“Como si hubiera sido ayer”, arte salvadoreño se expone en un café capitalino

“Como si hubiera sido ayer”, arte salvadoreño se expone en un café capitalino

Los recuerdos de infancia, las personas que marcaron una etapa y esos momentos cotidianos que parecen pequeños hasta que pasan los años son el punto de partida de “Como si hubiera sido ayer”, una exposición de la artista salvadoreña Adriana Afane. Pero...

24 septiembre 2026
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Los recuerdos de infancia, las personas que marcaron una etapa y esos momentos cotidianos que parecen pequeños hasta que pasan los años son el punto de partida de “Como si hubiera sido ayer”, una exposición de la artista salvadoreña Adriana Afane.

Pero las pinturas son solamente una parte de la experiencia. Junto a ellas aparecen pequeñas historias en palabras Alfonso Simán, escritor y creativo publicitario que amplían el juego entre lo que recuerda la artista y lo que puede imaginar quien observa cada pieza.

La nostalgia fue el punto de partida. Para Afane, el tema comenzó a tomar fuerza durante los últimos dos años, un período marcado por cambios personales, dejar un país que ama, alejarse de personas cercanas y regresar a lugares vinculados con su pasado. A esto se sumó una experiencia que la hizo volver a mirar su propia infancia: ver crecer a su hija.

Obra "Carcajadas" junto al escrito que lo acompaña en la exposición. Cortesía/Adriana Afane

Fue entonces cuando comenzó a observar la manera en que aparecían sus recuerdos. “Empecé a notar que mis recuerdos no regresaban necesariamente como imágenes concretas, sino como colores, sensaciones y emociones”, cuenta. Esa idea terminó llevándola a explorar no solamente qué recuerda, sino cómo se siente al hacerlo.

Entonces surgió la oportunidad de convertir esa idea en una exposición. Alfonso Simán y Yoli, propietaria de Carajo Coffee Shop, contactaron a Afane en mayo para desarrollar una propuesta artística en el espacio. A partir de ahí, la nostalgia comenzó a tomar forma en pinturas y cuentos creados en conjunto.

Adriana Afane durante la inauguración en Carajo Coffee Shop. Fotografía/ Cortesía Adriana Afane

En las pinturas aparecen rastros de la infancia, personas, lugares y momentos cotidianos de distintas etapas de su vida, aunque ninguno pretende ser una reproducción exacta del pasado. Son experiencias personales que, considera, pueden encontrar puntos en común con los recuerdos de otras personas.

Afane resume el corazón de “Como si hubiera sido ayer” en una frase: “Una exploración de cómo los recuerdos permanecen en nosotros no tanto como imágenes, sino como sentimientos”.

“Como si hubiera sido ayer” estará disponible en Carajo Coffee Shop hasta finales de septiembre y la entrada es gratuita, aunque ¿por que no probar un café?. Puede visitarse de lunes a sábado, de 9:30 a. m. a 7:00 p. m., y los domingos, de 2:00 p. m. a 7:00 p. m.

Además, este domingo 27 de septiembre el café también tendrá un espacio para pintar bowls, tazas, jarrones de cerámica, propuesta de Claudia Egan de Obra Mía Cerámica.

Diez obras construidas como "pequeñas cajas de recuerdos

La muestra reúne 10 pinturas en acrílico de 20 por 20 pulgadas, acompañadas por cuentos del escritor, guionista y creativo salvadoreño. Afane decidió trabajar con lienzos hechos a la medida y marcos de cuatro pulgadas de grosor para conseguir que las piezas se sintieran, según describe, como sus propias “cajitas de recuerdo”.

Marcos gruesos convierten las obras en “cajitas” que guardan recuerdos. Fotografía/ Cortesía Adriana Afane

El formato también significó un reto. La artista había trabajado anteriormente con piezas de grandes dimensiones, de hasta dos metros y esta vez decidió reducir las dimensiones, lo que la obligó a prestar mayor atención a los detalles.

