Denuncian profanación de sitios sagrados indígenas por construcción del muro fronterizo entre EE.UU. y México

Denuncian profanación de sitios sagrados indígenas por construcción del muro fronterizo entre EE.UU. y México

La construcción del muro fronterizo entre Estados Unidos y México ha provocado daños en sitios sagrados indígenas como la montaña Kuuchamaa y geoglifos milenarios, generando denuncias por profanación cultural y ambiental.

18 mayo 2026
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La expansión del muro fronterizo entre Estados Unidos y México ha suscitado una creciente preocupación entre diversas comunidades indígenas, que denuncian la profanación de sitios sagrados y culturales ancestrales a lo largo de la frontera. La acelerada construcción impulsada por el gobierno estadounidense ha generado impactos irreversibles en territorios que, pese a estar divididos por una frontera internacional desde hace más de 170 años, permanecen como espacios vitales para la identidad y la espiritualidad de las naciones originarias.

La montaña Kuuchamaa: un lugar sagrado amenazado

En la región fronteriza de California y Baja California, México, la montaña Kuuchamaa, también conocida como Pico Tecate, es considerada sagrada por la Nación Kumeyaay. Norma Meza Calles, líder tribal de esta comunidad, describe la montaña como una entidad viviente, equiparable a una iglesia o un espacio de sanación. Según la tradición, un chamán se transformó en la montaña, que sirve como refugio espiritual para quienes enfrentan las dificultades del mundo contemporáneo.

Sin embargo, la tranquilidad y el respeto hacia Kuuchamaa han sido interrumpidos por la actividad de contratistas federales que utilizan explosivos y maquinaria pesada para abrir paso a nuevos segmentos del muro fronterizo. El estruendo de la trituración de roca rompe el silencio sagrado, mientras rocas caen hacia el lado mexicano, causando preocupación en la comunidad Kumeyaay, que considera que "cuerpo" y "tierra" son conceptos inseparables en su lengua y cosmovisión.

Emily Burgueno, integrante de la Nación Kumeyaay en California, ha expresado que estas acciones constituyen una grave profanación y que, a pesar de haber solicitado a las autoridades federales la protección de Kuuchamaa, la construcción continúa sin consentimiento ni respeto hacia el valor cultural y espiritual del lugar. La montaña fue incluida en 1992 en el Registro Nacional de Lugares Históricos de Estados Unidos, lo que le confiere una protección limitada, aunque insuficiente para detener los trabajos en curso.

Impactos en Arizona y otras regiones fronterizas

En Arizona, otro sitio ancestral ha sufrido daños significativos debido a la construcción del muro. Se trata de “Las Playas Intaglio”, un geoglifo de aproximadamente 1.000 años con forma de pez, ubicado dentro del Refugio Nacional de Vida Silvestre Cabeza Prieta. Este dibujo en el suelo del desierto, similar a las famosas Líneas de Nazca en Perú, fue marcado previamente por la Nación Tohono O’odham para ser evitado por los contratistas. Sin embargo, en abril de 2024 se abrió un corte que atravesó parcialmente el geoglifo.

El presidente de los Tohono O’odham, Verlon Jose, describió la pérdida como "devastadora y totalmente evitable", subrayando la importancia del sitio para la identidad tribal y la historia de Estados Unidos. La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés) reconoció que un contratista alteró inadvertidamente el lugar, y aseguró que protegerá las partes restantes mientras dialoga con los líderes indígenas para definir los pasos a seguir.

Además, la Asociación Intertribal de Arizona, que representa a 21 tribus, ha viajado a Washington para oponerse a la construcción de un muro secundario de 6 metros y un muro principal planificado de 9 metros en tierras tribales de los Tohono O’odham, aunque las autoridades han reiterado su intención de continuar con la obra.

Presión y consecuencias ambientales y culturales

El gobierno estadounidense justifica la construcción del muro como una medida para reducir el ingreso ilegal de personas y drogas. Desde 2017, se han destinado más de 46.000 millones de dólares al proyecto, con contratos para más de 966 kilómetros de muro ya en construcción o adjudicados, y planes para extender barreras a un total de 1.400 millas (2.250 kilómetros) de frontera.

Estas obras no solo afectan sitios sagrados, sino que también ponen en riesgo corredores biológicos esenciales para especies en peligro de extinción, como el ocelote y el jaguar en Arizona. Estos felinos tienen un vínculo simbólico con los Tohono O’odham, que los consideran “guardianes espirituales”.

En Nuevo México, en la frontera con México, la construcción amenaza el monte Cristo Rey, un lugar de peregrinación coronado por un crucifijo de piedra caliza, propiedad de la Iglesia católica. La Diócesis de Las Cruces ha solicitado a un juez que impida la expropiación de estas tierras, argumentando que afecta las libertades religiosas de los fieles.

En Texas, tierras con pictografías y petroglifos ancestrales han sido objeto de interés gubernamental para la construcción del muro. Sin embargo, la reacción de comunidades locales ha llevado a que algunos tramos en parques nacionales dependan únicamente de tecnología de vigilancia y patrullajes, evitando la instalación de barreras físicas.

Respuesta oficial y perspectivas

La CBP asegura que reconoce la importancia de los recursos culturales y naturales, y que trabaja para mitigar el impacto ambiental, implementando medidas como compuertas de drenaje para permitir el paso de fauna. También ha señalado que más de 860 kilómetros de terreno fronterizo remoto serán vigilados exclusivamente con tecnología de detección, una opción preferida por muchas tribus para preservar sus tierras.

No obstante, el avance de la construcción continúa, generando un profundo malestar entre las comunidades indígenas, que consideran que el gobierno federal no está respetando las leyes que protegen sitios culturales y sagrados. Profanar estos espacios es un delito grave según la legislación estadounidense y puede acarrear sanciones penales.

Importancia cultural y espiritual de los sitios afectados

La montaña Kuuchamaa, con una altitud de 1.184 metros sobre el nivel del mar, también es un centro de sanación para personas que enfrentan dificultades personales, como la pérdida de un ser querido o problemas económicos. El centro de bienestar Rancho La Puerta, fundado en esta montaña, ha sido un referente para quienes buscan equilibrio físico y espiritual. Norma Meza Calles lidera recorridos y ceremonias que conectan a visitantes con la energía ancestral del lugar.

Las comunidades indígenas insisten en que aunque aceptan las dificultades de la situación, la lucha por proteger sus territorios y su patrimonio cultural continúa. La profanación de sus sitios sagrados no solo representa un daño físico, sino también una amenaza a su identidad y a la continuidad de sus tradiciones milenarias.

En conclusión, la construcción del muro fronterizo entre Estados Unidos y México está generando un conflicto profundo con las comunidades indígenas, quienes exigen respeto y protección para sus espacios sagrados y patrimonios culturales. Este desafío plantea una reflexión sobre la necesidad de equilibrar la seguridad fronteriza con el respeto a los derechos ancestrales y la conservación del patrimonio histórico y natural.

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