El detalle ignorado que causó la peor tragedia aérea en México hace 40 años

El detalle ignorado que causó la peor tragedia aérea en México hace 40 años

Hace cuatro décadas, el vuelo 940 de Mexicana de Aviación sufrió una explosión causada por un neumático inflado con aire en lugar de nitrógeno, lo que provocó la peor tragedia aérea en México y reformó la seguridad en la aviación.

10 abril 2026
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Hace 40 años, el vuelo 940 de Mexicana de Aviación se preparaba para despegar desde el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México con destino a Los Ángeles, Estados Unidos. A bordo de un Boeing 727 viajaban 167 personas, entre pasajeros y tripulación. Lo que parecía un vuelo rutinario se convirtió en la tragedia aérea más grave en la historia de México, tras una cadena de fallas que permaneció inadvertida durante años y que finalmente desencadenó un desastre fatal.

Un vuelo que inició con normalidad

La aeronave, con matrícula XA-MEM y bautizada "Veracruz" según la tradición de Mexicana de Aviación de nombrar sus aviones con estados y ciudades mexicanas, había sido incorporada a la flota en 1981. El capitán Carlos Alberto Guadarrama Sixtos, piloto experimentado con más de 6,000 horas de vuelo y miembro de la aerolínea desde 1971, comandaba el vuelo junto a su primer oficial y segundo oficial, ambos con amplia experiencia.

El vuelo 940 cubría habitualmente la ruta Ciudad de México-Los Ángeles con escalas en Puerto Vallarta y Mazatlán. Aquella mañana, el avión había llegado procedente de Chicago sin incidentes y tras las labores normales de mantenimiento en tierra, se preparó para despegar a las 8:50 a.m.

La explosión y la pérdida del contacto

En los primeros minutos, el vuelo ascendía normalmente hacia los 29,000 pies cuando una alarma comenzó a sonar en la cabina. Poco después, una fuerte explosión sacudió la estructura del avión, dañando la parte inferior del fuselaje y provocando una despresurización rápida en la cabina. Las máscaras de oxígeno se desplegaron automáticamente y los pilotos intentaron controlar la emergencia mientras informaban a los controladores de tráfico aéreo.

Una azafata comunicó la presencia de humo dentro de la cabina, y las últimas comunicaciones fueron breves y confusas. Segundos después, el radar perdió contacto con la aeronave. Vecinos en comunidades rurales cercanas al estado de Michoacán reportaron haber escuchado una fuerte explosión y visto fragmentos caer entre las montañas.

Horas más tarde, los equipos de rescate localizaron los restos dispersos en las laderas del cerro El Carbón, cerca de Maravatío, Michoacán. La aeronave se había desintegrado en el aire antes de impactar contra el terreno. No hubo sobrevivientes entre las 159 personas abordo y los ocho miembros de la tripulación, incluyendo a la familia del capitán Guadarrama Sixtos.

Investigación y revelación de la causa

La naturaleza violenta de la explosión y la dispersión de los restos iniciales llevaron a algunas hipótesis preliminares sobre un posible atentado con bomba a bordo, especialmente porque días después ocurrió un atentado similar en un Boeing 727 de Trans World Airlines. Sin embargo, la investigación oficial descartó esta teoría al no encontrar evidencia de explosivos.

Los análisis técnicos determinaron que el origen del desastre fue un neumático del tren de aterrizaje principal izquierdo inflado con aire comprimido en lugar de nitrógeno, un gas inerte utilizado en la aviación para minimizar riesgos en condiciones extremas. El uso erróneo de aire comprimido provocó que uno de los frenos se sobrecalentara durante la carrera de despegue, elevando la temperatura del neumático hasta un punto crítico.

Al retraer el tren de aterrizaje, el calor quedó atrapado en el compartimiento de las ruedas, causando la explosión del neumático dentro de la estructura del avión. La detonación dañó líneas hidráulicas, cables eléctricos y conductos de combustible, lo que originó una fuga seguida de un incendio que rápidamente comprometió la integridad estructural del Boeing 727.

La pérdida de control fue inevitable y el avión se desintegró en pleno vuelo antes de estrellarse en las montañas.

Impacto y legado en la aviación

El accidente del vuelo 940 fue un punto de inflexión para la aviación mexicana y mundial. La tragedia evidenció un riesgo que había pasado desapercibido: el uso incorrecto de aire comprimido en lugar de nitrógeno para inflar neumáticos aeronáuticos. Este detalle, aunque parecía menor, resultó ser determinante para la catástrofe.

Tras la investigación, las autoridades reforzaron las normativas de mantenimiento y establecieron procedimientos estrictos para el inflado de neumáticos con gases inertes. En menos de un año, la Administración Federal de Aviación (FAA) de Estados Unidos promulgó regulaciones que exigen el uso exclusivo de nitrógeno seco u otros gases inertes para inflar neumáticos en aviones de transporte, con el objetivo de prevenir explosiones similares.

Cuatro décadas después, el vuelo 940 sigue siendo el accidente aéreo con mayor número de víctimas fatales en México. Su análisis y consecuencias han contribuido a endurecer las medidas de seguridad en la aviación comercial, salvaguardando vidas y previniendo que un error aparentemente pequeño pueda desencadenar una tragedia de dimensiones similares.

Personajes y circunstancias

Entre las víctimas se encontraban personas destacadas del ámbito artístico y deportivo, como el director de arte Agustín Ytuarte y el director de locaciones Federico Ysunza, involucrados en el rodaje de la película Depredador, que posteriormente alcanzaría gran éxito mundial. También viajaba Guillermo Sánchez, primo del exfutbolista Hugo Sánchez.

Curiosamente, el tenista estadounidense Derrick Rostagno tenía previsto abordar el vuelo, pero decidió permanecer en la Ciudad de México para disputar un partido, decisión que le salvó la vida.

Conclusión

El accidente del vuelo 940 es un ejemplo contundente de cómo un detalle técnico ignorado puede desencadenar consecuencias fatales en la aviación. La tragedia llevó a una revisión exhaustiva de protocolos y a la implementación de prácticas más seguras en el mantenimiento aeronáutico. A partir de esta experiencia, la industria aérea ha reforzado sus estándares para evitar que errores similares vuelvan a producirse, asegurando un transporte aéreo más seguro para miles de pasajeros diariamente.

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