De las aulas universitarias al escenario de Coachella: diseño salvadoreño que trasciende fronteras

De las aulas universitarias al escenario de Coachella: diseño salvadoreño que trasciende fronteras

Estudiantes de la Universidad Dr. José Matías Delgado elaboraron el vestuario artesanal de Nory Flores para Coachella, resaltando técnicas tradicionales y diseño salvadoreño.

30 marzo 2026
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El vestuario de Nory Flores, vocalista de la reconocida Orquesta Hermanos Flores, destacó recientemente en el prestigioso Festival de Coachella, uno de los eventos musicales más importantes a nivel mundial. Sin embargo, antes de llegar a los escenarios californianos, estas prendas tuvieron un origen poco convencional: un salón de clases en El Salvador.

Este proyecto innovador fue desarrollado por 13 estudiantes de la Licenciatura en Diseño del Producto Artesanal de la Universidad Dr. José Matías Delgado (UJMD). Bajo la coordinación y supervisión del diseñador Rossemberg Rivas, quien también es egresado de esta casa de estudios, se logró fusionar la artesanía tradicional con las tendencias actuales, dando vida a piezas que reflejan la identidad cultural salvadoreña y un meticuloso trabajo manual.

Fomento del vínculo académico y profesional

La iniciativa surge con el propósito de fortalecer el nexo entre la academia y el ámbito profesional, brindando a las nuevas generaciones de diseñadores salvadoreños la oportunidad de mostrar su talento en un escenario global. Según Rivas, la participación de la Escuela de Diseño fue clave, al ser pionera en la formación de diseñadores en el país y un referente en el rubro.

"El proyecto busca que estudiantes jóvenes intervengan el vestuario de Nory Flores, uniendo generaciones y promoviendo el diseño nacional en un contexto internacional", explicó el diseñador, calificando la experiencia como "mágica".

Técnicas y procesos artesanales que resaltan la identidad nacional

Las estudiantes dedicaron semanas de trabajo intensivo a la decoración de las prendas, enfocándose en el embellishment, es decir, el embellecimiento y la ornamentación a través de bordados, pintura y confección artesanal de flores. Los elementos seleccionados para inspirar las piezas fueron el torogoz, ave nacional de El Salvador, y el maquilishuat, árbol emblemático del país.

Las jóvenes diseñadoras involucradas en el proyecto son María Fernanda Aguilar, Mariana Guirola Huete, Sheily María Calvo Gutiérrez, Mariana Valentina Cuellar Núñez, Laura Sofía Guinea Rodríguez, Mónica Alejandra Gutiérrez Barrera, Milade Handal Molina, Nahomy Desiree Martínez Girón, Amy de Los Ángeles Minero López, Gabriela María Esperanza Cárcamo, Luciana Palomo Menéndez, Cristina Eugenia Rivera Bolaños y Emilia María Yanes Orozco.

Malena Montalvo, coordinadora de la carrera y docente de la UJMD, detalló que el trabajo en el traje inspirado en el torogoz se centró en el bordado, realizando un análisis detallado de la forma y textura de las plumas para luego experimentar con diversos materiales como abalorios, mostacillas, lentejuelas y canutos. La disposición cromática y la textura interior fueron diseñadas cuidadosamente para capturar la esencia del ave nacional.

Un proceso artesanal que desafía la velocidad de la moda industrial

El proyecto se caracteriza por su enfoque en la artesanía lenta, un contraste deliberado con la rapidez y efimeridad de la moda industrial contemporánea. María Fernanda Aguilar, una de las estudiantes, destacó la importancia de este ritmo pausado en la elaboración de los bordados de mostacilla.

"El bordado es un proceso muy meticuloso y lento, que invita a reflexionar sobre la importancia de la paciencia y el respeto por los procesos manuales frente a la moda rápida", señaló Aguilar. Además, enfatizó que este tipo de acabados no solo embellecen las prendas, sino que también pueden ser considerados una forma de arte que merece preservarse.

Flores de maquilishuat: simbolismo y detalle artesanal

Otro componente fundamental del vestuario fue la confección de más de 300 flores inspiradas en el maquilishuat. Laura Guinea, estudiante participante, explicó que la elaboración involucró desde la creación de moldes hasta el proceso de quemado para obtener un acabado liso, seguido por la pintura manual de cada flor.

"Esperamos que nuestros diseños transmitan la emoción, el esfuerzo y el amor que hemos puesto en este proyecto", afirmó Guinea, resaltando el valor simbólico y estético de cada detalle.

Visibilidad internacional y proyección para el diseño salvadoreño

Más allá del brillo y las luces del Festival de Coachella, este proyecto representa una apuesta significativa por el diseño nacional. Las piezas, que serán exhibidas en uno de los escenarios más prestigiosos del mundo, representan la perseverancia, el talento y la identidad de un país que busca posicionarse en la industria creativa global.

La experiencia no solo marca un hito profesional para las estudiantes, sino también una oportunidad para que el diseño salvadoreño sea reconocido y valorado a nivel internacional. El proyecto evidencia que la combinación de técnicas artesanales tradicionales con un enfoque contemporáneo puede generar un impacto cultural y artístico profundo.

Un legado que trasciende la moda

Este trabajo artesanal, cargado de simbolismo nacional y creatividad, se convierte en una obra de arte que reivindica la artesanía local y la formación académica como motores de innovación y expresión cultural. El vestuario de Nory Flores es, en definitiva, un reflejo del talento joven que surge de las aulas universitarias y que ahora brilla en un escenario global, llevando consigo la esencia y el orgullo salvadoreño.

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