Crisis energética en Cuba provoca apagones que afectan hasta al 55 % del país

Crisis energética en Cuba provoca apagones que afectan hasta al 55 % del país

Cuba enfrenta apagones que podrían afectar hasta al 55 % del país debido a un déficit de generación eléctrica y problemas estructurales en su sistema energético.

28 marzo 2026
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Cuba inicia una nueva etapa de apagones prolongados que, según datos oficiales de la Unión Eléctrica (UNE),podrían dejar sin suministro eléctrico a un 55 % del territorio nacional. Esta situación responde a una crisis energética agravada por la insuficiente capacidad de generación y las limitaciones estructurales del sistema eléctrico de la isla.

Déficit energético y proyecciones oficiales

La Unión Eléctrica, entidad estatal adscrita al Ministerio de Energía y Minas de Cuba, ha proyectado que durante los momentos de mayor demanda en el día lunes la capacidad instalada para generar electricidad será de aproximadamente 1,370 megavatios (MW). Sin embargo, la demanda máxima estimada para esas horas alcanza los 3,000 MW, generando así un déficit de 1,630 MW.

Para evitar apagones desordenados y daños mayores en la infraestructura, la UNE ha planificado desconectar de forma controlada hasta 1,660 MW, lo que equivale a dejar sin electricidad a cerca de la mitad del país, cifra que alcanza el 55 % en algunas regiones.

Contexto estructural y causas del deterioro

El sistema eléctrico cubano ha experimentado un deterioro acelerado en los últimos meses que se refleja en cortes de electricidad de larga duración. En la capital, La Habana, los apagones diarios pueden prolongarse hasta por 15 horas, mientras que en otras provincias se han registrado interrupciones que llegan a durar hasta dos días consecutivos.

Este escenario responde a una combinación de factores complejos. Por un lado, la infraestructura energética del país presenta altos niveles de obsolescencia, con equipos y plantas que requieren mantenimiento y renovación urgente. Por otro, existen serias dificultades en el suministro de combustible, lo que impacta directamente la generación eléctrica.

Actualmente, nueve de las 16 unidades termoeléctricas del país están fuera de servicio debido a averías o labores de mantenimiento, lo que representa casi el 40 % del total de la capacidad instalada. Además, aproximadamente otro 40 % de la generación depende de motores que utilizan diésel y fueloil, pero desde enero este segmento ha estado paralizado por el bloqueo petrolero impuesto por Estados Unidos.

Este embargo, que ha sido criticado y señalado por organismos internacionales como la Organización de las Naciones Unidas (ONU) por considerarse contrario al derecho internacional, ha sido señalado por el gobierno cubano como una política de "asfixia energética" que agrava las dificultades del sector.

Impacto social y económico de los apagones

El deterioro del sistema eléctrico no solo afecta el suministro de energía, sino que también tiene repercusiones directas en la economía y en la vida cotidiana de la población cubana. Según cifras oficiales, la economía cubana ha sufrido una contracción superior al 15 % desde 2020, en parte atribuible a la inestabilidad en el suministro eléctrico que limita la producción industrial y otros servicios.

Un análisis reciente del centro de investigación Cuba Study Group (CSG) señala que el Sistema Energético Nacional (SEN) requiere una inversión mínima de 6,612 millones de dólares para recuperar plenamente su capacidad de generación. El estudio destaca que la recuperación técnica depende de condiciones institucionales y económicas que permitan inversiones sostenidas y una operación confiable, además de una transformación económica más amplia que garantice la sostenibilidad del sistema.

En el plano social, los apagones prolongados han generado un creciente malestar entre la población. En el último año y medio, Cuba ha registrado siete apagones nacionales, incluidos dos ocurridos recientemente. Estas interrupciones han coincidido con manifestaciones y protestas populares, como las registradas el 11 de julio de 2021 y otras más recientes en localidades como La Habana y Morón, lo que evidencia la tensión social que genera la crisis energética.

Perspectivas y desafíos futuros

La crisis energética en Cuba expone la vulnerabilidad de un sistema que requiere modernización y financiamiento urgente para evitar mayores afectaciones. La dependencia de combustibles fósiles importados y la falta de inversión estructural son los principales retos para restablecer la estabilidad del suministro eléctrico.

En este contexto, la isla enfrenta la necesidad de diversificar sus fuentes de energía, mejorar la eficiencia energética y buscar mecanismos de financiamiento que permitan la rehabilitación de sus plantas y la incorporación de tecnologías renovables. Sin embargo, las restricciones económicas y las sanciones internacionales dificultan la implementación de estas soluciones a corto plazo.

Mientras tanto, la población cubana continúa enfrentando los impactos de los apagones prolongados, que afectan desde la producción industrial hasta la vida diaria, poniendo en evidencia la urgencia de una solución integral para el sector energético del país.

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