
Crisis energética en Cuba: más del 60 % del país enfrentará apagones simultáneos este sábado
Cuba vivirá este sábado un apagón masivo que afectará al 63 % del país debido a un déficit de generación eléctrica producto de fallas en plantas termoeléctricas y falta de combustible, agravado por sanciones y baja inversión.
Cuba enfrentará una de sus jornadas más críticas en materia energética este sábado, cuando se espera que hasta el 63 % del país quede sin electricidad durante las horas de mayor demanda, que abarcan la tarde y la noche. Esta situación forma parte de una crisis energética que persiste desde 2024 y que ha tenido un impacto significativo en la vida diaria de los ciudadanos y en la economía nacional.
Desbalance entre demanda y generación eléctrica
Según datos oficiales proporcionados por la Unión Eléctrica (UNE),la capacidad de generación prevista para este sábado es de 1,156 megavatios (MW). Sin embargo, la demanda máxima estimada alcanzaría los 3,050 MW, lo que genera un déficit cercano a los 1,894 MW. Ante esta diferencia, las autoridades se ven obligadas a implementar desconexiones programadas para evitar fallas mayores en el sistema eléctrico.
En términos prácticos, esto significa que más de la mitad de la población cubana experimentará cortes eléctricos simultáneos durante las horas pico de consumo, afectando tanto hogares como empresas e instituciones públicas.
Factores que agravan la crisis energética
Uno de los principales retos en el sistema eléctrico cubano es el estado deteriorado del parque termoeléctrico. Actualmente, nueve de las 16 unidades termoeléctricas que aportan cerca del 40 % de la generación nacional están fuera de servicio, ya sea por averías o por mantenimiento.
Además, la generación distribuida, que incluye motores alimentados con diésel o fueloil y que también representa aproximadamente el 40 % de la electricidad producida en la isla, se encuentra prácticamente paralizada desde enero debido a la escasez de combustible.
Esta combinación de factores reduce drásticamente la capacidad de generación eléctrica, lo que obliga a implementar apagones rotativos en diferentes regiones del país.
Impacto de las sanciones internacionales y la infraestructura obsoleta
El gobierno cubano ha señalado que las sanciones impuestas por Estados Unidos han profundizado la crisis energética, limitando el acceso a combustibles y dificultando el financiamiento para la adquisición de insumos esenciales. Desde La Habana, estas medidas son calificadas como una "asfixia energética" que busca provocar una crisis humanitaria.
No obstante, expertos independientes advierten que la problemática también se deriva de décadas de insuficiente inversión en infraestructura energética. Las plantas termoeléctricas operan en muchos casos con equipos antiguos, algunos con más de 30 años de servicio, lo que incrementa el riesgo de fallas técnicas y apagones masivos.
Un ejemplo reciente ocurrió esta misma semana, cuando una avería en una central termoeléctrica del oeste del país causó un apagón imprevisto que dejó sin electricidad a aproximadamente seis millones de personas, incluida la capital, La Habana.
Consecuencias económicas y sociales
La crisis eléctrica tiene repercusiones directas en la economía cubana. Las restricciones en el suministro han afectado la producción industrial, el comercio y los servicios, contribuyendo a una contracción económica superior al 15 % desde 2020, según cifras oficiales.
Asimismo, los apagones frecuentes han generado malestar social, dificultando el funcionamiento cotidiano de los hogares y limitando la productividad de sectores clave.
Perspectivas y necesidades para la recuperación
Especialistas estiman que Cuba requeriría una inversión entre 8,000 y 10,000 millones de dólares para modernizar y recuperar su sistema eléctrico, incluyendo la renovación del parque termoeléctrico y la estabilización de la generación distribuida.
Mientras tanto, los cortes de energía continuarán siendo una realidad para millones de cubanos, que deben adaptarse a un escenario de incertidumbre y limitaciones en el acceso a un servicio básico.
Esta situación energética resalta la necesidad de buscar soluciones estructurales que permitan garantizar la estabilidad del suministro eléctrico en la isla, con impacto positivo tanto en la calidad de vida de sus habitantes como en la recuperación económica.
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