Descubren fósiles marinos de 450 millones de años en la cima del Monte Everest y confirman su origen oceánico

Descubren fósiles marinos de 450 millones de años en la cima del Monte Everest y confirman su origen oceánico

Investigadores hallan fósiles marinos de 450 millones de años en el Monte Everest, evidenciando que la cima más alta del mundo fue un fondo oceánico antes de la formación del Himalaya.

10 marzo 2026
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Un equipo internacional de científicos ha realizado un hallazgo de gran relevancia geológica en el Monte Everest, la montaña más alta del planeta. A más de 4,000 metros sobre el nivel del mar, han sido encontrados fósiles marinos con una antigüedad aproximada de 450 millones de años, lo cual confirma que esta emblemática cumbre alguna vez formó parte del lecho de un antiguo océano tropical.

Fósiles en la formación caliza de Qomolangma: evidencia de un pasado marino

Las rocas en las que se identificaron estos restos pertenecen a la formación caliza conocida como Qomolangma, un tipo de roca sedimentaria que se origina en ambientes marinos. En el interior de estas rocas, los científicos reconocieron fósiles de organismos marinos primitivos, entre ellos crinoideos, trilobites, cefalópodos y braquiópodos. Estas especies habitaron mares cálidos y poco profundos durante el período Ordovícico, hace cientos de millones de años.

Los investigadores explican que estos organismos vivieron en el antiguo Océano Tetis, que cubría gran parte de la región antes de la formación de la cadena montañosa del Himalaya. Los sedimentos marinos en los que quedaron atrapados sus restos se compactaron con el tiempo, dando lugar a las rocas que hoy forman parte de la cima del Everest.

Formación del Himalaya: choque de placas tectónicas

El origen de estos fósiles en una de las cumbres más altas del mundo se debe al movimiento de las placas tectónicas. Hace aproximadamente 50 millones de años, la placa continental de la India inició una colisión con la placa euroasiática.

Esta colisión generó una enorme presión que plegó y elevó grandes capas de sedimentos marinos, dando origen a la cordillera del Himalaya y al Monte Everest. Según estudios geológicos, este proceso continúa en la actualidad, con el Himalaya elevándose a una tasa aproximada de un centímetro por año debido a la presión constante entre ambas placas.

Confirmación de la teoría de la deriva continental

El descubrimiento también brinda un respaldo adicional a la teoría de la deriva continental, propuesta a principios del siglo XX. Esta teoría establece que los continentes no son estáticos sino que se desplazan sobre la superficie terrestre a lo largo del tiempo geológico.

Hallazgos como la presencia de fósiles marinos en la cima del Everest constituyen una prueba tangible de que regiones hoy elevadas y montañosas estuvieron en tiempos remotos cubiertas por mares. Esto reafirma que la superficie de la Tierra está en constante transformación y que los continentes han cambiado su posición a lo largo de millones de años.

Implicaciones para la geología y el estudio del Himalaya

Este hallazgo no solo aporta evidencia directa sobre el origen marino del Monte Everest, sino que también contribuye a entender mejor los procesos geológicos que dieron forma al Himalaya, una de las formaciones montañosas más jóvenes y dinámicas del planeta.

El análisis detallado de estos fósiles y las rocas circundantes permitirá a los científicos reconstruir con mayor precisión la historia paleogeográfica de la región, así como los cambios ambientales y climáticos que ocurrieron durante el Paleozoico y la era Mesozoica.

En el contexto salvadoreño, donde la actividad tectónica también es significativa debido a la posición geográfica del país en el Cinturón de Fuego del Pacífico, este tipo de investigaciones internacionales refuerzan la importancia de la geología para comprender riesgos sísmicos, evolución del terreno y recursos naturales.

Conclusión

El descubrimiento de fósiles marinos de 450 millones de años en la cima del Monte Everest constituye una evidencia irrefutable del origen oceánico de la montaña más alta del mundo. Este hallazgo reafirma la dinámica constante de la corteza terrestre y subraya la importancia de la tectónica de placas en la configuración del relieve global.

Además, confirma que regiones que hoy se elevan imponentes sobre el nivel del mar estuvieron en el pasado sumergidas bajo vastos océanos tropicales, ofreciendo una ventana invaluable para el estudio de la historia del planeta y su evolución geológica.

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