Divergencias entre EE. UU. e Israel sobre ataque a yacimiento de gas iraní y su impacto en la guerra

Divergencias entre EE. UU. e Israel sobre ataque a yacimiento de gas iraní y su impacto en la guerra

Las diferencias entre EE. UU. e Israel tras el ataque al yacimiento de gas iraní revelan distintas estrategias en la guerra contra Irán, con implicaciones para la estabilidad regional y global.

19 marzo 2026
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La reciente discrepancia pública entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, respecto al ataque israelí al mayor yacimiento de gas del mundo, ubicado en aguas iraníes, ha marcado un punto de inflexión en la coordinación de ambos países en la guerra contra Irán, que ya se extiende por más de 20 días.

El ataque israelí al yacimiento de gas Pars Sur ha generado una cadena de represalias por parte de Irán, que ha respondido atacando infraestructuras energéticas en otros países de Oriente Medio. Estas acciones han provocado un aumento significativo en los precios mundiales de la energía, que ya se encontraban en niveles elevados, y han motivado a aliados del golfo Pérsico a solicitar a Washington que modere la postura de Tel Aviv.

Discrepancias en la conducción de la guerra

Lo que inicialmente fue una campaña conjunta y coordinada contra el gobierno iraní ahora muestra señales de desencuentro entre Trump y Netanyahu. Durante una reunión en el Despacho Oval con la primera ministra japonesa Sanae Takaichi, el presidente estadounidense manifestó públicamente su desaprobación por la decisión de Israel de atacar el yacimiento de gas, calificándolo como un recurso estratégico vital para Irán.

Trump declaró a los medios que le expresó a Netanyahu que no apoyaba la operación y que, aunque mantienen una coordinación estrecha, existen momentos en que los intereses divergen y se deben respetar esas diferencias. Por su parte, Netanyahu aseguró que Israel actuó de manera independiente y confirmó que, a petición de Trump, se abstendrán de realizar nuevos ataques contra esa instalación.

Posturas públicas y coordinación real

En Jerusalén, Netanyahu enfatizó que tanto él como Trump coinciden en calificar a Irán como una amenaza persistente para Israel y la región, y resaltó la estrecha alianza entre ambos gobiernos. Sin embargo, la reacción inicial de Trump a la ofensiva fue tardía y se expresó a través de una publicación en redes sociales, donde afirmó que Estados Unidos no fue informado previamente del ataque.

Contrariamente a esta afirmación, fuentes confidenciales con conocimiento del tema indicaron que la Casa Blanca sí fue notificada sobre la operación antes de su ejecución y que existe coordinación en los objetivos de las acciones militares israelíes.

Diferencias en objetivos estratégicos

Altos funcionarios estadounidenses han señalado que, aunque Trump y Netanyahu mantienen una alianza sólida, sus objetivos en la guerra contra Irán difieren sustancialmente. La estrategia de Washington se ha enfocado en debilitar el programa de misiles iraní, desmantelar su capacidad nuclear y afectar su fuerza naval.

En contraste, Israel mantiene una campaña dirigida a eliminar a los principales líderes del régimen islámico desde 1979, buscando un cambio de gobierno hacia una administración más moderada y menos hostil.

Esta divergencia se refleja también en el respaldo político interno: Netanyahu cuenta con un apoyo público en Israel mucho más favorable a un conflicto sostenido, mientras que la opinión pública estadounidense muestra mayor cautela y preocupación por las consecuencias prolongadas.

Declaraciones de la directora de inteligencia estadounidense

La directora de Inteligencia Nacional de Estados Unidos, Tulsi Gabbard, señaló ante la comisión de inteligencia de la Cámara de Representantes que los objetivos planteados por Trump y por el gobierno israelí respecto a Irán no coinciden completamente, evidenciando diferencias en el enfoque y prioridades de ambas naciones.

Evolución de la postura de Trump

Desde el inicio del conflicto, la postura del presidente estadounidense ha mostrado una evolución significativa. Inicialmente, Trump expresó confianza en que el bombardeo conjunto abriría paso a la caída del régimen clerical iraní y al surgimiento de un liderazgo más moderado. Sin embargo, en semanas recientes ha adoptado una posición más cautelosa.

En entrevista con Fox News Radio, Trump destacó la dificultad que representa la fuerza paramilitar Basij, responsable de reprimir protestas internas en Irán, y expresó dudas sobre la capacidad de la oposición iraní para liderar un levantamiento exitoso en el corto plazo.

Al cuestionarle sobre las exhortaciones de Netanyahu para que los iraníes recuperen su país, Trump indicó que considera que la situación aún no está madura para un cambio de régimen impulsado desde adentro, sugiriendo un enfoque más pragmático y gradual.

Una alianza sólida con matices

Durante los cinco años de la administración Trump, Netanyahu ha sido uno de sus aliados extranjeros más constantes y cercanos, y ha reiterado en múltiples ocasiones la confiabilidad de la relación con Washington. No obstante, las recientes semanas han evidenciado que la coordinación en materia de guerra presenta diferencias naturales, en parte derivadas de las distintas posiciones geográficas y estratégicas de ambos países.

El propio Trump reconoció que las distancias —no solo geográficas sino también en intereses— influyen en la manera en que cada país aborda el conflicto. Estas diferencias, aunque en principio superficiales, podrían adquirir mayor relevancia conforme se prolongue la guerra.

Perspectivas a futuro

Expertos señalan que, aunque Netanyahu ha buscado durante décadas el respaldo estadounidense para llevar a cabo una ofensiva que desmantele el régimen iraní, Trump ha sido el primer presidente que ha dado luz verde explícita para acciones contundentes.

No obstante, la prolongación del conflicto podría derivar en mayores tensiones políticas y desacuerdos entre ambos gobiernos, especialmente en cuanto al momento adecuado para poner fin a la operación militar, aspecto en el que Israel y Estados Unidos mantienen visiones disímiles.

Asimismo, Israel no comparte la misma preocupación que Estados Unidos por las repercusiones en los mercados petroleros globales, un factor clave para Washington debido a las implicaciones económicas y geopolíticas a nivel mundial.

Conclusiones

Las diferencias entre Estados Unidos e Israel en torno al ataque al yacimiento de gas iraní reflejan una compleja dinámica en la alianza estratégica durante la guerra contra Irán. Mientras que ambos países coinciden en la amenaza que representa el régimen iraní, sus tácticas, objetivos y consideraciones políticas internas divergen, lo que podría influir en el desarrollo y desenlace del conflicto.

Para El Salvador y la comunidad internacional, este escenario representa un punto de atención crítico, dado que las fluctuaciones en los precios energéticos y la estabilidad regional pueden tener impactos económicos y diplomáticos a escala global.

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