
Avanza construcción del Metrocable en San Salvador entre desalojos y preocupación vecinal
La construcción de la línea de Metrocable entre San Salvador y Mejicanos avanza con desalojos en Comunidad Asunción y preocupación por vibraciones en Zacamil, donde vecinos temen daños estructurales y falta de información.
La construcción de la nueva línea de Metrocable que conectará San Salvador con Mejicanos avanza bajo un contexto marcado por desalojos en la Comunidad Asunción y creciente preocupación entre habitantes de la colonia Zacamil. Este proyecto, impulsado por el Gobierno salvadoreño como parte de la estrategia para mejorar la movilidad urbana, ha generado incertidumbre y malestar en sectores afectados por demoliciones y posibles impactos en su entorno residencial.
Desalojos y reubicaciones en Comunidad Asunción
En la Comunidad Asunción, ubicada sobre la Alameda Juan Pablo II, frente al Hospital General del Instituto Salvadoreño del Seguro Social (ISSS) y contigua al Sistema de Emergencias Médicas (SEM),se han iniciado las demoliciones de aproximadamente ocho inmuebles, entre viviendas y pequeños negocios familiares. El terreno donde se ejecutan estas acciones es estatal, sin embargo, muchas familias han habitado la zona durante más de veinte años, desarrollando actividades comerciales informales y estableciendo sus hogares con esfuerzo propio.
Las autoridades informaron a los residentes que serán reubicados en el proyecto habitacional Los Cocodrilos, ubicado en Ciudad Delgado, ofreciendo un subsidio mensual de $300 durante un año para el alquiler de viviendas mientras se construyen los apartamentos asignados. Sin embargo, este apoyo ha resultado insuficiente para cubrir los costos de arrendamiento en la zona, lo que complica la búsqueda de hogares adecuados para las familias afectadas.
Además del costo del alquiler, los residentes enfrentan gastos adicionales de mudanza que superan los $250, cifra significativa en un contexto donde la mayoría depende del comercio informal para subsistir. Algunos negocios, como comedores y tiendas de alimentos, han cesado operaciones debido al cierre del acceso comunitario por los trabajos preliminares.
Otra preocupación manifestada es la condición y tamaño de los apartamentos ofrecidos para la reubicación. Habitantes que visitaron las viviendas en construcción describen espacios reducidos, con dos habitaciones y una sala que también funcionará como comedor, limitaciones que dificultan mantener actividades económicas y la tenencia de animales domésticos o de crianza.
“Fuimos a conocer donde nos construirán nuestra vivienda, es un apartamento bien pequeño. No nos gusta, pero ni modo; qué vamos a hacer”, expresó una de las afectadas que prefirió permanecer en anonimato.
A pesar del descontento, algunos residentes reconocen la necesidad de aceptar las decisiones gubernamentales por el desarrollo del país, aunque lamentan la pérdida del esfuerzo de toda una vida al abandonar sus hogares históricos.
Adicionalmente, adultos mayores y personas con enfermedades crónicas advierten que el traslado a zonas más alejadas incrementará los costos de transporte y dificultará el acceso a servicios de salud y empleo, generando un impacto negativo en su calidad de vida.
Preocupación por vibraciones y afectaciones en Zacamil
En la colonia Zacamil, en Mejicanos, donde las obras comenzaron oficialmente el 16 de febrero, la preocupación de los residentes ha ido en aumento debido a las excavaciones para instalar las zapatas que sostendrán las torres del sistema Metrocable. Estas estructuras alcanzan profundidades de hasta 30 metros y se están construyendo en puntos estratégicos como la zona conocida como Los 20, además de frente al Hospital General del ISSS.
Un funcionario del Ministerio de Obras Públicas (MOP),que prefirió mantener el anonimato, informó que el proyecto tendrá una duración aproximada de 18 meses y contará con cuatro puntos principales de abordaje: iniciará cerca de la fábrica Melher en Mejicanos, continuará por la Universidad de El Salvador, el Centro de Gobierno y concluirá en el sector del Hospital Primero de Mayo en San Salvador. La instalación de cabinas y cableado será realizada por una empresa francesa, cuyo nombre no fue revelado.
Habitantes de edificios multifamiliares reportan que las excavaciones han provocado vibraciones considerables generadas por maquinaria pesada, situación que genera alarma dado el estado de antigüedad y posible debilitamiento estructural de las construcciones.
“No es lo mismo construir en un área deshabitada que en un lugar poblado lleno de edificios antiguos. Desde el edificio 12 hasta el 26 nos veremos afectados. Ya cortaron la luz y el agua un día, y no sabemos qué otras afectaciones tendremos”, declaró un residente bajo condición de anonimato.
Los vecinos también expresan su preocupación por la posible agravación de daños estructurales debido a las lluvias y las obras en curso, además de lamentar la reducción de áreas verdes y espacios de estacionamiento que formaban parte del entorno residencial, lo que impacta la calidad de vida de la comunidad.
Falta de información y diálogo con las comunidades
Aunque reconocen el potencial del Metrocable para mejorar la movilidad urbana en el Área Metropolitana de San Salvador, los habitantes de la Comunidad Asunción y Zacamil coinciden en señalar la falta de comunicación clara y transparente por parte de las autoridades. La ausencia de información oficial sobre los impactos, planes de contingencia y posibles desalojos mantiene a las comunidades en un estado de incertidumbre y tensión.
Por ahora, el avance de las obras se desarrolla entre demoliciones, excavaciones y movimientos de maquinaria pesada, mientras cientos de familias aguardan definiciones claras sobre su futuro habitacional y la seguridad estructural de sus viviendas.
Este escenario plantea un desafío para las autoridades, que deben equilibrar la implementación de proyectos de infraestructura que mejoren la conectividad y el desarrollo urbano con la garantía de derechos y el bienestar de las comunidades afectadas, respetando su historia, entorno y condiciones socioeconómicas.
El equipo editorial de El Oficial continuará dando seguimiento a esta obra estratégica y a las repercusiones sociales que genera en el Área Metropolitana de San Salvador.
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