Cobertura y propaganda: cómo los medios estatales iraníes presentan la guerra con EE. UU. e Israel

Cobertura y propaganda: cómo los medios estatales iraníes presentan la guerra con EE. UU. e Israel

Los medios estatales iraníes presentan la guerra con EE. UU. e Israel mediante censura, propaganda y mezclas de hechos y desinformación para controlar la narrativa nacional.

18 marzo 2026
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Desde el inicio del reciente conflicto entre Irán, Estados Unidos e Israel, los medios estatales iraníes han adoptado una estrategia comunicacional que combina censura, propaganda y desinformación para moldear la percepción pública dentro del país. En un contexto donde el acceso a información independiente es limitado, la población iraní recibe una versión oficial cuidadosamente construida que busca mantener la lealtad al régimen y justificar las acciones bélicas del Estado.

Silencio inicial y control de la narrativa

Los primeros indicios del conflicto se difundieron inicialmente a través de medios extranjeros, fuera del alcance de la mayoría de los iraníes debido a las restricciones informativas y los cortes de internet en el país. El 28 de febrero, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, afirmó que el líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, había fallecido en un ataque conjunto entre Estados Unidos e Israel. Sin embargo, la televisión estatal iraní guardó un silencio absoluto ante estas afirmaciones, y ningún funcionario gubernamental confirmó ni desmintió la información.

En uno de los canales estatales, un presentador instó a la audiencia a confiar en la información oficial y desestimó los reportes como rumores infundados que pronto serían esclarecidos. No fue sino hasta la mañana siguiente que los medios estatales iraníes informaron sobre la supuesta muerte de Jamenei, horas después que el presidente estadounidense anunciara públicamente el hecho en redes sociales.

Medios estatales: entre hechos, ficción y propaganda

Durante la primera semana de cobertura, los medios estatales se enfocaron en destacar el sufrimiento de la población civil iraní y en promover llamados a represalias contra sus «enemigos». La cobertura evitó profundizar en los daños a instalaciones militares o gubernamentales por parte de Israel y Estados Unidos. Según fuentes oficiales, el conflicto ha causado la muerte de más de 1,200 personas en Irán y se ha extendido a países vecinos como Líbano y estados árabes del Golfo.

La censura y la restricción de canales independientes, junto con bloqueos de internet, mantienen a la población iraní prácticamente aislada del mundo exterior, dificultando el acceso a información verificada.

Acceso restringido a información independiente

Desde la instauración de la República Islámica en 1979, Irán ha mantenido uno de los regímenes más estrictos en materia de libertad de prensa. Los medios de comunicación operan bajo fuertes restricciones y la mayoría de plataformas internacionales en persa, incluyendo servicios informativos occidentales, tienen prohibido informar desde territorio iraní.

El régimen utiliza principalmente televisión y radio estatales, complementados con sitios web y redes sociales como Instagram, Telegram y X. Sin embargo, el acceso a estas plataformas desde Irán suele requerir el uso de redes privadas virtuales (VPN) debido a bloqueos gubernamentales.

Exageración y distorsión de cifras militares

Los medios oficiales iraníes han reportado cifras infladas sobre bajas enemigas para reforzar la narrativa de fortaleza militar. Por ejemplo, la agencia semioficial Tasnim, vinculada al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI),afirmó que 650 soldados estadounidenses murieron en los primeros dos días del conflicto, cifra que fue replicada en medios internacionales de varios países.

En contraste, el Pentágono confirmó solo seis muertos inicialmente y posteriormente anunció siete fallecimientos adicionales, evidenciando una diferencia significativa con las cifras propagadas por Irán.

Uso de tecnologías emergentes para propaganda

Las nuevas tecnologías, como la inteligencia artificial (IA),también han sido empleadas por los medios estatales iraníes para difundir contenidos que refuerzan su narrativa propagandística. Un caso reciente involucró la difusión de un video falso que mostraba un rascacielos en llamas en Bahréin tras un supuesto ataque iraní, el cual fue posteriormente desmentido por análisis detallados que identificaron irregularidades propias de imágenes generadas por IA.

Este tipo de contenido, conocido como deepfakes, no es exclusivo de Irán, pero su uso reiterado por parte de sus medios estatales señala una estrategia deliberada para influir en la opinión pública. De forma paralela, otros actores internacionales, incluyendo líderes y gobiernos, también han empleado imágenes generadas por IA con fines propagandísticos o de posicionamiento público.

Mistura de verdades y desinformación

El régimen iraní combina información verídica con desinformación, lo que genera un escenario complejo para evaluar la veracidad de las noticias. Por ejemplo, cuando informaron sobre la muerte de más de 160 niños y personal docente en un ataque a una escuela, la imagen aérea acompañante fue cuestionada por opositores como generada artificialmente. Sin embargo, la verificación geográfica confirmó la autenticidad de la fotografía y la coincidencia con tumbas recién cavadas en un cementerio cercano.

Este enfoque dual refleja una estrategia donde la documentación de bajas civiles puede servir tanto a la propaganda como a la construcción de una narrativa bélica que legitima las acciones del Estado. En este contexto, expertos sugieren mantener un sano escepticismo al analizar la información proveniente de medios estatales iraníes.

Contexto y retos para la población iraní

La población iraní enfrenta un panorama informativo restringido y manipulado en medio de un conflicto que ha generado inestabilidad regional y numerosas víctimas. La combinación de censura, bloqueo de canales independientes, manipulación mediática y uso de tecnología avanzada para propaganda dificulta el acceso a una visión completa y verificada de los acontecimientos.

Este control informativo también tiene impactos en la percepción pública y en la legitimidad del régimen en tiempos de crisis, donde la gestión de la narrativa se vuelve una herramienta clave para mantener el apoyo interno y proyectar fortaleza hacia el exterior.

Conclusión

La guerra entre Irán, Estados Unidos e Israel no solo se libra en el terreno militar, sino también en el ámbito informativo. Los medios estatales iraníes actúan como un instrumento fundamental del régimen para construir y controlar una narrativa oficial que mezcla hechos, propaganda y desinformación, en un contexto de restricciones severas a la libertad de prensa y el acceso a información independiente.

Este escenario plantea desafíos significativos para la sociedad iraní y la comunidad internacional en cuanto a la transparencia y veracidad de la información disponible sobre el conflicto, subrayando la importancia de un análisis crítico y la búsqueda de fuentes confiables.

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