
Cuba enfrenta apagón histórico: cortes eléctricos afectan al 64 % del país por crisis energética
Cuba experimenta un apagón histórico con cortes eléctricos que afectan al 64 % del territorio nacional en medio de una crisis energética agravada por sanciones estadounidenses y problemas estructurales en el sistema eléctrico.
Este lunes, Cuba enfrentará un apagón sin precedentes que desconectará simultáneamente cerca del 64 % de la isla durante las horas de mayor demanda energética, según datos proporcionados por la estatal Unión Eléctrica (UNE). Esta cifra representa el máximo histórico de cortes eléctricos desde que el país comenzó a difundir estadísticas energéticas en 2022.
La crisis energética que atraviesa Cuba desde mediados de 2024 se ha profundizado considerablemente en los últimos meses, en gran parte debido a las medidas restrictivas impuestas por el Gobierno de Estados Unidos. Estas sanciones han elevado la frecuencia y duración de los apagones, paralizando sectores claves de la economía y generando un creciente malestar social entre la población.
Contexto de la crisis energética en Cuba
La Unión Eléctrica, organismo adscrito al Ministerio cubano de Energía y Minas, prevé que en el horario de máxima demanda, durante la tarde-noche de este lunes, la capacidad de generación será de apenas 1,185 megavatios (MW),mientras que la demanda máxima alcanzará los 3,180 MW. Esto implica un déficit energético de 1,995 MW.
Para evitar apagones desordenados, se estima que la afectación real —la cantidad de energía que se desconectará de manera programada— alcanzará los 2,025 MW, lo que equivale a la desconexión simultánea de casi dos tercios del país.
Este fenómeno supera el record anterior registrado el 30 de enero, cuando un apagón dejó sin electricidad al 63 % de la isla en el momento de mayor consumo.
Factores técnicos y estructurales detrás de los apagones
El sistema eléctrico cubano depende principalmente de dos fuentes: las termoeléctricas y la generación distribuida. Actualmente, ocho de las 16 unidades termoeléctricas operativas están fuera de servicio debido a averías o mantenimiento. Estas plantas, que utilizan mayormente petróleo de producción nacional, representan alrededor del 40 % de la capacidad energética del país.
Las condiciones en que operan estas centrales son precarias, debido a décadas de explotación continua y un déficit crónico de inversiones para mantenimiento y modernización. Por lo tanto, aunque no están directamente afectadas por el embargo petrolero estadounidense, su rendimiento ha disminuido significativamente.
Por otro lado, la generación distribuida, que comprende motores alimentados con diésel y fueloil y representa otro 40 % del mix energético, se encuentra completamente paralizada desde enero por falta de combustible. El Gobierno cubano ha reconocido esta situación, que agrava la falta de energía disponible para satisfacer la demanda interna.
Impacto económico y social
La crisis energética ha tenido un efecto devastador en la economía cubana, que según cifras oficiales se ha contraído más de un 15 % desde 2020. Los prolongados apagones diarios afectan la producción industrial, los servicios básicos y el bienestar de la población.
Además, estas dificultades energéticas han sido uno de los principales detonantes de las protestas sociales más significativas que ha vivido la isla en los últimos años, evidenciando el creciente descontento ciudadano frente a la gestión de los recursos y la calidad de vida.
Infrafinanciación y sanciones estadounidenses
Expertos independientes coinciden en que la crisis energética cubana está relacionada con una histórica infrafinanciación del sector eléctrico, que ha estado bajo control estatal desde 1959. Esta falta de inversión ha limitado la modernización y el mantenimiento de la infraestructura energética, afectando su capacidad de respuesta ante la demanda.
El Gobierno cubano, por su parte, señala que las sanciones y el embargo petrolero impuesto por Estados Unidos desde enero han intensificado la crisis, calificando estas medidas como una “asfixia energética” que dificulta la importación de combustible y equipos necesarios para la generación de electricidad.
Según estimaciones de diversos analistas, para sanear el sistema eléctrico cubano y superar la crisis actual serían necesarios entre 8,000 y 10,000 millones de dólares en inversiones.
Perspectivas y desafíos
Frente a esta situación, la isla enfrenta un desafío complejo que involucra tanto aspectos técnicos como políticos y económicos. La necesidad de recuperar la capacidad de generación eléctrica es urgente para evitar que los apagones continúen paralizando la actividad productiva y afectando la vida cotidiana de los cubanos.
La dependencia de fuentes obsoletas y la carencia de combustibles derivados del petróleo complican la recuperación a corto plazo. Además, las sanciones internacionales limitan las posibilidades de acceso a financiamiento y tecnologías que podrían mitigar la crisis.
En este contexto, el gobierno cubano deberá buscar soluciones que incluyan la optimización del uso de los recursos disponibles, el impulso a fuentes renovables y la negociación internacional para aliviar las restricciones que afectan su sector energético.
La situación actual representa un punto crítico para Cuba, cuyo desarrollo social y económico está estrechamente ligado a la estabilidad y disponibilidad de energía eléctrica. La superación de esta crisis será fundamental para recuperar la confianza ciudadana y estabilizar el país en medio de un entorno global complejo.
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