Don \"Pepe\" García Ferreiro y su historia con Luis Ángel Firpo

Don "Pepe" García Ferreiro y su historia con Luis Ángel Firpo

ENTREVISTA - Don "Pepe" García, durante una década con Firpo, conoció títulos, fichajes, torneos afuera, problemas económicos y el dolor de un descenso

13 octubre 2026
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De aficionado del Club Deportivo Santiagueño a dirigente de Atlético Marte y posteriormente de Luis Ángel Firpo, José García Ferreiro, el entrañable "Don Pepe", conserva siempre una vida ligada al fútbol salvadoreño.

Durante cerca de un decenio con los pamperos conoció títulos, fichajes, torneos internacionales, problemas económicos y el dolor de un descenso.

Entre tantos recuerdos, hay tres futbolistas que coloca especialmente en su memoria, futbolistas que, a su juicio, llegaron al país para marcar diferencias.

¿Cómo nace su pasión por el fútbol?

Gracias por la oportunidad de compartir. Esa es la palabra: ser un fanático, un hincha del fútbol y del fútbol nacional. Yo tendría como 11 años cuando nos convertimos en aficionados del Club Deportivo Santiagueño, y recuerdo especialmente la emoción que se podía sentir al llegar al Cuscatlán como aficionado.

Quien lo ha vivido sabe que el Cuscatlán, como dicen los deportistas profesionales, asusta. En otra época fue un referente entre los escenarios deportivos y ahí nace nuestra pasión, yendo a ver fútbol al monumental, por aquellos años de finales de los setenta.

¿Qué recuerdos tiene de aquellas experiencias con Santiagueño?

Recuerdo esos partidos de visita o de local, tanto en estadios del interior como aquí en la capital. Uno iba viendo cómo llegaba el momento en el que un equipo alcanzaba la cúspide, que era disputar una final.

En 1979 yo no había tenido la oportunidad de llegar a un palco, pero sí había estado en los camerinos porque tenía parientes al frente de un equipo que estaba haciendo historia. En aquella final, Santiagueño estuvo en Sol, en el famoso Vietnam, con un estadio totalmente lleno.

Eso contrasta mucho con lo que se ve ahora. No llamaría a aquella una época dorada porque ha habido tiempos mejores, pero sí fue una etapa muy vibrante del fútbol que nosotros vivimos como aficionados.

¿Cómo pasa de aficionado a involucrarse directamente en el fútbol?

Cuando uno pasa de niño a adolescente también tiene ilusiones. Yo tuve la ilusión de ser futbolista; tuve un hermano que fue futbolista profesional y tengo otro que todavía se mantiene activo.

En mi caso fui nadador, estuve en un equipo de natación y llegué a ser campeón centroamericano en 1979. Tenemos esa historia familiar ligada al deporte, tanto en natación como en fútbol, y después apareció la oportunidad de entrar como dirigente.

LM- José García Ferreiro- Directivo-Luis Ángel Firpo- 2009 y 2019
José García Ferreiro, Directivo de Luis Ángel Firpo entre 2009 y 2019.Foto elsalvador.com /Lissette Monterrosa

¿Quién le abrió esa puerta?

Fue una estrella muy recordada, un mundialista: Raúl Alfredo Magaña. Por medio de un hermano me dijo: “Mire, Pepe, ¿por qué usted no se suma al proyecto Atlético Marte?”.

Así, prácticamente de la noche a la mañana y sin haberlo planeado, me convertí en directivo. Llegué a ser vicepresidente de Atlético Marte dentro de un proyecto en el que don Raúl había prometido que en cinco años ascendería al equipo, y nosotros fuimos parte de ese ascenso.

¿Y cómo llega posteriormente a Firpo?

Siendo campeones con Atlético Marte y llegando a Primera División recibí inesperadamente la invitación de Firpo. Usulután, además, es parte del destino de mi familia; tengo raíces familiares en Santiago de María y siempre hubo una relación con esa zona.

En Firpo estaban Carlos Méndez Flores Cabezas y otros dirigentes, entre ellos Daniel Rucks, Josef Árguedas y la familia Méndez. Ellos me identificaron como alguien vinculado al deporte y me invitaron a sumarme cuando el equipo venía de ser campeón de la mano de Horacio Cordero.

