
Cuba enfrenta apagones masivos que afectan al 52 % del país por déficit energético
Cuba atraviesa apagones masivos que afectan al 52 % del territorio por un déficit energético de más de 1,500 MW, en medio de una crisis estructural y bloqueo petrolero.
Cuba enfrenta este jueves uno de los mayores apagones recientes, con una afectación estimada del 52 % del territorio nacional durante el horario de mayor demanda, según reporta la estatal Unión Eléctrica (UNE). Esta situación refleja la presión crítica que atraviesa el sistema energético de la isla, en un contexto de crisis sostenida que impacta tanto a la población como a la actividad económica.
Déficit energético y programación de cortes
De acuerdo con los datos proporcionados por la UNE, entidad adscrita al Ministerio de Energía y Minas, para la tarde-noche se proyecta una capacidad máxima de generación eléctrica de 1,445 megavatios (MW),frente a una demanda que puede alcanzar hasta 3,000 MW. Esta diferencia deja un déficit de 1,555 MW, que se traduce en cortes programados equivalentes a aproximadamente 1,585 MW para evitar apagones desordenados.
El impacto de estos apagones masivos afecta a más de la mitad del territorio cubano, especialmente durante las horas pico, lo que implica interrupciones prolongadas del suministro eléctrico para millones de ciudadanos y para diversos sectores productivos.
Factores estructurales y coyunturales en la crisis energética
La crisis eléctrica en Cuba responde a dos factores fundamentales. En primer lugar, un sistema eléctrico con infraestructura obsoleta y deteriorada que limita la capacidad de generación y distribución. En segundo lugar, dificultades en el suministro de combustibles, que se han intensificado desde enero de 2024 debido a un endurecimiento del bloqueo petrolero impuesto por Estados Unidos.
Actualmente, seis de las 16 unidades de generación termoeléctrica se encuentran fuera de servicio por averías o mantenimiento, lo que representa cerca del 40 % del parque generador nacional. Otro 40 % del sistema depende de motores que funcionan con diésel y fueloil, pero esta fuente ha estado detenida desde principios de año por la escasez de combustible, agravando aún más el déficit energético.
Impacto en la vida cotidiana y la economía
El resultado de esta situación ha sido la implementación de apagones prolongados desde mediados de 2024. En zonas como La Habana, los cortes pueden superar las 15 horas diarias, mientras que en algunas regiones rurales se han registrado interrupciones que duran hasta dos días consecutivos. Este panorama afecta tanto a las familias, que permanecen largos periodos sin electricidad, como a las actividades económicas, que ven limitada su operatividad y productividad.
Alivio temporal con la llegada de petróleo ruso
En medio de esta crisis, Cuba recibió recientemente un cargamento de petróleo proveniente de Rusia. El petrolero Anatoli Kolodkin arribó con aproximadamente 740,000 barriles de crudo, equivalentes a unas 100,000 toneladas, marcando el primer envío de este tipo en tres meses.
Expertos estiman que el procesamiento de este crudo tomará entre 15 y 20 días, sumado a otros 5 a 10 días para la distribución de los productos refinados. El director adjunto de la estatal Unión Cuba-Petróleo (CUPET) indicó que el diésel se destinará a la generación distribuida de electricidad y a actividades esenciales de la economía. Además, el fueloil será enviado a diversas centrales eléctricas en varias provincias.
El gas licuado de petróleo (GLP) se reservará para la cocción de alimentos en instalaciones críticas, como hospitales y centros institucionales. La producción de gasolina, por su parte, permitirá aliviar momentáneamente la demanda actual.
Perspectivas y desafíos a largo plazo
A pesar de este envío de petróleo, la situación energética cubana sigue siendo crítica y compleja. La isla requiere aproximadamente 100,000 barriles diarios para cubrir su demanda energética, pero solo logra producir cerca del 40 % de esta cantidad, evidenciando una dependencia significativa de las importaciones.
En este contexto, cada suministro externo representa un alivio temporal pero no una solución definitiva. Cuba continúa en la búsqueda de alternativas para estabilizar su sistema energético, que enfrenta presiones estructurales y coyunturales que dificultan la normalización del servicio eléctrico.
La crisis energética también pone en evidencia la necesidad de modernizar la infraestructura eléctrica y diversificar las fuentes de energía, aspectos que serán clave para mejorar la resiliencia del sistema y mitigar el impacto social y económico de futuros déficits.
Contexto regional y efecto en El Salvador
La crisis energética en Cuba forma parte de un escenario regional donde varios países enfrentan desafíos similares relacionados con el suministro de combustibles y la infraestructura eléctrica. En El Salvador, la experiencia con la diversificación energética y la adopción de energías renovables ofrece un contraste con la situación cubana, evidenciando la importancia de la inversión y planificación para garantizar la seguridad energética.
El seguimiento de estas situaciones resulta relevante para los países de la región, que deben prepararse para posibles impactos en el mercado energético y fortalecer sus sistemas para evitar crisis similares.
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