“Cali” Cañadas señala falta de disciplina y compromiso en la selección salvadoreña
ENTREVISTA | La Selección Nacional es un equipo que remonta muy poco, o casi nunca, pero ¿por qué? Carlos "Cali" Cañadas, exportero, respondió a elsalvador.com
Consultado por elsalvador.com sobre las dificultades de la Selección de El Salvador para remontar resultados adversos, "Cali" Cañadas dirigió su análisis hacia el comportamiento del futbolista. Su planteamiento parte de una exigencia: asumir el profesionalismo dentro y fuera de la cancha, con conciencia de lo que significa representar al país.
“Aquí puede venir el mejor técnico del mundo, pero mientras el futbolista salvadoreño no sea disciplinado, ordenado y responsable, cualquier técnico, por muy destacado que sea, va a venir a naufragar acá”, sostuvo.
El exguardameta aclaró que su posición no pretende eximir de responsabilidad a Hernán Darío “Bolillo” Gómez ni a quienes lo precedieron. Sin embargo, considera que concentrar todas las críticas en el banquillo deja fuera una parte fundamental del problema.
“No estoy defendiendo al ‘Bolillo’ Gómez, ni voy a defender al que venga ni a los otros que de alguna manera fracasaron. Pero si el futbolista no se disciplina, si no es profesional, nunca vamos a lograr nada”, expresó.
"Cali" Cañadas incluso cuestionó que el equipo reciba el nombre de Selecta. Para él, esa denominación debería corresponder a un conjunto que demuestre una condición sobresaliente, algo que considera distante de la situación actual.
“Para mí le queda muy grande el nombre de Selecta”, afirmó. Al explicar su postura, señaló que entiende ese término como algo “grandioso” y “portentoso”, cualidades que, a su juicio, la selección todavía debe demostrar.
Alimentación, distracciones y responsabilidad fuera de la cancha
Cañadas apoyó sus críticas en situaciones que asegura haber observado durante los 15 años que trabajó con selecciones nacionales. Entre sus recuerdos mencionó conductas relacionadas con la alimentación durante las concentraciones.
Según relató, después de la cena había jugadores que conseguían comida a altas horas de la noche. Algunos salían a escondidas para comprarla y otros recurrían a personas del personal de apoyo para que se la llevaran.

“Estábamos concentrados en el albergue, cenábamos y, a eso de las diez u once de la noche, venían algunos con pizzas que habían salido a comprar a escondidas, o traían otro tipo de comida”, recordó.
También aseguró que, en otras ocasiones, los alimentos ingresaban por las ventanas. Para el expreparador de porteros, esos episodios reflejaban una falta de compromiso con las obligaciones de un deportista profesional.
"Cali" Cañadas no identificó a los futbolistas involucrados ni precisó a qué procesos correspondían esas situaciones. Añadió que conoció otros episodios que prefirió no detallar por los códigos que mantiene respecto a su paso por las selecciones.
Su crítica también alcanzó las prioridades personales de algunos jugadores. A su juicio, el futbolista debe comprender que su carrera sostiene a su familia y exige cuidados que no terminan cuando concluye un entrenamiento o un partido.
“El futbolista tiene que concientizarse de que de eso vive, de que eso que gana es para su familia. No puede pensar solamente en él y en su satisfacción personal”, manifestó.
En ese sentido, cuestionó que algunos busquen salir a beber después de los encuentros. Para Cañadas, ese comportamiento entra en contradicción con la responsabilidad de llevar la bandera salvadoreña y responder por el equipo nacional.
El exguardameta también expresó su inconformidad con lo que considera una atención excesiva a la apariencia y a las posesiones materiales. Mencionó los tatuajes, los cambios de color de cabello y los vehículos como ejemplos de intereses que, según su opinión, pueden desplazar las prioridades deportivas.
“Se preocupan más por ver quién tiene más tatuajes, quién se pinta mejor el pelo o quién tiene el mejor carrito”, cuestionó al explicar su percepción sobre la falta de enfoque profesional.