Firpo era considerado uno de los grandes y, sinceramente, ¿a quién no le atraía esa invitación? Dejamos Atlético Marte, no porque fuera menos, sino porque no podíamos estar bajo dos banderas al mismo tiempo.

¿Era diferente la demanda de trabajar en Firpo?

Ciertamente la exigencia era mayor porque estábamos hablando de uno de los equipos grandes. Había una junta directiva organizada, horarios y responsabilidades, y uno tenía que acompañar al plantel en todas las necesidades que existían fuera de la cancha.

Eso es algo que mucha gente desconoce. Uno termina poniendo recursos personales, vehículo, transporte, tiempo y dejando a la familia para resolver temas de alimentación, nutrición, medicamentos y hasta cosas tan sencillas como tener las vendas que necesitan los jugadores.

En una mesa podían estar 12 personas, pero tal vez solamente cinco querían contribuir de verdad. Eso sí, cuando llegaba el partido importante o una final, todos querían estar presentes. Ser directivo no es solamente ir el domingo a ver los goles y las victorias.

¿Qué hace tan especial a la cancha del estadio Sergio Torres?

El Sergio Torres tiene su encanto y uno de ellos siempre ha sido su cancha. Es un terreno que desde el principio fue idóneo para tener un campo de fútbol profesional y, por supuesto, necesita un cuidado permanente.

Detrás de ese trabajo hay una familia que ya lleva dos generaciones encargándose del césped. Ha sido una cancha utilizada no solamente para fútbol, sino también para fiestas, elecciones de reinas e incluso conciertos, aunque ahora eso está más controlado.

El secreto está en el cuidado diario, la irrigación y la maquinaria. Se invirtió incluso en un rastrillo especial que permite airear la grama. Después de cada partido y durante la semana existe una planificación para darle mantenimiento y respetar los horarios de entrenamiento.

¿Cuánto tiempo estuvo directamente ligado a Firpo?

Fue continuo desde finales del 2000 hasta mi retiro hasta lo último de la década pasada. Después vivimos el descenso, pasamos a Segunda División y también formé parte de la directiva de esa categoría.

Fue aproximadamente una década dedicada día tras día a los colores de Luis Ángel Firpo. Hubo épocas buenas, épocas de escasez y momentos en los que también recibimos fuertes críticas.

LM- José García Ferreiro- Directivo-Luis Ángel Firpo- 2009 y 2019
Muestra lata de soda José García Ferreiro, directivo de Luis Ángel Firpo entre 2009 y 2019, una lata de edición única del Firpo.Foto EDH/ Lissette Monterrosa...

Si tuviera que escoger tres fichajes que recuerda con especial cariño, ¿quiénes serían?

En primer lugar nombraría a alguien que le dio mucho a Firpo: David Patricio Gómez Barroche. Cuando la gente revise su historia verá que llegó en una etapa de penuria y después salió de El Salvador para vivir otra experiencia con Herediano, en Costa Rica.

Pero a nosotros nos dejó en Firpo lo que considero un fichaje histórico. Fue uno de esos jugadores que quedan en la memoria por lo que entregaron al equipo durante su paso por el país.

¿Quién acompañaría al "Pato" Barroche en esa lista?

Junto a él estaba un jugador de altos quilates, Leo Pekarnik. Era un profesional que había estado en tercera de Argentina y que, sorprendentemente, terminó llegando a Firpo.

Era un volante extraordinario. Tuvimos la oportunidad de encontrarlo en aquellas renovaciones del equipo y participamos tanto en las negociaciones como en procurar aquello que los jugadores necesitaban.

¿Y el tercero?

Erick Scott. Desde los primeros contactos hasta su debut en El Salvador estuvimos involucrados. Era otro costarricense, en una época en la que vinieron varios jugadores ticos al fútbol salvadoreño.

En su caso, por sugerencia del presidente Árguedas, hicimos los contactos. Su paso por Firpo fue corto, pero tuvo un buen suceso. Como dicen quienes entienden de este deporte, hay que traer extranjeros de diferencia, y ellos hicieron diferencia en Firpo.

