El posible \'Súper El Niño\' 2024: qué es y cómo podría impactar el clima global

El posible 'Súper El Niño' 2024: qué es y cómo podría impactar el clima global

Modelos climáticos indican la posible llegada de un 'Súper El Niño' en 2024, fenómeno que puede alterar el clima mundial con lluvias extremas y sequías. Sin embargo, persiste incertidumbre sobre su intensidad y alcance.

12 mayo 2026
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En las últimas semanas, científicos especializados en meteorología han observado señales que apuntan a la posible aparición del fenómeno climático conocido como El Niño durante el año 2024. Más aún, algunos modelos predicen la posibilidad de que este evento alcance una intensidad excepcional, denominada popularmente como "Súper El Niño" o "El Niño Godzilla". Esta situación ha generado inquietudes sobre las consecuencias que podría tener para el clima global.

¿Qué es El Niño y La Niña?

El Niño y La Niña son fases opuestas de un fenómeno natural denominado Oscilación del Sur de El Niño (ENSO, por sus siglas en inglés). Este fenómeno se caracteriza por variaciones en la temperatura superficial del océano Pacífico central y oriental que ocurren de forma cíclica cada dos a siete años, con una duración promedio de nueve a doce meses.

El término "El Niño" tiene su origen en los pescadores de Perú y Ecuador, quienes notaron en la época navideña el calentamiento inusual de las aguas frente a sus costas, fenómeno que coincidía con la llegada del Niño Jesús. Su contraparte, La Niña, se refiere a la fase en la que dichas aguas presentan temperaturas más frías de lo habitual.

Actualmente, las condiciones en el Pacífico se encuentran en un estado "neutral", sin predominancia clara de El Niño ni La Niña, tras un episodio reciente de La Niña que se extendió entre 2024 y 2025.

Características y probabilidad del "Súper El Niño" en 2024

El "Súper El Niño" se refiere a un evento de El Niño con una intensidad mucho mayor a la habitual, caracterizado por un aumento en la temperatura de la superficie marina del Pacífico tropical central superior a 1.5 °C respecto a la media histórica. Según datos del Centro de Predicción Climática de Estados Unidos, existe aproximadamente un 33% de probabilidad de que este fenómeno se manifieste entre octubre y diciembre de 2024.

Este tipo de eventos son poco frecuentes. El último episodio sostenido de alta intensidad ocurrió entre 2015 y 2016, mientras que otro evento fuerte se registró entre 1997 y 1998. Estos períodos estuvieron asociados con récords históricos de temperatura global, aumento en el nivel del mar y reducción significativa del hielo ártico.

Expertos del Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Medio Plazo han señalado que, aunque el término "Súper El Niño" es relativamente reciente, se utiliza para describir fenómenos con anomalías térmicas superiores a 2 °C en la región del Pacífico central, similares a los observados en los eventos mencionados. Sin embargo, los modelos actuales sugieren que es más probable que se presente un El Niño de intensidad moderada, aunque no se descarta un evento intenso.

Impactos potenciales en América Latina y otras regiones

El fenómeno de El Niño no se manifiesta de manera idéntica en cada ciclo, pero existen patrones climáticos recurrentes asociados a su presencia. Las zonas más próximas a las aguas cálidas del Pacífico, especialmente en América Latina, suelen experimentar los efectos más notorios.

En México y Centroamérica, un El Niño intenso puede favorecer un aumento en la formación de huracanes en el Pacífico oriental y central, mientras que en el Atlántico la temporada de tormentas suele ser más tranquila, salvo excepciones recientes, como la registrada en 2023.

En países sudamericanos como Perú y Ecuador, el calentamiento del Pacífico suele traducirse en precipitaciones excesivas, inundaciones y deslizamientos, afectando comunidades enteras. Por el contrario, en el norte de Sudamérica, en zonas cercanas al Caribe y el Atlántico, es común que se presenten condiciones de sequía prolongada.

El fenómeno también impacta regiones del Pacífico occidental, incluyendo Australia, Indonesia y Filipinas, donde se observan períodos de sequía y aumento en el riesgo de incendios forestales. Además, El Niño puede debilitar la temporada de monzones en India y provocar lluvias intensas e invernales en el suroeste de Estados Unidos.

Históricamente, El Niño ha estado vinculado a eventos climáticos extremos con consecuencias devastadoras. Un ejemplo notable fue el fenómeno entre 1876 y 1877, que desencadenó desastres naturales y hambrunas que afectaron a más de 50 millones de personas a nivel mundial, principalmente en India, China y Brasil.

Perspectivas científicas y precauciones

La comunidad científica advierte que, aunque las predicciones actuales sugieren la llegada de un El Niño, la intensidad y los impactos concretos aún presentan un alto grado de incertidumbre. La dificultad para predecir con exactitud este fenómeno durante los meses de transición primaveral y otoñal es conocida como la "barrera de predictibilidad".

Casos anteriores, como el previsto El Niño de 2017 que finalmente se convirtió en La Niña, ilustran la naturaleza compleja y cambiante de estas predicciones. Por ello, expertos señalan la importancia de interpretar con cautela los pronósticos iniciales y evitar alarmismos derivados de términos sensacionalistas.

Asimismo, se enfatiza que la presencia de El Niño no es el único factor determinante para los cambios climáticos regionales. Otros elementos meteorológicos y ambientales pueden influir significativamente en los patrones de lluvia y temperatura.

Ante la creciente frecuencia de eventos meteorológicos extremos vinculados al cambio climático, es fundamental mantener una vigilancia constante y adoptar medidas de preparación. Reducir las emisiones contaminantes y mitigar el calentamiento global resultan acciones prioritarias para disminuir la probabilidad y severidad de estos fenómenos.

Conclusión

La posible formación de un "Súper El Niño" en 2024 representa un desafío para la previsión meteorológica y la gestión del riesgo climático a nivel global. Si bien la probabilidad existe, la comunidad científica continúa investigando para precisar su evolución y alcance.

Para El Salvador y la región centroamericana, donde las variaciones climáticas tienen un impacto directo en sectores como la agricultura y la gestión hídrica, es fundamental fortalecer los sistemas de monitoreo y promover estrategias de adaptación.

En este contexto, mantenerse informado y actuar con prudencia ante las alertas meteorológicas es clave para minimizar los efectos adversos que podrían derivarse de este fenómeno natural.

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