Antes de definir la técnica hizo varias rondas de bocetos y experimentó con lápices de color, óleo, gouache y pasteles al óleo. Finalmente eligió la pintura acrílica para desarrollar tanto los elementos abstractos como los dibujos expresionistas que integran la serie.

La elección no fue únicamente técnica. “La intención era que los materiales y las técnicas funcionaran de la misma manera que funciona la memoria: por capas, fragmentos y sensaciones”, explica.

“Como si hubiera sido ayer” combina pintura y literatura en Carajo Coffee Shop

De una palabra nació un cuento y de un cuento, una pintura

“Me parece muy interesante darle palabras a cosas que no tienen palabras”, dice Simán, quien encontró en los cuentos una forma de acompañar el trabajo de otros artistas y, al mismo tiempo, explorar su propia creatividad.

En “Como si hubiera sido ayer” primero definieron la nostalgia como tema y escogieron palabras capaces de evocar ese sentimiento. A partir de ellas, el escrito escribió 10 bocetos de historias; Afane utilizó esos textos para desarrollar imágenes y posteriormente convertirlas en pinturas.

“Hubo piezas donde primero se escribió un cuento, luego se dibujó algo, y después se cambió el cuento para ajustarlo a la imagen”, recuerda Simán. Para él, ese intercambio permitió acercarse a la manera en que otra persona construye y transforma sus recuerdos.

Los cuentos de Alfonso Simán acompañan las obras expuestas en Carajo Coffee Shop. Fotografía/ Cortesía

Una pintura, distintos recuerdos

Leer los cuentos también hizo que Afane observara de otra manera las piezas que ella misma había creado. Las historias de Simán separaron las imágenes de la interpretación original de la artista y abrieron espacio para otras lecturas.

“Una misma imagen puede contener muchas historias y, una vez que la obra sale de mí, deja de pertenecer únicamente a mi recuerdo. Puede convertirse también en el recuerdo, la emoción o la imaginación de otra persona”, señala Afane.

Algo parecido ocurrió durante la inauguración. Una de las personas que recorrió la exposición se acercó a Afane y le dijo: “siento que soy yo y mi familia en una finca cuando era pequeño”. Para la artista, esa reacción resumió parte de lo que esperaba conseguir: que alguien pudiera encontrarse con sus propios recuerdos dentro de una imagen creada desde una experiencia ajena.

Simán siguió una lógica similar al escribir. Su intención no era explicar las pinturas ni establecer qué debía sentir quien las observara, sino construir relatos capaces de dialogar con ellas. “Hay sentimientos que son universales, porque la nostalgia nos pega a todos por igual”, explica.

La muestra puede visitarse gratuitamente hasta finales de septiembre en San Salvador. Fotografía/ Cortesía Adriana Afane

Una exposición que también puede encontrarse por casualidad

Presentar las obras dentro de una cafetería permite que el acercamiento sea diferente al de una sala de exposiciones tradicional. Una persona puede llegar únicamente por un café y terminar frente a una pintura, detenerse a leer su historia o continuar su camino.

Esa posibilidad atrajo a Afane, quien imaginó desde el principio un espacio donde las personas pudieran encontrarse con las obras sin necesidad de seguir un recorrido establecido. Para Simán, tampoco existe una manera correcta de acercarse a la muestra.

“Lo importante es la libertad de dejar que las personas sientan el arte como quieran. No somos quiénes para decidir cómo alguien siente algo, ni cómo se consume el arte”, afirma.

Las obras están a la venta. Al momento de la entrevista, cinco de las 10 piezas ya habían sido adquiridas. Los precios pueden consultarse en las etiquetas colocadas junto a cada obra, directamente en la cafetería o a través de Afane en su cuenta de Instagram @aafaneworks.

Para la artista, el cierre de la muestra tampoco significa abandonar el tema que dio origen a la colección. Quiere continuar explorando la nostalgia, probar otros medios y mantener las colaboraciones surgidas alrededor del proyecto. “Realmente creo que esto es solo el comienzo”, dice Afane.

Fuente original: elsalvador.com

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