Otra de las situaciones que dijo haber observado fue el uso del teléfono durante el descanso de los partidos. Según su relato, algunos jugadores llegaban al camerino y revisaban llamadas o mensajes antes de concentrarse en lo que estaba ocurriendo en la cancha.
“Termina el primer tiempo, van al camerino y lo primero es el teléfono celular, a ver si les han hablado o les han dejado mensajes, en vez de estar concentrados”, afirmó.
Cañadas sostuvo que habla desde experiencias que presenció durante su trabajo. Para él, mientras esas conductas no cambien, será difícil que la selección desarrolle la respuesta colectiva necesaria para superar momentos adversos.

El entrenador responde por resultados, pero los jugadores también
En su análisis, Cañadas recordó que el técnico termina siendo el principal señalado cuando los resultados no llegan. Considera que esa dinámica facilita los cambios de entrenador sin garantizar que se corrijan las conductas del plantel.
“Al final es más fácil echar a uno, en este caso al entrenador, que a 22 o a 25. Desgraciadamente, el entrenador vive de los resultados”, señaló.
También planteó que los jugadores deben mostrar disposición para cumplir funciones distintas a las habituales. A su entender, un profesional de campo tiene que colaborar con las necesidades del equipo y adaptarse a las instrucciones que recibe.
Cañadas distinguió esa exigencia de un cambio hacia la portería, por tratarse de una posición especializada. Su ejemplo fue el de un defensor central al que se le pide ayudar por el costado derecho y que responde con incomodidad porque no es su ubicación acostumbrada.
“Ya van incómodos, hasta molestos: ‘Si yo nunca he jugado en ese puesto’. Como si eso los demeritara”, comentó. Para él, esa reacción representa otro aspecto que debe cambiar en la actitud de los futbolistas.
El expreparador de porteros insistió en que, durante el encuentro, son los jugadores quienes ejecutan las decisiones. Incluso señaló que, dependiendo del problema, también puede existir responsabilidad en la preparación física y no únicamente en el planteamiento del entrenador.
“A la hora de las horas, el entrenador no juega”, remarcó. Bajo esa idea, sostuvo que conocer un sistema no basta si quienes están en el campo no responden a sus exigencias.
Sobre Gómez, Cañadas reconoció su experiencia mundialista como una muestra de capacidad profesional. No obstante, también le atribuyó la responsabilidad de evaluar las condiciones del fútbol salvadoreño antes de aceptar el cargo.
Para explicarlo utilizó la comparación de un ingeniero contratado para levantar un edificio. Aunque tenga una formación sobresaliente, dijo, encontrará dificultades si recibe materiales de baja calidad; pero también deberá responder por haber aceptado trabajar en esas condiciones.
Según Cañadas, un entrenador debe conocer el contexto del país, observar partidos y determinar si cuenta con las condiciones para desarrollar su proyecto. Desde esa perspectiva, considera que Gómez también debió hacer esa evaluación.
El exguardameta opinó, además, que la Selección tenía posibilidades de superar la última eliminatoria mundialista y recordó el inicio ante Guatemala como un momento favorable. En su valoración, el equipo no logró mantener ese impulso y posteriormente dejó de responder.
También cuestionó las dificultades frente a selecciones caribeñas que considera de menor peso futbolístico. Para él, esos partidos forman parte de las señales de que el problema requiere una revisión más profunda del compromiso individual y colectivo.
“El futbolista tiene que saber qué está defendiendo. Que no piense solamente en él, individualmente, sino que piense que tiene a sus espaldas a una familia y a un país”, concluyó.
Carlos "Cali" Cañadas fue portero de la Universidad de El Salvador, Huracán, Juventud Olímpica, Atlético Marte, Chalatenango, Independiente, Cojutepeque y Vendaval. Fue también entrenador de porteros en Selecciones Nacionales menores por más de una década.
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