
El arte salvadoreño de Óscar Molina llega a manos del papa León XIV
Una pintura del artista salvadoreño Óscar Molina, inspirada en la migración y el desplazamiento humano, fue entregada al papa León XIV por la nueva embajadora de El Salvador ante la Santa Sede, Patricia Leonor Comandari Zanotti, en un gesto que también...
Una pintura del artista salvadoreño Óscar Molina, inspirada en la migración y el desplazamiento humano, fue entregada al papa León XIV por la nueva embajadora de El Salvador ante la Santa Sede, Patricia Leonor Comandari Zanotti, en un gesto que también proyecta el arte nacional en uno de los escenarios diplomáticos más importantes del mundo.
La obra pertenece a la serie Children of The World, un conjunto de pinturas y esculturas con el que Molina ha explorado durante los últimos años las historias de quienes se ven obligados a abandonar sus países. El momento quedó registrado en fotografías compartidas por las cuentas oficiales del Vaticano, durante la audiencia en la que la diplomática presentó sus cartas credenciales al pontífice.

El arte de Molina en la Bienal de Venecia
Para el artista, originario de Morazán y residente en Estados Unidos desde 1989, este nuevo reconocimiento se suma a un año que ha marcado un punto de inflexión en su carrera internacional. Mientras una de sus pinturas llegaba a manos del papa León XIV, otra de sus propuestas artísticas captaba la atención del público europeo en la 61.ª Exposición Internacional de Arte de la Bienal de Venecia, donde El Salvador participa por primera vez con un pabellón nacional.
En esa muestra, Molina presenta Cartographies of the Displaced, una instalación conformada por 18 esculturas de gran formato que reflexionan sobre el desplazamiento forzado, las migraciones y la búsqueda de un lugar al que pertenecer. El artista ha explicado que estas figuras blancas representan un recorrido silencioso que interpela al espectador sobre una realidad compartida por millones de personas en distintas partes del mundo.
La propuesta ha despertado múltiples interpretaciones entre los visitantes de la Bienal, algo que Molina considera uno de los mayores logros del proyecto, desarrollado durante dos años antes de su montaje en Venecia.

Hace apenas unos días, el escultor y pintor también participó en el conversatorio "La Bienal de Venecia: la experiencia del escultor salvadoreño J. Óscar Molina", organizado por la Embajada de Italia en El Salvador como parte del ciclo cultural Sotto la Cupola. En ese espacio compartió el proceso creativo detrás de la obra y la importancia de representar al país en uno de los encuentros de arte contemporáneo más prestigiosos del mundo.
Molina emigró a Estados Unidos hace 37 años, en medio del conflicto armado salvadoreño. Desde entonces ha desarrollado una carrera artística que lo ha llevado a exponer en distintos países, utilizando el arte como una herramienta para reflexionar sobre la identidad, la memoria y las migraciones.
El artista considera que la participación salvadoreña en la Bienal de Venecia no representa únicamente un logro personal, sino también una oportunidad para abrir espacios a las nuevas generaciones de creadores nacionales.
Según ha expresado, uno de sus principales objetivos es que más artistas salvadoreños puedan acceder a escenarios internacionales y que el país fortalezca la formación artística desde las escuelas, además de impulsar el respaldo de coleccionistas, instituciones y mecenas que permitan proyectar el talento nacional fuera de las fronteras.
*Con reportaje de El Diario de Hoy
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