
Descubren más de 1,100 nuevas especies marinas en un solo año en exploración global
Ocean Census ha identificado 1,121 especies marinas nuevas en un año, destacando especies como el tiburón fantasma y la esponja carnívora, mientras la exploración oceánica continúa.
En un avance significativo para la biología marina, la iniciativa global Ocean Census ha reportado el descubrimiento de 1,121 nuevas especies marinas durante el último año. Este hallazgo representa el mayor número de especies identificadas en un periodo anual desde el inicio de la iniciativa, que ya cumple tres años, y refleja la inmensidad aún por descubrir en los océanos del planeta.
Entre las especies recién identificadas destacan un tiburón fantasma de aguas profundas, un gusano poliqueto que vive dentro de una esponja de vidrio, y una esponja carnívora apodada “bola de la muerte”, además de diversos cangrejos, erizos de mar y anémonas. Estos hallazgos fueron posibles gracias a 13 expediciones internacionales que abarcaron desde aguas profundas frente a Japón hasta el Mar del Coral, Papúa Nueva Guinea, las Islas Sandwich del Atlántico Sur y la Antártida.
Exploración en ambientes extremos y biodiversidad marina
Las expediciones alcanzaron profundidades de hasta 6,575 metros, superando la altura del campamento base del Monte Everest. Estas zonas, caracterizadas por alta presión y condiciones extremas, son hábitats de especies que han desarrollado adaptaciones celulares específicas para sobrevivir en estas circunstancias. La presión aumenta aproximadamente una atmósfera cada 10 metros de profundidad, y la vida marina de estas zonas ha evolucionado para funcionar óptimamente bajo tales condiciones.
Especies emblemáticas descubiertas
Una de las especies destacadas es el gusano castillo de cristal (Dalhousiella yabukii), descubierto a 791 metros frente a la costa de Japón. Este gusano poliqueto vive en simbiosis dentro de una esponja de vidrio, cuya estructura translúcida está formada por sílice, material similar al vidrio. La relación simbiótica permite que el gusano proteja a la esponja de depredadores, mientras la esponja filtra nutrientes esenciales del agua, funcionando como una central energética en los arrecifes.
Otra especie única es la esponja carnívora encontrada en la fosa de las Islas Sandwich del Sur, a más de 3,600 metros de profundidad. Contrario a la mayoría de esponjas que se alimentan filtrando partículas, esta especie utiliza ganchos parecidos al velcro para atrapar crustáceos, descomponiéndolos lentamente en un proceso evolutivo adaptado a la escasez de nutrientes en las profundidades oceánicas.
En el Mar del Coral, frente a Australia, fue identificado un tiburón fantasma, pariente lejano de los tiburones y rayas cuyo linaje se separó hace aproximadamente 400 millones de años, anterior a la era de los dinosaurios. Estos animales poseen ojos grandes y una apariencia espectral que los convierten en uno de los habitantes más enigmáticos de los océanos profundos.
Además, se descubrió una nueva especie de gusano cinta en Timor Oriental, con una coloración llamativa y propiedades biomédicas prometedoras. Este organismo produce toxinas que están siendo estudiadas para posibles tratamientos contra enfermedades neurodegenerativas como el alzhéimer y trastornos psiquiátricos como la esquizofrenia.
Importancia y desafíos de la exploración marina
Estos descubrimientos representan solo una fracción del total estimado de especies marinas existentes. Se calcula que alrededor del 90% de la biodiversidad oceánica aún permanece sin descubrir. Pese a los avances tecnológicos, muchas especies descubiertas enfrentan un “limbo científico”, ya que el promedio entre su hallazgo y publicación oficial es de 13.5 años, y para grupos como las esponjas puede superar los 20 años debido a la escasez de especialistas taxonómicos.
Esta demora afecta la incorporación de información crucial en políticas de conservación, en un contexto donde los océanos sufren presiones crecientes. El aumento de dióxido de carbono ha provocado una acidificación del 30% en los últimos 200 años, amenazando ecosistemas clave como los arrecifes de coral, que albergan el 25% de la biodiversidad marina. Se estima que con un calentamiento global de 2°C, el 99% de estos arrecifes podría desaparecer.
Además, la pesca insostenible, ilegal y no reglamentada es identificada como una de las principales amenazas para la biodiversidad marina. La protección efectiva requiere conocer las especies que habitan los océanos, pero muchas se extinguen antes de ser descubiertas o estudiadas.
Herramientas para acelerar el conocimiento
Para afrontar estos desafíos, Ocean Census ha desarrollado la plataforma Ocean Census NOVA, un repositorio de acceso abierto donde expertos pueden subir y compartir datos de sus investigaciones. Esta herramienta busca evitar la pérdida de información valiosa, especialmente en casos donde investigadores se jubilan o fallecen antes de publicar sus hallazgos.
La iniciativa subraya la importancia de ampliar el conocimiento científico sobre la vida marina para mejorar la capacidad global de protección y gestión sostenible de los océanos, que constituyen un vasto y todavía en gran parte desconocido patrimonio natural del planeta.
El avance en la identificación de especies marinas es fundamental para comprender la biodiversidad global y mitigar los impactos de la actividad humana en los ecosistemas oceánicos. La carrera por descubrir y proteger la vida marina continúa siendo un reto prioritario en la agenda ambiental internacional.
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