Eficiencia y retos en la inversión pública en salud en El Salvador

Eficiencia y retos en la inversión pública en salud en El Salvador

El Salvador ha duplicado su gasto público en salud en siete años, superando recomendaciones internacionales, pero enfrenta baja eficiencia y deficiencias en atención y abastecimiento.

24 febrero 2026
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El pasado 31 de enero, la Fundación para el Desarrollo de Centroamérica (FUDECEN) presentó un estudio detallado sobre la eficiencia del gasto en salud y educación en El Salvador en comparación con países vecinos de la región centroamericana. Este análisis plantea un panorama crítico sobre la inversión pública en salud, contrastando cifras económicas con la experiencia cotidiana de los usuarios del sistema sanitario nacional.

Un sistema fragmentado y complejo

El sistema de salud salvadoreño se caracteriza por su fragmentación, integrando sectores públicos y privados que operan de forma segmentada tanto en el financiamiento como en la provisión de servicios. Recientemente, a partir de agosto de 2025, se instauró la Red Nacional de Hospitales (RNH),una medida que, lejos de unificar el sistema, ha acentuado su fragmentación.

Incremento del gasto público sin mejoras proporcionales

En el periodo comprendido entre 2017 y 2024, el gasto público en salud se ha incrementado en un 84 %, pasando de $1,225 millones a $2,260 millones, lo que representa un 6.4 % del Producto Interno Bruto (PIB). Este porcentaje supera el umbral recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS),que es del 6 % del PIB para el sector salud.

No obstante, este aumento significativo en la inversión no se ha traducido en mejoras claras en indicadores clave como la esperanza de vida o la reducción de la mortalidad. Tampoco se ha reflejado en la calidad de atención, donde persiste el desabastecimiento de medicamentos e insumos médicos esenciales.

El gasto de bolsillo: un desafío para la protección financiera

Uno de los hallazgos más preocupantes del estudio de FUDECEN es que el gasto de bolsillo, es decir, los desembolsos directos que realizan las personas para medicamentos o consultas privadas, representa el 46 % del gasto total en salud en El Salvador. Esta cifra indica una alta carga financiera para los ciudadanos, lo que puede limitar el acceso oportuno y adecuado a servicios de salud.

Comparación regional: eficiencia y resultados

Al contrastar el desempeño salvadoreño con países como Costa Rica y Panamá, se observa que, aunque estos destinan un porcentaje menor de su PIB a la salud (5.8 % y 5.2 %, respectivamente),alcanzan mejores niveles de eficiencia en el uso de los recursos. El índice de eficiencia, medido en una escala de 0 a 1, muestra a El Salvador en 0.70, mientras que Costa Rica y Panamá alcanzan 0.92 y 0.88 respectivamente.

Asimismo, la esperanza de vida al nacer en El Salvador es de 71.5 años, cifra inferior a los 80.4 y 78.2 años reportados por Costa Rica y Panamá. Estos indicadores reflejan que invertir más no garantiza resultados superiores si la gestión y distribución de los recursos no son eficientes.

Recomendaciones para mejorar la eficiencia del gasto

El análisis técnico de FUDECEN destaca que la solución no reside simplemente en aumentar el presupuesto, sino en optimizar la gestión del dinero actualmente disponible. Entre las recomendaciones prioritarias se incluyen:

Realidad cotidiana y ejemplos de ineficiencia

Los resultados del estudio se reflejan en la experiencia diaria de los salvadoreños que requieren atención médica. Un ejemplo reciente es la aprobación por parte de la Asamblea Legislativa de un préstamo de hasta $75 millones para la segunda fase del programa DoctorSV, que incluye la construcción de quioscos para la dispensación de medicamentos. Esto genera interrogantes sobre la necesidad real de esta inversión, considerando que ya existen más de 350 farmacias disponibles para la entrega de medicinas recetadas por la aplicación.

Esta situación recuerda iniciativas anteriores, como la construcción de cabinas exclusivas para vacunación durante la pandemia de COVID-19, que finalmente no se utilizaron para el fin previsto. Además, la creación de entidades como el Consejo Nacional de Medicamentos (CONADEM) y la Red Nacional de Hospitales ha generado duplicidad en funciones ya cubiertas por el Consejo Superior de Salud Pública y el Ministerio de Salud, evidenciando problemas en la coordinación institucional.

Conclusiones y perspectivas

El panorama presentado invita a una reflexión profunda sobre la administración de los recursos públicos en el sector salud. Si bien El Salvador ha logrado aumentar su inversión financiera, la falta de eficiencia en la gestión y la persistencia de deficiencias en la calidad y acceso a los servicios limitan el impacto positivo esperado para la población.

Es fundamental que las autoridades y actores involucrados adopten una visión integral que combine una mejor planificación, transparencia y uso estratégico de los fondos, priorizando la prevención y la equidad en la atención. Solo así será posible transformar el sistema de salud en un mecanismo eficaz que responda a las necesidades reales de los salvadoreños.

Este análisis plantea una pregunta abierta a la sociedad: ¿está El Salvador realizando una inversión adecuada y eficiente en salud? Los datos sugieren que existen áreas importantes para mejorar, enfocando esfuerzos en la optimización y no únicamente en la ampliación del presupuesto.

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