De rodillas ante el rey, bellaco
El Manchester City, que sigue haciendo de las suyas pese a tener 114 delitos, tuvo que ponerse de rodillas ante el rey, el intratable y portentoso PSG
Con 114 delitos cometidos el City recibía campante y fresco en su lugar favorito del mundo al PSG, que acudía al rincón más oscuro de Manchester con la firme convicción de poner en su lugar al corrupto equipo ciudadano.
Es que el equipo local lucía confiado en exceso tras haber destruido al Liverpool en Anfield con la enésima venia arbitral a su favor en la Premier League.
Muy gallito, muy valiente, muy suficiente se sentía el conjunto que dirige Enzo Marezca; alguien quien una y otra vez los acérrimos fans celestes intentan igualarle con Pep para consolarse y pensar en un futuro igual o mejor aún del que llegaron a consolidar con el español.
Por ahora, las más grandes similitudes de ambos pasan por haber sido futbolistas y sus abundantes cabelleras, en el mentón; cualquier otra idea que manifieste lo contrario debería calificarse de bulo...
El PSG llegaba por enésima vez a un juego de cierta trascendencia sin el favor de la prensa internacional, acostumbrada a elogiar ya por inercia y de forma abundante al City, que sinceramente la pasa bien en el torneo doméstico porque a sus rivales más conocidos les fascina actuar como inútiles.
Mas al PSG le da lo mismo que le lancen los suficientes piropos. El equipo funciona, tiene armonía, gol, victoria, fortaleza y una estructura que ha logrado consolidar de una manera que ya su homólogo de capital emiratí le hubiese gustado presumir.
Pero el City jamás llegará a dos finales de UEFA Champions League al hilo como el PSG. En la que única ganó cogió con la guardia baja y en horribles coyunturas a todos sus contrincantes, un azar preciso que no se le volvió a dar de nuevo ni de casualidad.
Vamos al ruedo.
Sólo trece minutos necesitó el Paris Saint-Germain para darle el primero de cuatro golpes de realidad al Manchester City.
Doué nos recordó varias cosas en una sola jugada, en la del primer tanto. Abdukodir Khusanov no es lateral derecho, esa insistencia de Pep por ponerlo ahí le pudo funcionar contra el Burnley o Wolves, pero ya lo de Maresca neceando con eso a estas alturas trae sus graves consecuencias en juegos pesados.

Ruben Dias ya no es aquella montaña infranqueable que solió ser antes de múltiples lesiones sufridas, pero el City se empecina en verlo así porque ganó la Orejona con él y porque hay que tener referentes de aquella gesta en cancha. Casi lo mismo le pasa al Liverpool con Van Dijk...
También nos acordó que Donnarumma no es invencible; y que al final la directiva parisina tuvo razón en no contar más con el italiano, aunque a la postre se equivocara con Lucas Chevalier.
En sólo trece minutos ya le apedreaban el rancho a un City muy crecidito, petulante, que se piensa que por apelar a las 114 infracciones eso no le minará la conciencia.
Luego Dembelé también nos puso en tema con Guéhi, porque no el zaguero no es ninguna "reencarnación" de Sol Campbell, y que Gvardiol juega mejor en ocasiones como central; aunque ayer no lo hizo mal de lateral izquierdo.
Vitinha puso desde luego su granito de arena, haciendo ver que por más joven y costoso que sea Elliot Anderson, no es ni de broma, un sucesor a la altura de Rodri. Que el español era la aduana que mejor interpretaba esa zona del campo para el City y que tuvo en su decisión de marcharse de Manchester una de las mejores de su carrera.
Porque Rodri, desde las entrañas del Etihad, sabía que aquello ya se caía a pedazos con el intocable Pep y que su misión en el City había concluido. El volante central les dio una Champions, nada menos.
Sin João Neves, sin Khvicha Kvaratskhelia, Senny Mayulu o Ferran Torres como titulares el PSG demostró que tiene un fondo de armario realmente temible. Se paseó por el Etihad sin utilizar de inicio toda su artillería. En cambio al City no le faltaba nadie, pero eso no les bastó nunca.
Quedó patente que Cherki no es el Zidane que permanentemente nos quieren vender como tal, y que Doku y Semenyo no siempre demuestran tener más cuando enfrentan a auténticos monstruos como Hakimi y Mendes.
Ayyoub Bouaddi e Iliman Ndiaye sacaron su repertorio y avisaron que son de buena madera, Maresca debe aprender a confiar más en ellos porque exhiben más recursos que los siempre predecibles Doku y Semenyo que te hacen la misma una y otra vez.
Más allá de sus goles, el único quien sostiene al City con su hambre, oficio y actitud es Haaland. El noruego juega a un nivel altísimo y mereció facturar más contra el PSG. Nadie más le secunda con ese ADN y en citas de abolengo queda patente tal premisa.

