De la publicidad a París: la historia de reinvención de una diseñadora textil latinoamericana

De la publicidad a París: la historia de reinvención de una diseñadora textil latinoamericana

Una diseñadora latinoamericana abandona una carrera estable en publicidad para migrar a París y emprender en el mundo de la costura sostenible, reinventándose ante la adversidad y la maternidad.

10 marzo 2026
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No siempre existe un momento puntual que marque un cambio radical en la vida. En ocasiones, la transformación se construye a partir de pequeños gestos, pérdidas, mudanzas y silencios que impulsan a una persona a reencontrarse consigo misma. Esta es la historia de una mujer nacida en Buenos Aires que, después de una década en el mundo de la publicidad, decidió migrar a París para comenzar de cero, apostando por su pasión por la costura y la sostenibilidad.

Un origen creativo en Buenos Aires

Esta diseñadora creció en una familia numerosa, típica de nietos de inmigrantes, donde la vida se desarrollaba en torno a una gran mesa y en veranos llenos de juegos improvisados en una quinta familiar cerca de Cañuelas. Desde niña mostró una inclinación natural hacia la creación y la manualidad: armaba ropa para sus muñecas, intervenía prendas y disfrutaba de programas de costura como si fueran entretenimiento predilecto.

Sin embargo, el contexto y las circunstancias la llevaron a tomar decisiones prácticas. Aunque la costura era su pasión, optó por una carrera con mayor estabilidad y estudió inicialmente Derecho, que abandonó para luego titularse en Marketing. Finalmente encontró un camino profesional en la publicidad, donde desarrolló una carrera de casi diez años en una agencia importante, disfrutando del trabajo pero sin dejar de sentir que la costura permanecía como un hilo invisible en su vida.

La muerte de su padre y el despertar de una pasión

El primer gran cambio vital ocurrió en 2009 con la muerte de su padre, un evento que le recordó la finitud de la vida y la urgencia de perseguir aquello que realmente le daba sentido. Entonces retomó su amor por la costura con más intensidad, realizando cursos y talleres, y soñando con convertir su afición en una actividad profesional.

El nombre de su proyecto, Abra Caramba, surgió como derivación de la palabra “abracadabra”, simbolizando ese acto de transformar la pasión en realidad. Este fue el comienzo de una nueva etapa que incorporaba un toque de magia y valentía.

Un cambio radical: emigrar a París

A los 36 años, impulsada por un deseo profundo de cambio y tras no haber viajado nunca sola, decidió tomar unas vacaciones en París. Lo que comenzó como un viaje turístico se convirtió en una mudanza definitiva. En solo cinco días conoció a su pareja, con quien formó una familia y con la que decidió establecerse en Francia.

La transición no estuvo exenta de desafíos. Emigrar sin ciudadanía europea implicó años de espera para poder trabajar legalmente y aprender el idioma desde cero. Durante ese tiempo, su pasión por la costura se mantuvo como refugio y fuente de esperanza, mientras atravesaba procesos de adaptación y maternidad lejos de su tierra natal.

Emprendimiento sostenible y coherente con su identidad

La pandemia de COVID-19 significó otro punto de inflexión. Durante el confinamiento en Argentina, bordó la palabra “cuarentena” en un gesto simbólico que la impulsó a formalizar su emprendimiento. De regreso en París, se inscribió como microemprendedora y abrió su tienda en línea, recibiendo pronto sus primeros pedidos.

Su marca se caracteriza por el uso de textiles reutilizables y telas certificadas, enfocándose en la creación de productos duraderos y funcionales que reemplazan objetos desechables. Su estética combina la simplicidad y el saber artesanal francés con influencias del diseño japonés, reflejando un compromiso con la sostenibilidad y la calidad.

Una vida reinventada en la capital francesa

Hoy en día, esta diseñadora vive en París junto a su pareja y su hija, equilibrando la maternidad y su emprendimiento. Organiza su tiempo para trabajar mientras su hija está en la escuela y disfruta de la diversidad cultural que ofrece la ciudad. A pesar de haberse acostumbrado a su nueva vida, aún se emociona al contemplar monumentos emblemáticos como la Torre Eiffel.

Su historia no se define por el éxito comercial o la marca, sino por la capacidad de escucharse y reinventarse en cada etapa. Ha aprendido que la transformación profunda no implica abandonar el pasado, sino ser fiel a las raíces que siempre han acompañado su camino.

Reflexión final

Esta historia habla de resiliencia, valentía y creatividad. Una mujer que, al enfrentar pérdidas, nuevos comienzos y desafíos migratorios, encontró en la costura no solo un oficio, sino un modo de vida y una forma de expresar su identidad. Su trayectoria invita a reflexionar sobre la importancia de perseguir las pasiones y adaptarse a las circunstancias con coherencia y autenticidad.

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