Conflicto en el Golfo Pérsico eleva el precio del petróleo por ataques iraníes a infraestructuras y mercantes

Conflicto en el Golfo Pérsico eleva el precio del petróleo por ataques iraníes a infraestructuras y mercantes

Los ataques iraníes a infraestructuras energéticas y mercantes en el Golfo Pérsico han impulsado el precio del petróleo por encima de 100 dólares por barril, ante una escalada de combates con Estados Unidos e Israel.

12 marzo 2026
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Los recientes ataques perpetrados por Irán contra el tráfico marítimo y la infraestructura energética en el Golfo Pérsico han generado un nuevo repunte en el precio internacional del petróleo, que superó los 100 dólares por barril el pasado jueves. Este incremento se da en medio de una escalada bélica que involucra a Estados Unidos e Israel, sin señales claras de una pronta resolución del conflicto.

Desde el 28 de febrero, fecha en la que comenzaron los bombardeos que desencadenaron la confrontación actual, Irán ha perseguido un objetivo estratégico: causar un impacto económico global considerable que presione a Estados Unidos e Israel a cesar sus ataques. El presidente iraní ha declarado que los ataques continuarán hasta que se aseguren garantías de seguridad que impidan futuros agresiones, lo que implica que ni un alto el fuego ni una declaración unilateral de victoria por parte estadounidense podrían detener la confrontación.

Contexto del conflicto y declaraciones oficiales

El presidente de Estados Unidos, por su parte, reafirmó su compromiso de "terminar el trabajo", a pesar de manifestar que Irán está "prácticamente destruido". Por el lado iraní, el presidente del Parlamento, Mohammad Bagher Qalibaf, emitió severas advertencias a través de redes sociales, señalando que cualquier intento de tomar las islas iraníes en el Golfo Pérsico provocaría una respuesta violenta y sanguinaria.

Paralelamente, milicianos de Hezbollah, respaldados por Irán, lanzaron cerca de 200 cohetes desde Líbano hacia el norte de Israel, mientras se escuchaban sirenas y explosiones en distintas zonas debido a la interceptación de misiles. Las fuerzas israelíes respondieron con ataques aéreos sobre objetivos en Teherán y Líbano, que dejaron al menos 11 muertos. Ante esta situación, el ministro de Defensa israelí advirtió que, si el gobierno libanés no impide los ataques de Hezbollah, Israel tomará las medidas necesarias para hacerlo por sí mismo.

Impacto humanitario y desplazamientos masivos

La guerra ha provocado un desplazamiento masivo de población en la región. Según datos de la agencia de Naciones Unidas para los refugiados, en Irán se han desplazado internamente hasta 3,2 millones de personas, principalmente desde Teherán y otras grandes ciudades hacia el norte y zonas rurales. En Líbano, al menos 759.000 personas han sido desplazadas internamente.

Control estratégico y ataques a infraestructuras clave

Irán mantiene un control férreo sobre el estrecho de Ormuz, una ruta marítima estratégica que conecta el Golfo Pérsico con el océano Índico y por donde transita aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial. Este control, junto con los ataques a infraestructuras energéticas en la región, ha afectado significativamente el flujo de petróleo y derivado en un aumento sostenido en los precios del crudo Brent, que registró un alza del 9% alcanzando niveles superiores a los 100 dólares por barril, un incremento cercano al 38% desde el inicio del conflicto.

En medio de especulaciones sobre un posible ataque estadounidense contra la isla Kharg, la principal terminal petrolera iraní, las autoridades iraníes han emitido amenazas contundentes, advirtiendo que cualquier intento de agresión se encontrará con una respuesta violenta.

Escalada en ataques y respuesta militar

Durante la semana, se han reportado ataques israelíes que impactaron zonas civiles en Líbano, incluyendo un automóvil en una zona costera de Beirut donde se refugiaban desplazados, causando la muerte de ocho personas e hiriendo a otras 31. El ejército israelí negó inicialmente conocimiento de este ataque, pero confirmó operaciones contra instalaciones nucleares iraníes, en línea con su objetivo declarado de destruir el programa nuclear iraní, que Teherán sostiene es de carácter pacífico.

En Teherán, fuerzas de seguridad sufrieron ataques con drones que dejaron al menos 10 muertos, incidentes atribuidos a Israel y Estados Unidos, aunque ambos ejércitos no han confirmado su participación.

Incidentes en países árabes y afectaciones en el Golfo

Los ataques iraníes se han extendido a otros países del Golfo, desafiando resoluciones recientes del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Un buque portacontenedores frente a Dubái fue alcanzado por un proyectil que provocó un incendio, aunque la tripulación resultó ilesa. En la isla de Muharraq, en Baréin, un ataque generó un incendio considerable cerca del aeropuerto internacional.

En Kuwait, un dron iraní impactó contra un edificio residencial causando heridas a dos personas y otro ataque aéreo con drones dañó el aeropuerto internacional sin causar víctimas. Emiratos Árabes Unidos activó sus defensas antiaéreas en dos ocasiones para proteger la ciudad de Dubái y sofocó un incendio en una torre tras el impacto de un dron.

Arabia Saudí reportó la interceptación de varios drones, incluyendo uno que se dirigía al yacimiento petrolero de Shaybah y otro al distrito diplomático de Riad. Tras un ataque en el puerto iraquí de Basora que causó una muerte, las operaciones en todas las terminales petroleras del país fueron suspendidas.

Adicionalmente, Citibank anunció el cierre de la mayoría de sus sucursales en Emiratos Árabes Unidos debido a amenazas iraníes, aún no concretadas, contra instituciones financieras de la región.

Perspectivas y posibles escenarios

El conflicto en el Golfo Pérsico se mantiene en un punto crítico, con una escalada que afecta no solo la seguridad regional sino también los mercados energéticos globales. La complejidad del enfrentamiento, la participación directa e indirecta de potencias internacionales y la importancia estratégica de la región hacen prever que la situación podría prolongarse, con impactos económicos y humanitarios significativos.

En este contexto, la comunidad internacional enfrenta el reto de buscar canales efectivos para la desescalada y la protección de la libre circulación marítima, vital para la economía mundial y para países como El Salvador, cuya estabilidad económica depende en gran medida del precio y la disponibilidad del petróleo en el mercado global.

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