El Salvador extiende por 49ª vez el régimen de excepción tras cuatro años en vigencia

El Salvador extiende por 49ª vez el régimen de excepción tras cuatro años en vigencia

El Salvador cumple más de cuatro años bajo régimen de excepción con la prórroga número 49 aprobada por la Asamblea Legislativa, en medio de denuncias por violaciones a derechos humanos y advertencias internacionales.

26 marzo 2026
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La Asamblea Legislativa de El Salvador, bajo el control mayoritario del partido oficialista Nuevas Ideas, aprobó la prórroga número 49 del régimen de excepción, extendiendo así esta medida de manera ininterrumpida por más de cuatro años. La decisión se da pese a múltiples denuncias de violaciones a derechos humanos y críticas de organismos internacionales.

Contexto y alcance del régimen de excepción

Desde su implementación, el régimen de excepción ha suspendido garantías constitucionales clave, como el derecho a la defensa legal inmediata, la inviolabilidad de las comunicaciones y el plazo administrativo para ser presentado ante un juez tras una detención, que tradicionalmente es de 72 horas. La Asamblea Legislativa ha mantenido estas prórrogas de forma mensual y consecutiva desde el inicio del régimen.

El discurso oficial sostiene que esta medida ha sido un “éxito sin precedentes” en la lucha contra la delincuencia, particularmente contra las pandillas. Las autoridades de seguridad reportan la captura de 91,650 presuntos miembros de estas estructuras criminales y una reducción histórica en los índices de homicidios. Asimismo, han advertido sobre intentos de reorganización criminal que justificarían la continuidad de las restricciones.

Denuncias y advertencias internacionales

No obstante, diversas organizaciones de derechos humanos y organismos internacionales han expresado su preocupación ante abusos cometidos bajo la figura del estado de excepción. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) ha documentado violaciones sistemáticas, incluyendo detenciones arbitrarias, desapariciones forzadas de corto plazo, torturas en centros penitenciarios y muertes en custodia estatal.

El organismo ha reiterado que la aplicación del régimen de excepción debe ser excepcional, temporal y proporcional, y ha instado al Estado salvadoreño a restituir las garantías constitucionales suspendidas y a garantizar investigaciones independientes sobre los abusos denunciados. También ha señalado que la seguridad pública no debe sostenerse indefinidamente a costa de la suspensión de derechos fundamentales sin controles judiciales efectivos.

Informe del Grupo Internacional de Expertas y Expertos (GIPES)

En este contexto, un reciente informe elaborado por el Grupo Internacional de Expertas y Expertos para la Investigación de Violaciones de Derechos Humanos bajo el Estado de Excepción en El Salvador (GIPES) documentó la ocurrencia de aproximadamente 89,000 detenciones arbitrarias, 540 desapariciones y al menos 403 muertes bajo custodia estatal desde el inicio del régimen. Entre sus recomendaciones destaca la suspensión inmediata del régimen de excepción.

Respuesta oficial y postura política

A pesar de estos señalamientos, las autoridades legislativas y gubernamentales han reafirmado su compromiso con la continuidad de la medida. El presidente de la Asamblea Legislativa manifestó públicamente que no se detendrán en la aprobación de las disposiciones impulsadas por Casa Presidencial, incluso frente a las críticas de los expertos internacionales.

Durante un acto en Soyapango, el legislador señaló que las observaciones del GIPES son recibidas con apatía, enfatizando que seguirán adelante con su trabajo sin atender a esas recomendaciones. De manera similar, el presidente de la República ha expresado en redes sociales su rechazo a las organizaciones de derechos humanos, calificando su labor como un obstáculo y afirmando que no escucharán sus críticas independientemente de la presión internacional.

Implicaciones y retos futuros

El prolongado estado de excepción en El Salvador representa un caso particular en la región, donde la suspensión de derechos constitucionales se ha mantenido durante un período extenso en nombre de la seguridad pública. Esta situación genera un debate profundo sobre el equilibrio entre la protección ciudadana y el respeto a los derechos humanos.

La continuidad del régimen de excepción plantea desafíos para la institucionalidad, la independencia judicial y el respeto al debido proceso, aspectos fundamentales para la democracia y el estado de derecho. Mientras las autoridades defienden la medida como indispensable para combatir la violencia, organismos nacionales e internacionales insisten en la necesidad de respetar los límites legales y garantizar mecanismos de control y supervisión.

Conclusión

El Salvador atraviesa un momento crítico en materia de seguridad y derechos humanos, en el que la prórroga número 49 del régimen de excepción evidencia la persistencia de una política que sacrifica garantías fundamentales en aras de la lucha contra la criminalidad. El debate sobre la proporcionalidad, temporalidad y supervisión de esta medida continúa siendo un tema central para la sociedad salvadoreña, los organismos internacionales y la comunidad global.

El futuro del régimen de excepción y su impacto en la seguridad y los derechos humanos en El Salvador seguirá siendo objeto de atención y controversia en los próximos meses.

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