Comunidades de Fe en Acción concluye operaciones en El Salvador tras recomendación eclesiástica

Comunidades de Fe en Acción concluye operaciones en El Salvador tras recomendación eclesiástica

La organización Comunidades de Fe en Acción (COFOA) anunció el cierre de sus operaciones en El Salvador, siguiendo una recomendación del Gobierno de la Iglesia Católica, en medio de un contexto de nuevas regulaciones y cierres de organizaciones civiles...

10 marzo 2026
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La organización Comunidades de Fe en Acción (COFOA) ha informado oficialmente que concluye sus labores en El Salvador, atendiendo a una recomendación emitida por el Gobierno de la Iglesia Católica. Esta decisión se enmarca en un contexto donde diversas organizaciones civiles y de derechos humanos han cerrado operaciones en el país en los últimos meses.

COFOA inició su trabajo en 2008 en la Catedral de Nuestra Señora de los Pobres en Zacatecoluca, departamento de La Paz. Su enfoque principal fue la organización comunitaria con el propósito de desarrollar soluciones a problemáticas locales tales como la construcción de puentes, mejoras en la infraestructura vial y la implementación de sistemas de agua potable. La organización colaboró estrechamente con instituciones nacionales y religiosas para la formación de líderes comunitarios, contribuyendo al fortalecimiento del tejido social en las zonas donde operó.

En un comunicado divulgado recientemente, COFOA indicó que, aunque concluye su etapa operativa como centro de servicio de la Diócesis de Zacatecoluca, el proceso de organización comunitaria no finaliza con su salida. La organización enfatizó que la recomendación del Gobierno de la Iglesia Católica motivó esta decisión, pero reafirmó el compromiso de que el trabajo comunitario continuará a través de diversas iniciativas locales.

Impacto y resultados de COFOA en El Salvador

Durante el año 2025, COFOA reportó la formación de cerca de 1,400 líderes comunitarios, quienes se organizaron en 128 comités de organización social. Estas estructuras permitieron avanzar en procesos de desarrollo y gestión comunitaria en múltiples municipios, especialmente en la región de La Paz.

Además, la organización destacó su participación en el proceso de legalización de lotificaciones, beneficiando a aproximadamente 350,000 familias que carecían de escrituras de propiedad. Este esfuerzo contribuyó a formalizar la tenencia de la tierra, un tema crucial para la estabilidad social y económica de muchas comunidades salvadoreñas.

Contexto nacional: cierre de organizaciones civiles

La decisión de COFOA ocurre en un momento marcado por importantes cambios en el marco legal que regula a las organizaciones de la sociedad civil en El Salvador. Desde la implementación de la Ley de Agentes Extranjeros (LAEX), varias entidades han optado por cerrar sus operaciones en el país. Esta ley establece, entre otras medidas, un impuesto del 30% sobre las donaciones provenientes del extranjero, lo que ha generado un impacto económico significativo para estas organizaciones.

Entre las entidades que han anunciado su disolución o retiro se encuentran la Agrupación Ciudadana por la Despenalización del Aborto, que recientemente informó que no se inscribirá en el Registro de Agentes Extranjeros (RAEX),así como otras organizaciones como Cristosal, la Fundación de Estudios para la Aplicación del Derecho (FESPAD), la Asociación de Periodistas de El Salvador (APES), la Fundación para el Desarrollo de las Ciencias Sociales (FUDECSO) y la Asociación Centro de Estudios Aplicados en Ecología y Sustentabilidad Ambiental (ECOS El Salvador).

Estos cierres representan un cambio sustancial en el ecosistema de la sociedad civil salvadoreña, afectando diversos ámbitos como los derechos humanos, la defensa ambiental, la promoción de la justicia social y el fortalecimiento de la transparencia y el periodismo independiente.

Implicaciones para la sociedad y la comunidad organizada

La salida de COFOA, junto con la de otras organizaciones, plantea interrogantes acerca del futuro del trabajo comunitario y la defensa de derechos en El Salvador. La organización ha señalado que, pese a su cierre formal, el proceso de organización social que impulsaron continuará de manera autónoma y desde las comunidades, evidenciando la importancia de la autogestión y el liderazgo local.

El cierre de estas organizaciones también pone en relieve los retos que enfrentan los grupos civiles para operar en un entorno regulatorio más estricto, lo que podría limitar la pluralidad y la participación ciudadana en asuntos públicos.

Recomendaciones y perspectivas

Para el desarrollo sostenible y la cohesión social en El Salvador, es fundamental que las autoridades y la sociedad civil busquen mecanismos de diálogo y colaboración que permitan preservar espacios para la participación comunitaria y la defensa de derechos. Asimismo, es necesario evaluar el impacto de la legislación vigente en la capacidad operativa de las organizaciones, asegurando que las regulaciones no obstaculicen la contribución positiva que estas entidades ofrecen al país.

En este contexto, el cierre de Comunidades de Fe en Acción representa un llamado a reflexionar sobre el equilibrio entre la regulación estatal y el fortalecimiento del tejido social, que históricamente han sido pilares para el desarrollo y la estabilidad en El Salvador.

El Oficial continuará monitoreando la evolución de este panorama y el impacto que tenga en las comunidades salvadoreñas y en la sociedad civil organizada.

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