¿Hubo alguna gran contratación que soñó realizar y finalmente no pudo concretarse?

Sí, aunque no fue un jugador, sino un entrenador. En uno de esos momentos de crisis deportiva, cuando uno empieza a buscar quién puede llevar al equipo, nosotros pensamos en Henry Duarte.

En aquel momento Nicaragua era un país que no destacaba como después lo hizo en su camino competitivo, y Henry tenía una trayectoria que hablaba por sí sola. Él estaba dispuesto a venir a El Salvador, no por una cantidad económica alta, sino por el anhelo que tiene todo técnico de hacer campeón a un equipo.

Firpo podía permitirle buscar ese objetivo. Al final no se dio, pero tuvimos a Henry Duarte en el radar y creo que habría sido un entrenador capaz de hacer diferencia y de dejarnos mucha experiencia en la organización deportiva.

¿También recuerda fichajes que no respondieron a las expectativas?

Eso siempre pasa. En un plantel juegan 11, pero hay más de 25 futbolistas, y hay de todo. Cuando el jugador no actúa profesionalmente aparecen problemas de compromiso con los entrenamientos, falta de cuidado en la nutrición o vicios a los que están expuestos.

Sí hubo jugadores que no dieron lo que debieron dar. Me reservo los nombres, pero tuvimos fichajes que llegaron con altas pretensiones económicas y después quedaron debiendo en el compromiso deportivo. Para un dirigente el objetivo siempre es claro: se arma un equipo para buscar el campeonato.

Entre los entrenadores con los que trabajó, ¿con quién se quedaría?

Debo regresar a Roberto “Toto” Gamarra. Yo lo admiro mucho porque estuvo en equipos como Alianza y FAS, donde hubo etapas con más recursos, y cuando llegó a Firpo encontró una realidad diferente.

Fue una negociación especial, pero puedo decir que fue un entrenador que llegó a trabajar. También recuerdo a Gerardo Reynoso, a quien le guardo mucho respeto y cariño, y a Horacio Cordero, que tanto en Guatemala como en El Salvador ha sido un referente de trabajo.

También podría sumar al profesor Benítez y a Julio Escobar. Son entrenadores que llegaban a la mesa directiva y enseñaban, con una pizarra, cómo se debía formar una plantilla, si había que comenzar por el portero, buscar primero al nueve o encontrar ese 10 que tanta escasez tiene en el mercado.

¿Cómo pudo Firpo pasar de ser campeón a terminar en Segunda División?

Dicen que un descenso no se borra y creo que es cierto. Firpo fue afectado por una enfermedad muy dañina para el fútbol: los amaños. Lastimosamente nos tocó vivir aquello y fue como una herida mortal para el toro.

Las consecuencias fueron enormes. Prácticamente nos quedamos sin el 80 % de la plantilla y hubo un momento en el que ni siquiera teníamos porteros. Juan José Gómez estaba prácticamente retirado y regresó a entrenarse porque necesitábamos opciones.

Incluso propuse llevar a otro portero que ya pasaba de los 40 años. Hizo la pretemporada, pero finalmente la directiva no le dio el visto bueno por su edad. Recuerdo que me dijeron: “Acordate, vamos a descender”, y así terminó ocurriendo.

¿Qué imágenes conserva de aquel descenso?

Fueron jornadas muy duras. Recuerdo que, jugando en la universidad, hasta vimos una cabeza de vaca que nos tiraron. Son memorias tristes que no se olvidan.

También recuerdo cuando el doctor Méndez me dijo: “Pepe, ahí te queda. Vas a acompañar al equipo desde la directiva”.

Después vino el relevo con la familia Galo y, tras aquella pesadilla, logramos devolver a Firpo a Primera División mediante la adquisición de la categoría de Juventud Independiente.

No fue un regreso conseguido deportivamente dentro de la cancha, eso hay que decirlo, pero al menos pudimos devolver al equipo a Primera. Usulután merecía tener a Firpo nuevamente en la máxima categoría.

