
Descubren restos humanos de más de 10 mil años en la costa atlántica patagónica que reavivan debate sobre el poblamiento de América
En Camarones, Patagonia, se hallaron restos humanos de más de 10 mil años que aportan evidencias sobre la ocupación temprana de la costa atlántica y el debate del poblamiento americano.
En octubre de 2020, durante la construcción de una casa en el pequeño pueblo costero de Camarones, ubicado en la provincia de Chubut, Argentina, se produjo un hallazgo arqueológico que ha reavivado uno de los debates más relevantes sobre la prehistoria americana: la manera en que se pobló América.
Los restos humanos, encontrados a escasa profundidad mientras se nivelaba un terreno para un jardín, resultaron ser de una antigüedad superior a los 10 mil años. Este descubrimiento se convirtió en una de las evidencias más antiguas del poblamiento humano en la costa atlántica patagónica y plantea un nuevo escenario para la comprensión de las rutas migratorias que dieron origen a las poblaciones actuales del continente.
Contexto del hallazgo y primeros pasos
El hallazgo se produjo cuando dos trabajadores, contratados para preparar el terreno, encontraron fragmentos óseos que luego fueron identificados como humanos. El propietario del terreno, funcionario municipal, procedió según la normativa provincial vigente, notificando a la policía local, que a su vez informó a la Subsecretaría de Cultura de Chubut.
La ley provincial estipula que ante cualquier hallazgo de restos humanos arqueológicos se debe convocar a especialistas en arqueología, representantes de pueblos originarios y delegados de las comunidades indígenas locales para garantizar un manejo adecuado de los materiales.
La investigación fue liderada por un equipo de arqueólogos especializados en la región patagónica, quienes, pese a las dificultades impuestas por la pandemia y las restricciones de movilidad, lograron obtener permisos especiales para iniciar la intervención en el sitio.
Los restos y su contexto arqueológico
En sucesivas temporadas de trabajo, que sumaron apenas seis días de excavación repartidos entre 2020 y 2022, el equipo confirmó que los restos pertenecían a al menos dos individuos infantiles, de entre 8 y 15 años de edad al momento de su muerte. Ambos fueron enterrados en fosas separadas, con un intervalo temporal aproximado de 400 años entre uno y otro.
El primer niño, de mayor antigüedad, fue datado en 10.798 años calibrados antes del presente, mientras que el segundo, asociado a un ajuar funerario que incluía cuentas cilíndricas de hueso y ocre rojo, murió alrededor de 10.210 años atrás.
El uso del pigmento ocre, un elemento funerario extendido globalmente desde hace más de 15 mil años, junto a la presencia de cuentas fabricadas con huesos de aves locales —probablemente cormoranes— denota un complejo ritual y un profundo conocimiento del entorno natural por parte de los grupos que habitaron la región.
Importancia geológica y arqueológica
Para comprender la relevancia del hallazgo es necesario considerar que hace más de 11 mil años la costa atlántica patagónica estaba desplazada aproximadamente 170 kilómetros hacia el este debido a los bajos niveles del mar asociados a la última glaciación. La mayoría de los sitios arqueológicos antiguos de esta costa se encuentran actualmente sumergidos, dificultando su estudio.
Sin embargo, la geografía particular de Camarones, con afloramientos rocosos que resistieron la subida del nivel marino, permitió la conservación inusual de estos restos sobre una terraza de playa a 36 metros sobre el nivel actual del mar, a unos 300 metros de la línea de costa contemporánea.
Este contexto geológico ha facilitado la preservación de evidencia directa de la ocupación humana temprana en un área donde hasta ahora se carecía de registros arqueológicos tan antiguos.
Dieta y estilo de vida de los antiguos habitantes
El análisis isotópico de carbono y nitrógeno en el colágeno óseo permitió reconstruir la dieta de ambos individuos. Se evidenció una alimentación mixta con un notable consumo de recursos marinos, especialmente en el niño más reciente, lo que indica un conocimiento profundo y dependiente del entorno costero.
Estos resultados sugieren que estos grupos no eran visitantes temporales sino poblaciones estables y adaptadas a la explotación tanto de ambientes terrestres como marinos de la región.
Implicaciones para el debate del poblamiento americano
Desde hace más de dos décadas, se ha planteado la hipótesis de que, además de las rutas terrestres interiores y costeras por el Pacífico, pudo existir una vía de poblamiento por la costa atlántica sudamericana. Sin embargo, la ausencia de evidencia concreta había limitado la validación de esta propuesta.
El sitio de Camarones representa un registro arqueológico con dataciones precisas que confirman la presencia humana hace más de 10 mil años en esta costa, con indicios claros de un conocimiento territorial y una ocupación estable. Esto aporta un nuevo punto de referencia para repensar las dinámicas migratorias en el continente.
Además, el hallazgo se complementa con sitios contemporáneos en la región de Aysén, Chile, donde también se han encontrado restos humanos con características genéticas y dietéticas diferentes, lo que sugiere la existencia de múltiples grupos con diversas adaptaciones y posibles interacciones a lo largo del sur de América.
Un lugar de memoria y pertenencia
El uso reiterado del mismo espacio funerario para enterrar a dos niños, separados por varios siglos, indica una profunda conexión con el territorio y evidencia un conocimiento y valoración del paisaje que trascendía generaciones.
Actualmente, el terreno donde se encontraron estos restos permanece protegido y sin alterar, con la vivienda construida alrededor de los sitios de entierro, preservando así este enclave arqueológico de gran importancia para la historia precolombina de la región.
Este descubrimiento no solo amplía el mapa de las rutas y modos de ocupación humana en América, sino que también invita a reflexionar sobre el cuidado y respeto hacia los vestigios ancestrales que siguen presentes en el territorio, testigos silenciosos de una historia milenaria.
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