.

El ataque más mortífero en la guerra actual

La ofensiva comenzó a las 14:15 hora local y se extendió durante 10 minutos con una precisión y rapidez que causaron una destrucción sin precedentes en esta fase del conflicto. Los objetivos señalados por las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) incluyeron centros de comando y sitios militares asociados a Hezbolá, organización miliciana y política respaldada por Irán, con fuerte presencia en el sur de Beirut y otras regiones de Líbano.

No obstante, la magnitud de las bajas civiles fue alarmante. En Hay el Sellom, el Ministerio de Salud confirmó que más de 80 personas murieron, entre ellas al menos 15 niños. En otras zonas, como el centro de Beirut y la ciudad sureña de Sidón, también se reportaron ataques simultáneos con víctimas civiles.

Testimonios de la devastación

Mohammed, residente de Hay el Sellom, relató la pérdida de su hogar y de su hijo durante el bombardeo. "Esta es la segunda casa que he perdido", expresó, recordando que en el conflicto anterior de 2024 ya había sufrido daños en su vivienda. "Desearía que sólo fuera eso, pero la pérdida de mi hijo es irreparable. Estos ladrillos se pueden reconstruir, pero nada me devolverá a mi hijo".

Mohammed insistió en que el edificio donde vivían no albergaba combatientes de Hezbolá, y que su familia permaneció en el lugar porque no tenían otro refugio. Su testimonio refleja la incertidumbre y el sentimiento de abandono que experimentan muchos civiles atrapados en zonas de conflicto, donde las advertencias de evacuación son reiteradas pero la opción de partir es limitada.

En el centro de Beirut, en el vecindario Corniche al Mazraa, la ofensiva también causó víctimas civiles. Cámaras de seguridad registraron el momento en que dos bombas impactaron un depósito de una compañía de confección, provocando una explosión que afectó los edificios circundantes. Allí murieron al menos 16 personas, incluyendo a Noha, una entrenadora física que se encontraba impartiendo una clase en un edificio cercano.

Contexto regional y reacción internacional

El contexto del ataque se enmarca dentro de una escalada regional que inició el 2 de marzo, cuando Hezbolá lanzó cohetes contra Israel como respuesta a acciones militares de Estados Unidos e Israel contra Irán. Israel respondió con incursiones en el sur de Líbano, intentando desmantelar la estructura militar del grupo miliciano.

El 8 de abril, horas antes de este ataque masivo, se anunció un cese al fuego temporal entre Estados Unidos e Irán, buscando una pausa en el conflicto regional. Sin embargo, Israel aclaró que este acuerdo no incluía a Líbano, y poco después se desencadenó la operación militar denominada "Oscuridad Eterna" por Tel Aviv.

El gobierno libanés calificó este episodio como uno de los más mortíferos en décadas, con gran impacto en la población civil. Las Fuerzas de Defensa de Israel afirmaron haber atacado a 250 operativos de Hezbolá en distintos puntos del país, aunque no proporcionaron un listado detallado ni confirmaron objetivos específicos en algunos de los lugares afectados. Por su parte, el Ministerio de Salud de Líbano disputó esta cifra, señalando que la mayoría de las víctimas eran civiles.

Acusaciones y negaciones

Israel sostiene que Hezbolá utiliza a civiles libaneses como escudos humanos, ubicando sus operaciones dentro de zonas densamente pobladas. El grupo miliciano niega estas acusaciones y denuncia que Israel ataca deliberadamente objetivos civiles como táctica de presión. Este desacuerdo dificulta la posibilidad de establecer responsabilidades claras y aumenta la complejidad para la protección de la población.

Consecuencias humanitarias y sociales

Las imágenes satelitales y reportes de testigos en terreno evidencian la devastación causada en Hay el Sellom y otras localidades. Personas quedaron atrapadas bajo los escombros, pidiendo ayuda mientras los equipos de rescate luchaban contra el tiempo y las condiciones adversas. En algunos casos, relatos conmovedores emergieron, como el de Ghassan Jawad, quien fue rescatado gracias a que su gata logró hacer un pequeño hueco para que pudiera respirar.

Las pérdidas humanas incluyen a civiles inocentes, mujeres, niños y ancianos. En Sidón, por ejemplo, dos jóvenes hermanas murieron al ser alcanzadas mientras asistían a oraciones en una mezquita afiliada a Hezbolá. El clérigo local y un alto funcionario del grupo también fallecieron, aunque la mayoría de las víctimas no tenían relación directa con actividades militares.

Implicaciones para El Salvador y la comunidad internacional

Aunque El Salvador se encuentra geográficamente distante de este conflicto, el impacto de la guerra en Medio Oriente tiene repercusiones en la estabilidad global y en las comunidades migrantes que residen en diferentes países. La escalada bélica afecta la seguridad internacional y obliga a los gobiernos a evaluar sus posiciones diplomáticas y humanitarias.

El análisis de esta ofensiva revela la complejidad de los conflictos contemporáneos donde la línea entre objetivos militares y civiles se vuelve difusa, aumentando el riesgo para la población. La comunidad internacional enfrenta el reto de promover soluciones que prioricen la protección de los derechos humanos y una resolución pacífica.

Conclusión

El ataque simultáneo de Israel en Líbano el 8 de abril dejó una marca indeleble en la historia reciente del país levantino. Más de 360 personas perdieron la vida, miles resultaron heridas y numerosas comunidades quedaron destruidas en cuestión de minutos. Este episodio pone en evidencia la urgente necesidad de mecanismos efectivos para proteger a los civiles en zonas de conflicto y avanzar hacia un diálogo que reduzca las tensiones y evite más tragedias.

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