LM- José García Ferreiro- Directivo-Luis Ángel Firpo- 2009 y 2019
José García Ferreiro, ex-directivo de Luis Ángel Firpo.
Foto elsalvador.com /Lissette Monterrosa

¿Cuál fue entonces el momento más dulce?

Es cuando uno tiene la oportunidad de levantar una copa. Fue en el Cuscatlán, con un estadio lleno, en una jornada en la que hubo muchos goles.

Después acompañar al equipo desde San Salvador hasta Usulután es algo que nunca se va a borrar. Pasaron muchos años de sequía hasta que, recientemente y ya sin estar como directivo, pudimos volver a ver a Firpo levantar otra corona.

¿Qué recuerda de las experiencias internacionales con Firpo?

Firpo siempre estuvo luchando por competir internacionalmente, ya fuera en partidos amistosos o en torneos de Concacaf. Fuimos a México a jugar contra Pumas y ahí se nota el salto de nivel, desde los camerinos hasta los recursos con los que cuentan esos clubes.

También recuerdo viajar a Las Vegas para jugar contra Necaxa y acompañar a “Toto” Gamarra. Esas experiencias demostraban que Firpo podía competir con instituciones que tenían muchos más recursos.

Firpo tiene ese abolengo y esa tradición. Incluso existe aquella historia, de una época anterior a nosotros, cuando derrotó a la Juventus de Turín en el Memorial de Los Ángeles.

¿Qué opina de los dirigentes que quieren intervenir en las alineaciones?

Para un deportista profesional y para un entrenador que ha sido jugador, el camerino es sagrado. Debe ser hermético: lo bueno que ocurre dentro y lo malo también deben mantenerse ahí, pero muchas veces el dirigente invade esa frontera.

Lo mejor es que cada quien se mantenga en su área. He visto dirigentes que llegaban incluso con un papelito para decirle al entrenador quién debía jugar. Algunos lo aceptaban por necesidad y para otros ese mismo día significaba el final de su trabajo.

El dirigente puede pagarle al técnico, pero no por eso debe meterse dentro del camerino ni decidir la formación o la planificación que corresponde al entrenador.

¿Qué considera que quedó pendiente en su etapa como dirigente?

Las alianzas con instituciones de otros países. Nosotros propusimos acercamientos con equipos de Costa Rica, como Liga Deportiva Alajuelense, Saprissa y Herediano. Participamos dos años seguidos en la Copa Saprissa, tanto con San Salvador FC como con Firpo.

También propusimos acercarnos a Santos Laguna. Yo decía que había que tomar un avión, ir a conocer Territorio Santos Modelo y observar cómo trabajan sus academias oficiales. Esas instituciones pueden compartir conocimiento, metodología y formas de organizar el fútbol.

Eso es vital. No necesariamente van a regalar un patrocinio, pero pueden abrir puertas y enseñar cómo se estructura una institución. Es una de las tareas que creo que todavía tiene pendiente el fútbol salvadoreño.

Después de alejarse de la dirigencia, ¿continuó siguiendo a Firpo?

Sí hubo una pausa, pero nunca dejamos de seguirlo. Familiarmente seguimos ligados al fútbol y uno se lleva esa herencia de haber sido dirigente, más allá de ser solamente un hincha.

Por razones de trabajo visito Usulután frecuentemente y, cuando podemos, nos damos una vuelta por el estadio. Domingo, miércoles, jueves o cuando haya competencia internacional, tratamos de estar en el Sergio Torres.

¿Qué mensaje le deja a la afición firpense?

Quiero agradecer a esa enorme afición que existe en Usulután y que sigue a Luis Ángel Firpo en las buenas y en las malas. Hemos visto aficionados viajar incluso con marcadores adversos y acompañar al equipo fuera del país.

Uno identifica hombres, muchas mujeres y familias enteras con la Furia Pampera. Estar dentro del estadio y escuchar atrás cómo cantan las barras, los tambores y ese ambiente es un ingrediente que al jugador le hace falta.

Hoy, aunque uno esté lejos de una directiva, todavía puede sentarse junto al aficionado común, estrecharle la mano y recordar un viaje o una de estas historias. Mi invitación es que continúen acompañando los colores de Luis Ángel Firpo.

Fuente original: elsalvador.com

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