
El peligroso trabajo de los buzos que despejan minas submarinas en el mar Negro para Ucrania
Un equipo de buzos ucranianos desactiva minas submarinas en el mar Negro, enfrentando riesgos constantes para garantizar el tránsito marítimo y la economía del país.
El mar Negro se ha convertido en un escenario crítico donde las minas submarinas colocadas durante la invasión rusa a Ucrania representan un peligro constante. La presencia de miles de minas y armamento sin detonar en sus aguas plantea un reto formidable para las autoridades ucranianas, cuyo objetivo es garantizar la seguridad del tráfico marítimo y mantener la operatividad de los puertos que son vitales para la economía nacional.
Un legado peligroso bajo las aguas del mar Negro
Las minas submarinas en el mar Negro no solo son abundantes, sino que también son imprevisibles y letales. Estas armas pueden permanecer activas durante décadas, y en un entorno marino pueden desplazarse debido a las corrientes y tormentas, incrementando así el riesgo para la navegación. El verano pasado, la amenaza se materializó trágicamente cuando tres nadadores perdieron la vida tras la detonación de minas frente a la costa de Odesa.
Según el comandante de un grupo especializado en defensa contra minas, conocido bajo el seudónimo de "Fox", el número de minas en el mar Negro asciende a varios miles. A esta cifra se suman misiles, proyectiles de artillería, bombas aéreas y minas terrestres que fueron arrastradas hasta el mar tras la destrucción de la presa Kakhova en 2022, aumentando enormemente la cantidad de armamento sin detonar.
La importancia estratégica del desminado para Ucrania
El trabajo que realizan los equipos de buzos es fundamental para que Ucrania mantenga abiertos sus corredores marítimos, especialmente en el golfo de Odesa, desde donde se exporta más de dos tercios de la producción agrícola del país, valorada en aproximadamente 9,000 millones de dólares. Este flujo comercial es esencial para la economía nacional en medio del conflicto bélico.
El portavoz de la marina ucraniana ha señalado que, aunque Rusia mantiene el control en tierra y aire, en el mar la situación es de paridad. Ambos bandos adaptan constantemente sus tácticas y estrategias para intentar dominar la región, aunque el dominio marítimo requiere un enfoque tecnológico que no puede lograrse únicamente con superioridad numérica.
Riesgos y métodos en la desactivación de minas submarinas
El proceso de desminado es extremadamente delicado. Los buzos, como Vitalii, un profesional de 31 años, deben acercarse a las minas con un movimiento lento y preciso para evitar detonaciones accidentales. Utilizando respiradores de circuito cerrado para no emitir burbujas que puedan activar los sensores acústicos, el equipo avanza segundo a segundo hasta identificar el dispositivo.
Las minas se clasifican generalmente en dos tipos: de contacto, que explotan al ser tocadas, y de influencia, que responden a cambios en el sonido, presión o magnetismo. Estas últimas representan un riesgo particular para los grandes barcos comerciales, que pueden activar sus sensores magnéticos al aproximarse.
Una vez identificada la mina, el equipo realiza detonaciones controladas a distancia para desactivar los sensores antes de proceder a neutralizar el artefacto. Este proceso requiere de varias embarcaciones y la participación de al menos 20 personas, extendiéndose normalmente durante dos días para completar una sola operación.
Desafíos adicionales en un contexto de guerra activa
El trabajo bajo el agua se complica aún más por la amenaza constante de ataques aéreos y marítimos rusos, que pueden desencadenar detonaciones prematuras. Además, durante los bombardeos, las señales de GPS se codifican, lo que dificulta la precisión del sonar utilizado para localizar las minas.
En este escenario, cualquier error puede ser fatal. Los buzos deben mantener la calma y disciplina, desplazándose lentamente y deteniéndose con frecuencia para asegurar que el acercamiento no active los sensores. Vitalii recuerda un incidente donde, mientras se aproximaba a una mina, detectó un objeto que inicialmente creyó podía ser un dron submarino, pero resultó ser un grupo de delfines, un recordatorio de los imprevistos que enfrentan en cada misión.
El futuro del desminado y sus implicaciones para Ucrania
A pesar de la entrega en 2023 por parte de la Marina Británica de dos embarcaciones especializadas para la búsqueda y desactivación de minas, estas permanecen en Reino Unido debido al alto riesgo que implica desplegarlas en el mar Negro sin un cese al fuego acordado. Actualmente, las condiciones del conflicto hacen que esta posibilidad sea remota, prolongando la necesidad del trabajo manual y peligroso de los buzos ucranianos.
El despeje total del lecho marino podría tomar décadas, sin embargo, la importancia de mantener abiertos los puertos y corredores marítimos es innegable para la economía y la estabilidad de Ucrania en medio del conflicto. Por ello, los equipos de desminado continúan operando, enfrentando diariamente peligros extremos para asegurar que el comercio marítimo no se detenga.
El compromiso y la valentía de estos buzos representan un componente crucial en la resistencia ucraniana, convirtiéndose en guardianes silenciosos que, entre movimientos lentos y pausas calculadas, navegan hacia el peligro con la esperanza de garantizar un futuro más seguro para el país.
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