Al otro lado de la moneda, en el PSG apenas y se vieron grietas puntuales. El equipo rayó la perfección, de no ser porque siempre tuvo claro que fue un juego de liga, y que no había que quemar todo para demostrar su casi infinito poderío.
A Pacho fue a quien más se le vio en dificultades del lado francés, pudo haber hecho un mejor juego y aprobó raspado el examen en inglés.
Matvey Safonov sigue de garantías muy notables ante pesos pesados en la élite, no en balde apenas perdió un tan sólo juego (de 15 en total) desde que juega Champions con el PSG. El elástico golero ruso es durísimo, y esos goles que se comió contra el City iba a entrar sí o sí; cuesta pensar quién rayos -en serio- hubiese atajado aquellos envíos de Haaland.
El PSG sigue teniendo a un Vitinha extraordinario, que no necesita de los desmedidos halagos de la prensa para demostrar que hoy por hoy es el mejor mediocentro del mundo. Ahí calladito, el pequeño volante hace y deshace sin que a los porristas les inmute. Le da igual si le tiran o no flores, cumple tantas veces como puede y eso agiganta su leyenda.
Marquinhos parece empeñado en envejecer con la hidalguía que distinguió a Thiago Silva sobre el verde. El central encarna la jerarquía del buen vino, sosteniendo el rendimiento partido a partido con un compromiso encomiable.
Zaïre-Emery no sólo recuerda a un país que ya no existe más con uno de sus apellidos, sino también que del PSG también emergen talentos de valía que pueden permanecer en varios equipos titulares y aportar desde el sosiego y el fuerte compromiso.
Fabián Ruiz es otro de esos a quienes les fascina aportar más en la cancha que en las portadas de prensa sensacionalista. Sin lobby que le secunde y endiose todo el tiempo, labora y labora para mejorar y muchos siguen sin enterarse de lo bueno que es.
Maghnes Akliouche, el enésimo talento que PSG arrebata al principado de Mónaco, es otra de esas joyas consolidadas y del estilo que encanta a Luis Enrique; dócil y enfocado. A la "Furia" le basta con eso para hacer que los obreros siempre brillen en favor del colectivo. Esa clase de talento que lo tiene a donde está, bien arriba entre la élite.
Dembélé sigue intratable, y con la correcta conducción de Martínez, demuestra día a día que con el ambiente sano y que sabe reconocer los esfuerzos en su justa medida, está en el lugar correcto para seguir despuntando.
Los relevos contra el City aportaron lo justo para que el City no se envalentonara más. No hubo necesidad en ningún momento que dejaran patente la calidad que les caracteriza. Su reputación no les iba a cambiar mucho con un juego decidido.
Y qué decir en las gradas. Pep se pensaba que podía imitar a Ferguson y que por su sola presencia el City debía estar animado para ganar siempre y de forma categórica. "Imitación es suicidio", dicen algunas unidades de colectivo en mi país. Ahí lo dejo.

Pero la goleada que le endosó la escasa afición del PSG a la del City en el "Emptyhad" fue sin dudas otro partido.
Unos, aburguesados desde el 01 de febrero de 2016, todavía sostenían algunos inflables de banana; burlándose aún y de forma desubicada de Steven Gerrard por resbalones que le hicieron perder la Premier League. Patético, si se jugaba Champions.
De vez en cuando, los citizens se acordaron de entonar algunas musicales fórmulas en las gradas, pero a su inmensa mayoría le da más por grabar todo con sus teléfonos y presumir su poder adquisitivo frente a las cámaras; vaya decadencia.
Otros, más curtidos, nos recuerdan siempre que hubo un PSG antes de la inversión catarí, con leyendas maravillosas como George Weah, Ronaldinho, Jay-Jay Okocha, David Ginola o Raí; que lo de apoyar al equipo se hace y lo más bravo posible. Sacándose la camiseta, dejándose la garganta en todo el juego, batiendo las bufandas y pilchas para espantar goles y "malas auras", haciéndose sentir con rigor y oficio. Esa paliza en las gradas fue de escándalo.
Ay City... ahora podés alardear de huir tanto como puedas de la justicia deportiva y hasta civil, pero detente un momento y ponte de rodillas, que tenés enfrente al rey y se ha paseado en tu chiquero.
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